Matan al jefe talibán más importante de Pakistán
Ordenó el asesinato de Benazir Bhutto y el ataque al Marriot. Bajo su liderazgo, la guerrilla controlaba el norte del país.
ISLAMABAD/WASHINGTON (DPA) – El jefe de los talibanes en Pakistán, Baitullah Mehsud, murió el miércoles a causa de un ataque aéreo de Estados Unidos en el que también perdieron la vida una de sus dos mujeres, su cuñado y siete de sus guardaespaldas, confirmó ayer el ministro del Interior paquistaní, Rehman Malik.
Según un portavoz talibán, el fallecimiento de Mehsud se produjo en la zona tribal de Waziristán Sur, en la frontera paquistaní con Afganistán, producto del ataque de dos misiles procedentes de un avión estadounidense no tripulado.
Mehsud lideraba el movimiento Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), la organización de los talibanes en Pakistán, y era uno de los principales enemigos del gobierno de Islamabad.
Con la muerte del «enemigo número uno», la insurgencia del país habría sufrido el mayor revés hasta el momento. Mehsud saltó a los titulares internacionales en los últimos dos años.
Tras el ataque del Ejército paquistaní a la Mezquita Roja de Islamabad ocupada por extremistas en el verano de 2007, comenzó su sangrienta batalla de venganza contra el gobierno.
Antes del regreso de la ex primera ministra Benazir Bhutto de su exilio en octubre de 2007, Mehsud amenazó con «dar la bienvenida» a la popular política con atentados suicidas. Y a finales del año, Bhutto fue asesinada. El gobierno siempre lo consideró el autor intelectual del mismo.
El jefe talibán que operaba desde la zona tribal de Waziristán del Sur, cerca de la frontera afgana, desató un aumento dramático de los ataque suicidas en Pakistán. Uno de los ataques más graves que se le atribuyen fue el del hotel Marriott en Islamabad hace casi un año, en el que murieron más de 50 personas.
Estados Unidos, que puso un precio de cinco millones de dólares a su cabeza, le acusa de atacar a las tropas extranjeras al lado afgano de la frontera
El gobierno de Islamabad, primero bajo el gobierno del militar de Pervez Musharraf, y luego liderado por el viudo de Bhutto, Asif Ali Zardari, vio, impotente, el ascenso de Mehsud. Las negociaciones se alternaron con las operaciones militares, mientras los talibanes ampliaban su zona de influencia hasta el valle de Swat, en el norte turístico del país. En Pakistán se impuso un cambio de opinión: la mayoría de la población apoyó una intervención militar. Con una gran ofensiva el Ejército recuperó el control de Swat el mes pesado. Los soldados aislaron a los insurgentes del resto del país cada vez más. Desde entonces no se produjo ni un solo ataque suicida más. EE.UU. continuó entretanto sus ataques con aviones no tripulados contra escondites en las zonas tribales.
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