Marta Such expone sus “Hitos” en el arte
La pintora zapalina repasa en esta entrevista con “Río Negro” su vida a través de sus obras e ideas, a pocos días de la inauguración de una retrospectiva suya.
Marta Such, maestra de grado, actriz, pintora. Tercera generación de neuquinos. Nació en Zapala, y desde hace cincuenta años pinta la vida en los campos, sus arrieros y su ganado; a los trabajadores de la fruticultura, de la minería, de la construcción, de la educación. Sus luchas y sus conquistas, las persecuciones, las desigualdades sociales, la opresión de los pueblos.
Casi todo fue pintado por esta mujer que supo de rincones y de cuadernos escondidos por la dictadura militar, de amenazas en las escuelas donde dio clases. La alegría y la tristeza de las fábricas, de las minas, de los galpones de empaque fueron respuestas a su curiosidad de artista que la acompaña desde niña.
El próximo viernes 16 de septiembre a las 20 inaugura su retrospectiva “Hitos”, en el Hall Central de la Legislatura del Neuquén, Leloir 810. Durante un mes podrá visitarse esta muestra que refleja los hechos sociales y políticos de nuestra región y del país.
Paisajes, genocidios, obreros, arrieros, empacadoras, ceramistas, ferroviarios, maestros, mineros, estudiantes, puebladas y Madres, son algunas de las voces que Marta Such dio vida a través de la pintura a lo largo de cinco décadas.
Considerada una de las artistas plásticas más relevantes de nuestra zona, no cuelga su delantal. “Van a tener que aguantarme por un tiempo más”, dice riendo en su atelier de Alta Barda. Y uno le cree, porque si bien dice estar sin preguntas, sin saber por dónde seguir en lo que a su obra respecta, la artista sabe que tal vez en ese “vacío” esté la respuesta.
“Siento que lo hice todo. Ahora me encuentro sin ganas de seguir gritando lo que por aquél entonces me parecía injusto. Hoy gritan todos. Ya pasó ese tiempo donde era de ‘loca’ pararse en una fábrica y pintar los descontentos, el trabajo forzado. Creo haber sido útil cuando debí serlo, en el momento en que más se necesitaba expresar lo que ocurría en esas décadas difíciles. Siempre me interesé por saber qué más había detrás de la gran fachada, de lo que alcanzaba a ver el ojo. Si pintaba un ladrillero lo hacía con toda su montaña de ladrillos al lado, yéndose a su casa con el sol cayendo, luego de una larga jornada”.
Marta recuerda que al morir su padre, comenzó para ella una etapa que no terminaría jamás. El amor por su papá, el recuerdo de él y de sus ausencias buscando minerales, su trabajo en la montaña, hizo que un día, con su hijo pequeño, fuera a pintar por primera vez la mina y sus trabajadores.
El amor y la curiosidad marcaron el inicio de una obra trazada por la temática social. Hija de una casa de trabajadores, la artista se crió entre cantos y bailes, añoranzas por la tierra valenciana que siempre evocaban sus tíos al volver de trabajar.
Y si bien fue criada en una casa donde el arte estaba presente, cuando quiso dedicarse al teatro, su otra pasión, no fue acompañada por sus padres quienes consideraban que no era un oficio apropiado para una “señorita de bien”. Se fue igual a Buenos Aires y allí estudió Bellas Artes en la “Prilidiano Pueyrredón”. De ahí su defensa por el estudio académico.
La vida la trajo a Neuquén, donde ejerció durante treinta años como docente de la Escuela Superior de Bellas Artes. Junto a Mirta Sangregorio, fue fundadora del grupo Idean, Artes y Ciencias, con el que transferían conocimientos a los alumnos, combinando las ciencias con las distintas manifestaciones del lenguaje artístico.
Respecto a las actuales escuelas de arte, dice estar siempre de su lado, porque considera necesario el estudio sistemático y académico para luego tener la libertad de crear. El artista debe valerse no sólo de su talento, si lo tiene, sino de lo que aprende de sus maestros.
“Luego de muchos años de negación por el aprendizaje sistemático, hay una vuelta a lo académico, a la formación del oficio”, dice entusiasmada. “Como en la danza, en el teatro, en la escritura o en la música, para ser un artista plástico también hay que estudiar. ¿Sos un trabajador de las artes? Bueno, los trabajadores estudian antes. Lo hacen los carpinteros y los albañiles, porque de alguien aprendieron su oficio. Si no saben lo que están haciendo es muy probable que se les venga la casa abajo. Sigo creyendo en el estudio”.
P-¿Y los jóvenes que eligen el arte, donde están ubicados en este momento?
R-La imagen se ha apoderado del mundo, todo entra por los ojos. Es fuerte el sistema porque trabaja sin descanso. La mente recibe imágenes de todos lados, a toda hora, entonces, un joven con inquietudes artísticas crea desde ese lugar donde la información ya le llegó. Tienen una relación armónica y compositiva en lo que hacen, impresionante. Desde hace veinte años no paramos de recibir información. Antes debíamos ir a buscar todo eso a los libros. Ahora estamos recibiendo imágenes todo el día, pero pocas veces es por voluntad propia.
P-¿Qué opinión tenés de las nuevas técnicas para crear?
R-El otro día un alumno me envió un dibujo y al recibirlo me alegré porque estaba muy bien logrado el color, el trazo. Estaba pintado genial. Cuando lo felicité me dijo: ‘Marta, es una foto que trabajé con un programa especial para alcanzar el efecto de una pintura’. Me quedé de piedra. Acerqué el dibujo en la computadora y comprobé lo que a simple vista no lograba darme cuenta. Las pinceladas eran de máquinas.
P-¿ Ves un problema en elegir la “máquina” para crear?
R-Claro que no es un problema. Pero hay que saber discernir el lugar de cada uno. Las máquinas no superan al artista. No logran lo que puede una mano. Es verdad que la tecnología , y sus variadas técnicas sirven mucho a los que trabajan con lo visual, por ejemplo los gráficos que pueden hacer muchas cosas estupendas. Pero alguien que pinta sabe que en cada trazo van un montón de cosas. El artista va en cada pincelada, vive en cada acorde. ¿María Callas superada por una máquina? ¡Jamás!
Pero también estoy abierta a nuevas formas del arte, y a entender que hay artistas que trabajan de muchas maneras, y logran cosas exquisitas valiéndose de la tecnología. Los gráficos van en un camino interesante, de búsqueda constante. Todo forma parte de los procesos que atravesamos. También nos pasó con la fotografía. Recuerdo que cuando los fotógrafos entraron en Bellas Artes, al principio andábamos con los pelos parados. Y hoy ocupan espacios impresionantes. Me gusta la fotografía como testimonio. Ambas artes van casi juntas porque el que maneja el dibujo y la pintura, también debe enfocar. El que maneja, la luz, el color, la luminosidad y la temperatura, saca una foto.
P-¿Tenés ganas de incursionar en nuevas tecnologías, sumarte a nuevas tendencias?
R-Por ahora, sólo sé que tengo una nueva muestra de pintura el próximo viernes. Digo nueva, pero entiendo que con esta retrospectiva termina un ciclo. Cierro cincuenta años pintando de un modo. Creo que lo he dicho todo. Lo que quise lo pinté, lo que creí, lo pinté. Lo que no me gustaba y también lo que me gustaba, lo pinté. Lo prohibido, lo sensual, la belleza en todas sus formas, lo pinté. Estoy en un momento crucial donde la gran pregunta aparece: ¿Y ahora?
P-¿Ahora qué?
R-Lo que me cansa es no poder lograr algo distinto. Es decir, siempre fui figurativa, y me fue bien con ello. Siento que lo que me propuse con la pintura lo logré. Pero todos me preguntan lo mismo, por qué no pinto más seguido. Y la verdad es que yo tampoco lo sé. Tengo la sensación de haberme quedado satisfecha con todo lo realizado. Ahora es tiempo de descubrir nuevos rumbos.
P-Si hiciste todo desde lo figurativo ¿inaugurarías un camino en lo abstracto?
R-No. Sin dudas no haría una pintura abstracta ahora. Pero es cierto que tampoco desde lo figurativo encontré lo que quiero hacer. Tengo mucho aún por decir. Quedaron cosas bonitas de la vida que no realicé . Son materias pendientes, recuerdos que se pierden por esas cosas de la mente. Por ejemplo a mis padres nunca los pude pintar. Es como una negación que se traslada a la mano. Lo intenté varias veces, pero siempre terminan desdibujándose, nunca mejor dicho.
Los rostros no alcanzan esa expresión que de ellos recuerdo. No hay caso. Los rostros de mis seres más queridos no me salen, se revelan. No sale el rostro de mis padres, tampoco el de mis hermanos, ni el de mi hijo, ni el de mi marido, ni el de todos mis amores. ¿No sé qué pasa ahí? (risas). He estado veinte años con un cuadro. A veces me digo: vamos, agarrálo y dale. Y tampoco, ché. Las caras no aparecen. Siento que me lo hacen ellos mismos. Aún hay deudas que saldar ahí…
P-¿Te gustaría actuar?
R-¡Si actué! Alcancé hacer varias cosas en teatro. Pero mi padre no me dejó continuar. Era mi sueño. Decía que eso no era para las señoritas. Fue mi gran frustración. Eso sí, me di el gusto de terminar mi corta carrera actoral con “Nora”, de Ibsen. Era una mujer revolucionaria. El personaje era fantástico. Me encantaba. Creo que me gusta el teatro porque es un trabajo en grupo. En la pintura estamos solos, como los poetas. De más grande intenté hacer teatro en varias oportunidades, y terminé volviendo a la pintura. Lo que nunca pensaron es que desde ese rinconcito al que me mandaron, pintando logré decir y gritar todo lo que tuve ganas, todo lo que creí.
“Cierro cincuenta años pintando de un modo. Creo que lo he dicho todo. Estoy en un momento donde la gran pregunta aparece: ¿y ahora?”,
se pregunta Marta Such, acerca de su amplia
producción.
El próximo viernes a las 20, en el hall central de la Legislatura nequina, inaugura “Hitos”, la muestra que refleja los hechos sociales y políticos en el trazo de Marta Such.
Las máquinas no superan al artista. No logran lo que puede una mano. Alguien que pinta sabe que en cada trazo van un montón de cosas. El artista va en cada pincelada, vive en cada acorde”,
afirma Marta Such, sobre la mano del pintor y la tecnología.
Datos
- “Cierro cincuenta años pintando de un modo. Creo que lo he dicho todo. Estoy en un momento donde la gran pregunta aparece: ¿y ahora?”,
- El próximo viernes a las 20, en el hall central de la Legislatura nequina, inaugura “Hitos”, la muestra que refleja los hechos sociales y políticos en el trazo de Marta Such.
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