Marilyn: esa rubia y eterna debilidad

Hollywood se alimenta de su mito y toma su vida, o cualquier excusa, para nuevas producciones.

Por Redacción

Cabello platinado, labios rojos y carnosos, un lunar sensual, femeninas curvas que la convirtieron en el símbolo sexual que llenaba los sueños ardientes de miles jóvenes y una mirada que transmitía mucho más de lo que sus palabras decían.

Sus ojos dejaban traslucir pasión y ternura, vulnerabilidad y valentía, alegría y tristeza profunda, frontalidad y misterio, mucho misterio aunque se supiera todo, o casi, de su vida. Y aunque las décadas pasan y pasan desde su muerte su nombre no se olvida, es una marca.

Al decir Marilyn sólo una imagen aparece en el imaginario colectivo, la de esa mujer que nació como Norma Jean Baker y tuvo una vida cargada de dolor, con la esperanza de llegar a ser feliz. Esperanza que sucumbió ante un frasco de pastillas el 8 de agosto de 1962, cuando tenía 36 años.

Hollywood la convirtió en su estrella más brillante y también la llevó a las depresiones más profundas.

Hollywood todavía se alimenta de su mito y cada tanto la vuelve a poner en primer plano. Este año, al cumplirse medio siglo de su fallecimiento, todos quieren sumarse al homenaje y hasta el Festival de Cannes tendrá su imagen como distintivo.

Casi todas las actrices sueñan o soñaron en convertirse en ella en algún momento. Algunas lo lograron, como Ashley Judd en “Norma Jean y Marilyn”. Otras se preparan para hacerlo como Naomi Watts en “Blonde” -filme que ya tuvo su versión televisiva en la miniserie que protagonizó Poppy Montgomery- y Angelina Jolie, quien encabezaría una película en la que George Clooney interpretaría a Frank Sinatra.

Las pantallas argentinas pronto recibirán dos producciones en las que de una u otra forma Marilyn es la estrella inspiradora. Una es la película “Mi semana con Marilyn” que se estrenaría en mayo y la otra es la serie “Smash” que debutará en Universal Channel el miércoles 28, a las 22.

“Mi semana con Marilyn” muestra el impacto que la bella rubia producía a su paso no sólo en los Estados Unidos, sino también en Londres. La película está basada en las memorias de Colin Clark y muestra además el breve affaire entre la estrella y el futuro documentalista, en ese momento tercer asistente de dirección durante el rodaje de “El príncipe y la corista”. Expone el choque de egos, los celos, envidia y algo de admiración encubierta del gran Laurence Olivier, interpretado por Kenneth Branagh, ante esa actriz caprichosa y envuelta en la sobreprotección del clan Strasberg, con Paula siempre a su lado.

Lo más logrado del filme, que no es más que una extensa anécdota, es la cautivante caracterización de Marilyn Monroe que realizó Michelle Williams, por la que logró una nominación al Oscar a Mejor Actriz. Sensitiva se compenetró en cada gesto, cada mínimo detalle de movimiento y, con un maquillaje perfecto, se transformó en una réplica exquisita del ícono del cine.

Sobre todo supo captar la intensidad de sus miradas. Sus ojos se convierten en un punto del que el espectador no puede desplazar su propia mirada y en ellos se refleja en casi todo el filme el drama, la angustia y sus pequeñísimos brillos de alegría efímera que habitaban su alma.

El estreno de “Smash” es más cercano y en él no se cuenta la vida de Marilyn, ni un fragmento de ésta. Toma de por sí un camino original y desarrolla la producción de un musical de Broadway basado en la vida de la diva hollywoodense.

Sí, otro musical llega a la tevé, pero éste no es para adolescentes al estilo “Glee”, sino para adultos y lejos de presentar sólo versiones de canciones enlazadas por una excusa banal se nutre en gran parte de temas originales, creados para la serie producida por Steven Spielberg.

Para abordar éste género Spielberg escogió como compañeros en la producción a un equipo con experiencia: Craig Zadan y Neil Meron (“Chicago”, “Hairspray”) y a los compositores Marc Shaiman y Scott Wittman (“Hairspray’”).

Con buen ritmo y buenas interpretaciones va desgranando el día a día de la puesta en escena de “Marilyn: The Musical”, desde que aparece la idea original. Se enfoca en el trabajo de los guionistas y compositores que interpretan Debra Messing y Christian Borle y los cabildeos de Anjelica Houston por conseguir el dinero con que financiarlo en plena crisis económica a causa de un divorcio escandaloso.

La búsqueda de la protagonista presenta la competencia entre la cándida novata que interpreta Katharine McPhee (ex “American Idol”) y la más experimentada Megan Hilty, quien atrae por su gran parecido con Marilyn y su conocimiento del medio teatral. Ambas tratan de distinta forma de ganarse los favores del director (Jack Davenport), aceptado por unos y odiado por casi todos.

Entre los dramas y situaciones cómicas de la producción, también se van abriendo las cuestiones personales. Fuera de la sala de ensayo y del escenario todos tienen lo suyo y hay miedos, infidelidades pasadas y presentes, dudas y muchos condimentos que convierten a “Smash” en una propuesta atractiva.

Michelle Williams se acercó, una vez más, al Oscar por su Marilyn.

“Smash” muestra la creación de un musical sobre la diva.

Alegre o soñadora, la mirada de Marilyn traspasa la pantalla.

Silvina Fernández

sfernandez@rionegro.com.ar