Mañana
El gobierno sueña con la posibilidad de que se concrete Chihuido y la vaca generosa traiga muchas inversiones.
HÉCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar
Que no se deje llevar por alcahueterías ni macaneos”; “está muy quejoso, muy llorón”; “nadie me puede quitar el ADN del MPN, he sido elegido vicegobernador una vez y gobernador dos, hasta ahora nadie me ha ganado una elección”. Las afirmaciones de Sapag, referidas al sujeto tácito Guillermo Pereyra, dan una pista sobre lo que vendrá en la política neuquina cuando se aplaquen los ecos de las elecciones de hoy. Una lectura posible sobre el futuro del MPN, que circula profusamente por estos días, da cuenta de que el partido gobernante es una suerte de organismo vivo, que reacciona ante los estímulos de la realidad generando respuestas acordes a su necesidad de mantenerse indefinidamente en el poder. Así, la pelea Sapag-Pereyra sería algo poco menos que acordado. En esta suerte de piloto automático, la emergencia del fenómeno Pereyra se explica como producto de la necesidad intrínseca del MPN de generar un giro con respecto al gobierno K que le permita sobrevivir si éste agota su proyecto de poder. En esta interpretación un tanto fatalista y un poco desde afuera de los fenómenos políticos, cómo el MPN es potencialmente de derecha y de izquierda al mismo tiempo, K y antiK, populista-desarrollista y liberal-conservador, Sapag y Pereyra son, aunque diferentes, expresiones de un mismo fenómeno: la cuota de travestismo imprescindible para sostener en el poder a una burocracia decidida a prevalecer a cualquier precio para administrar a su antojo el maná de las regalías. En realidad, las cosas son un tanto más complejas y tales razonamientos, aunque como suele ocurrir tienen su parte de verdad, tomados aisladamente, sin ver las pujas soterradas que existen, suenan a ingenuidad o coartada. En definitiva, a los oficialistas les sirve para pasarse con armas y bagajes al nuevo ‘padrino’ partidario; y a la oposición, para abonar la lectura fatalista que le permite vivir de migajas en lugar de trabajar para conquistar el poder a riesgo de quedarse sin nada. Así otra lectura posible, admitiendo el carácter camaleónico del partido provincial, es poner el acento en la lucha interna por el poder. Que existe y se verifica en las grandes pujas que se libraron en los últimos años: Jalil y el Mapo contra Salvatori; Felipe Sapag vs. Sobisch; Jorge Sapag vs. Sobisch y ahora, después de casi cinco años de pax jorgista, la emergencia de la contradicción Pereyra-Sapag. Una lucha que, parafraseando un tanto impunemente el lema partidario “el que gana gobierna y el que pierde acompaña”, se expresaría en “el que gana administra la torta y el que pierde participa del reparto pero no decide nada”. Veamos. Pereyra imaginó el escenario actual como forma de catapultarse a la gobernación en el 2015. Después de manejar el gremio y la mutual económicamente más poderosos de la región durante 30 años, pasar por cargos ejecutivos y ser diputado provincial, a este mendocino de origen humilde que supo “vender churros” para vivir, le quedaban seguramente pocas cosas con las cuales gratificarse. Una de ellas es el reconocimiento político y la otra manejar a su criterio (tratamos de ser suaves) la enorme pitanza de las regalías de petróleo y gas. Digamos que el “Caballo”, que sabe cómo se produce esa riqueza y participa de su reparto en la escala más modesta (aunque sustanciosa), quiere estar ahora del otro lado del mostrador, del lado de los que reparten la torta. Quiere darse el gusto, ¡bah! Como ocurrió en todas las oportunidades anteriores en que le tocó participar, Pereyra fue jorgesapagista de fierro hasta que decidió pegar el brinco. Y esta vez el brinco es el propio, el de su gran oportunidad de pasar de gremialista a dirigente político de primera línea, provincial y también nacional por su proximidad con el camionero Moyano. Las posibilidades de que Pereyra salga adelante con su plan no son pocas. Primero porque a pesar de lo difícil que resulta convertir la representatividad gremial en política, lo está logrando. Segundo, porque cuenta con la ayuda del enorme oportunismo de los cuadros intermedios del MPN. También lo empuja la gran masa de recursos de su gremio, la que a juzgar por las PASO maneja a su antojo y sin reproches a la vista. Del otro lado de las cosas, Sapag tiene reconocimiento político y social, contactos con el mundo político y empresario, y la posibilidad de seguir manejando los próximos dos años, en los que el enfrentamiento tomará cuerpo, los ingentes recursos de esta rica provincia. Recursos que, por añadidura, se encuentran en plena expansión de la mano de la vaca generosa que mana oro negro de sus ubres. “Lo va a enfrentar en todos los planos”, sintetizó un hombre del gobernador a este cronista. Reveló que esa determinación incluye posibilidades que parecían archivadas. “Con reforma o sin reforma”, apuntó y aclaró que eso dependerá “de las circunstancias y el funcionamiento de la provincia”. Eso sí, advirtió que de encarar Sapag la patriada de una reforma constitucional ésta “será integral y no (para introducir una mera) cláusula” re-reeleccionista. No obstante, no descartó que apele a un delfín si no es viable la reforma. ¿Cuáles son las circunstancias? En el gobierno no descartan novedades sobre Chihuido. No lo anunciarían porque ya pagaron el costo de la expectativa frustrada, pero alientan la esperanza de que en breve “grupos chinos o rusos” anuncien su decisión de invertir en el proyecto. En el oficialismo se hacen los rulos con la posibilidad de que la economía dé un vuelco de la mano de ese megaproyecto, con las obras comprometidas por Nación y con el respiro que promete una lluvia de inversiones en yacimientos no convencionales. El resto será la reorganización del gobierno, cambios de funciones y algunas caras nuevas (como Jorge Lara en Municipalidades) pero “sin tirar a nadie por la ventana”. “Necesitamos más contacto con los jóvenes, las organizaciones barriales, los clubes, las cooperativas…”, sintetizó el interlocutor en reconocimiento implícito de algunas flaquezas de la actual gestión… Y volvió sobre lo mismo: “Con delfín o sin delfín la batalla se la vamos a presentar”. Parece que va a estar entretenido.