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Magda Choque Vilca, la reina de la papa andina: "ellas me emponderan"

Sabiduría, pasión y amor transmite esta jujeña por su gente, su tierra y sus cultivos. Ella también es parte fundamental de la lucha por la soberanía alimentaria.

Por Victoria Rodríguez Rey, especial para Yo Como

@victoriarodriguezrey

Magda Choque Vilca es la “Reina de la papa andina”. Nació en La Quiaca, Jujuy. Actualmente vive y trabaja entre la Quebrada y Puna de esa provincia. De formación académica, es ingeniera agrónoma y una incansable aprendiz de las familias agricultoras de su región. Choque, su apellido, significa papa semilla, quizá por eso o por su tenacidad en dedicarla la vida a la recuperación de las papas, es que la conocen como la Reina de las papas andinas. Se dedica básicamente de disfrutar de sus pasiones, el campo con la producción de sus alimentos y por otro lado, el placer de la cocina. Disfruta del mensaje de amor de vida que da cada uno de los alimentos cada vez que se tiene un encuentro con ellos. “Aquí cada papita, cada tomate, tiene un nombre: es de Joaquina, de Don Néstor, es de alguien que uno conoce y así, a través del alimento nos vinculamos. Tenemos la dicha de tener esos mensajes sabrosos que nos da la pacha a través de nuestra cocina”.

Creó en Tumbaya, la Tecnicatura Superior de Cocina Regional y Cultura Alimentaria, un lugar donde “sucede la magia de vincular la ciencia, el territorio, la comida, el bocado, sin que se pierda la identidad” dice Magda.

¿Qué es el alimento?

El alimento es una parte estratégica y fundamental de los pueblos. Porque si hay algo en lo que nos referenciamos, es en ese sentimiento de tierra, de territorio, esos aromas que sólo sabemos que son nuestros .

¿Se puede transformar el mundo comiendo?

El mundo se transformó comiendo. El hombre evolucionó detrás de la comida, delante de la comida, al lado de la comida, como compañera. La comida tiene algo que es maravilloso. Tiene la capacidad de penetrar nuestros cinco sentidos diariamente. Y nos hace percibir ese fruto de las elecciones que hacemos cotidianamente y nos hace pensar y repensar en el mensaje que trae. Aún, un mensaje que muchas veces es pautado y guionado, que muchas veces no dan las industrias. Pero en la profundidad de nuestro ser, la comida saca a relucir esos sentidos, y no sólo la vista, el gusto y el olfato sino la identidad, la pasión, la territorialidad, el sentipensar el alimento.


"Las papas son el mayor orgullo que siento, porque cuando uno habla de papa habla de tierra. Ellas son las nodrizas de América", afirma Magda a Yo Como.

No hay una persona igual a la otra que tenga su misma construcción del gusto. Porque en cada una pesan sus historias, sus saberes, sus entornos, sus memorias afectivas, de alegrías, también de penas. Memorias que nos hacen sentir que a través de la comida tenemos un sentimiento hecho bocado.

Sabiendo que sos conocida como la Reina de las papas andina, puedo imaginar cuál alimento es el que te representa.

Obviamente mis papas amadas y adoradas. En lo personal me siento la ñusta de las papas. ¿Quiénes son las ñustas? Son esas mujeres del imperio incaico que tenían toda una preparación en todos los sentidos, para poder proyectar desde su rol de mujer un liderazgo a través de sus diferentes cualidades. ¿Y por qué digo que me siento la ñusta? Porque creo que ellas me han empoderado tanto de mi identidad que no me alcanzaría la vida para agradecer todo lo que le debo a mis papas.

No hay lugar en el mundo que no conozcan la papa, por eso les debo el sentirme ciudadana del mundo y qué decir ciudadana de Latinoamérica. Como en Bolivia, como en Perú, me siento como en casa. A las papas les agradezco su generosidad, porque aún en épocas de carestía siempre salen ellas con su mejor sonrisa e identidad. En épocas de vacas gordas, en épocas de vacas flacas, en épocas de pandemia, siempre salen adaptándose al clima. Si hay un mensaje que han dado las papas al mundo es que, siendo originarias de América, Europa las siente identitarias. Eso se llama generosidad.

Cuando vos no pierdes tu identidad, pero podés adaptarte a tantos entornos como te requieran. ¿Quién podría pensar en una tortilla española sin papas? Así, gracias a ellas que me han en enseñado la humildad, porque están en todas las cocinas, adaptándose a todo tipo de cocción, hasta se adaptan aún en la industria con su masividad. También se encuentran en la ternura de la biodiversidad de los agricultores. Me identifico desde ese lugar porque no hay nada que me conmueva más que cocinarlas.

Las papas son el mayor orgullo que siento, porque cuando uno habla de papa habla de tierra, de pacha, de parir esos frutos de la tierra y que sean sabrosos, generosos. Las papas son las nodrizas de América, son esas mamachas.


Magda creó en Tumbaya, Jujuy, la Tecnicatura Superior de Cocina Regional y Cultura Alimentaria, un lugar donde “sucede la magia de vincular la ciencia, el territorio, la comida, el bocado, sin que se pierda la identidad”. En la foto, con cocineros de su región.

Ante el imperio de los cultivos transgénicos ¿Qué significa la posibilidad que desaparezca un cultivo antiguo?

Significa que desaparezca una biblioteca entera. Uno de esos baluartes del saber donde uno embebe la lógica de la evolución, la lógica del trascender, la lógica del sentipensar, del ser, del hacer, del parecer, de la coherencia. Permanecen gracias a que en diferentes lugares del mundo han podido darle un uso y un consumo. Han podido llenar las mesas del que tiene, del que no, del que tiene poco, del que tiene mucho. Desaparece una sapiensa puesta al servicio del otro, de la comunidad y de la humanidad, que no se escribe en los libros. Hay que vivirla y sostenerla.

Creo que eso nos convoca a pensar, cuán dependiente e independiente somos del alimento que podemos producir y de otros que tenemos que adquirir. Creo que nos invita a pensar en nuestra cultura alimentaria y eso nos invita a interpelar nuestra autoestima. Una forma de sentirnos orgullosos sea cual sea el lugar que estemos, de dónde venimos.


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