Mantener los monumentos es un dolor de cabeza
Problemas de la comuna neuquina para limpiar los que tienen agua. Complican las algas, la suciedad y el destrozo de “manos anónimas”.
NEUQUÉN
NEUQUÉN (AN).- El mantenimiento de las fuentes y monumentos con agua es un verdadero dolor de cabeza para el municipio. Aseguran que su costo no es elevado, pero que se requiere organizar diariamente una logística de precisión para evitar la suciedad y la rotura del sistema de bombeo.
La ciudad tiene seis monumentos que acumulan agua y todos fueron construidos o remodelados en las diferentes gestiones del Intendente Horacio Quiroga.
El cenotafio a los Caídos de Malvinas, junto al monumento al General San Martín, son los que requieren mayor cuidado. El primero porque suele llenarse de algas y es necesario vaciarlo y limpiarlo cuatro o cinco veces al año, y el segundo porque se debe retirar todos los días las monedas que los vecinos arrojan para pedir deseos.
Desde hace dos días, el área de mantenimiento de la municipalidad limpia y repara el cenotafio del Parque Central. “Manos anónimas rayaron y destruyeron algunos bloques de cemento que estamos reparando. Además, por la turbiedad que trae el río Limay en esta época, se llenó de agua la fuente y hubo que vaciarla, raspar el fondo para retirarlas y volver a llenarlas”, explicó Rudy Muccio, subsecretario de Obras y Mantenimiento del municipio.
La fuente que se ubica en la parte inferior de la construcción se llena con agua de riego que se bombea desde el río y es la misma con la que se riega todo el Parque Central. Este monumento no cuenta, como los otros, con un sistema de filtrado que podría evitar la proliferación de algas y moho.
El nuevo diseño del monumento a San Martín es el segundo más complejo para mantener. Si bien desde el Ejecutivo municipal se niegan a informar el costo total de las tareas, todos los días personal de una empresa privada instala una bomba extractora y removedora del agua, y retira las monedas que la gente arroja como si fuera una fuente de los deseos. Además se le pasa un barrefondo para eliminar la suciedad y evitar la formación de algas.
El resto de las construcciones (fuente Cibeles, fuente de rotonda Ruta 7, monumento del Centenario y el de Plaza de las Banderas) “son limpiados y mantenidos todos los días, y cada mes o mes y medio se vacían para una limpieza más profunda y se vuelven a llenar”, agregó el funcionario municipal. Estos trabajos son realizados por personal de planta municipal, lo que requiere del armado de una logística para no descuidar otras tareas diarias en los espacios públicos.
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