“Matar sin que se note”, el libro sobre Nisman escrito hace 6 años

Cómo puede leerse en estos días la novela escrita por Daniel Perednik, amigo del fiscal muerto. Revela detalles de la personalidad, la familia y el trabajo de Nisman. En una parte del texto se lee que le dicen al protagonista principal: “Hijo de remil putas, te vamos a hacer volar en pedazos”. ¿Qué dice hoy Perednik de su amigo muerto?

Muerte de Nisman

“Alberto Nisman regresó a su casa después de un fin de semana relajado en el country Mayling. Apoyó dos bolsos sobre su cama e impensadamente encendió la grabadora telefónica. Su hijita Iara, que acababa de cumplir siete años, entró en el cuarto de papá preguntándole si había subido el palo de hockey o lo había olvidado en el auto. A partir de la palabra ‘hockey’ la pregunta de la nena fue tapada por una voz grave que, desde el contestador telefónico, vociferaba nítidamente: ‘Hijo de remil putas, te vamos a hacer volar en pedazos’”.

La cita figura al final del libro “Matar sin que se note”, la novela sobre “el ataque de los ayatolás a la Argentina, el encubrimiento del caso AMIA y el fiscal”. Fue publicado en 2009 por Planeta y su autor es quien es conocido como “el íntimo amigo” del fiscal Alberto Nisman, el escritor y filósofo Gustavo Perednik.

La novela es realista y representa, seis años antes, todo un documento sobre los avatares vividos en su cargo al frente de la fiscalía especial por la causa sobre el atentado contra la mutual judía en Buenos Aires.

Perednik y Nisman parecen ser los dos protagonistas centrales del libro. El autor, automencionado como “Daniel Kindere”, un filósofo tras los pasos del fiscal porteño. Por ello cobra relevancia el relato en este momento en el que, además, Perednik, residente en Israel, reconocido en todo el mundo como especialista en Medio Oriente y autor de una docena de libros, se intenta conocer el perfil del fiscal.

En la novela pueden conocerse los aspectos profesionales (”A los 29 años, Natalio Alberto Nisman, a quien todos conocían por su segundo nombre, era Secretario de la Cámara Federal de San Martín…”), los familiares (”… su madre, Sara Garfunkel y su hermana vivían en Boulogne Sur Mer entre Lavalle y Tucumán, en pleno barrio de Once”), cómo conoció lo que había pasado en la sede de la AMIA, al preguntar: “¿Cerca de mi casa?, ¿muchos muertos?”.

Perednik describe a su amigo Nisman, en la novela, como el “Fiscal de tragedias”, tal como se titula el cuarto capítulo del volumen. Cuenta cómo llegó a su cargo en el equipo AMIA, en donde un mendocino, el ex Procurador General de la Nación Nicolás Becerra, toma protagonismo: lo llamó y le ofreció el puesto, a instancias de otro de los integrantes, Eamon Mullen quien era fiscal de la causa junto a José Barbaccia.

“Becerra -escribió Perednik- invitó a Nisman a acercarse al edificio de la Procuración General de la Nación, que es la jefatura máxima de todos los fiscales (…) tres horas después Nisman se apersonaba en la Procuración”.

Pero hay un dato más y está en la página 257: es el de la toma de testimonio por parte del fiscal Nisman al mismísimo Luis D’Elía, quien ahora está en las portadas debido a las escuchas puestas por el jurista muerto como pruebas de su impresionante denuncia contra la Presidenta de ser parte de un “plan criminal” para quitarle a Irán su responsabilidad en el atentado contra la AMIA.

Perednik recuerda que el ex piquetero había sostenido públicamente que había sido un “autoatentado” de Israel.

El libro da para leerlo en diversas claves, en la de un interesado por la investigación sobre la AMIA, en la de quien se preocupa por los bajofondos de la política y la justicia. Pero hoy sirve para hacer trazos de cada mención al trabajo de Nisman, cuya personalidad y responsabilidad se ve tironeada por quienes lo defienden y quienes lo detractan. Pero cuya muerte es, sin dudas, un hecho gravísimo.

“Acá no hace falta ser Sherlock Holmes para atar cabos”

Dice sobre Nisman el libro editado hace seis años: “… Denominaba al cumplimiento de sus desmedidas exigencias ‘tener la camiseta puesta’, una virtud que consistía, mayormente en lealtad y devoción por el trabajo, tan abrumadoras que sobrepasaban a la mayoría de sus subalternos”.

“Entiendo que lo políticamente correcto es decir ‘la muerte de Alberto Nisman’, pero fue un asesinato. Y repetirlo una y otra vez porque la mafia oficial está tratando de difundir la idea de un suicidio, lo que es notoriamente absurdo desde todo punto de vista que uno pueda analizarlo”, sostiene el filósofo.

Al ser consultado acerca de si Nisman podría haber estado preocupado o deprimido, respondió que era un hombre “feliz, que no tuvo ningún motivo o inclinación a la depresión”, así como que “era un tipo lleno de vida, que le gustaba jugar al tenis, le encantaba salir a tomar café y a divertirse, nada que ver con una personalidad suicida”.

En ese sentido, especificó: “Estamos hablando de alguien que está en unos minutos preparado para ir al Congreso Nacional para hacer una gran revelación y repentinamente aparece muerto en su casa. Acá no hace falta ser Sherlock Holmes para atar cabos”.

“No puedo acusar a alguien directamente porque no tendría las pruebas para decirlo. Lo lógico que se puede deducir es que hay alguien vinculado al poder en la Argentina que prefirió que Nisman no destapara la olla y lamentablemente lo logró”, dijo acerca del posible autor del asesinato del fiscal.

El autor de “Matar sin que se note” reveló que “una de las frases que él me dijo mientras tomamos un café la última vez que lo vi fue ‘vos confía en mí Gustavo, estos o van presos o tienen que ir del país’ y se refería con estos a Cristina y su mayordomo el canciller”. “Sonaba medio delirio”, confesó.

Finalmente, Perednik habló de quien podría estar detrás de su muerte: “El primer gran sospechoso es Irán”, aunque “Irán no actúa solo, él busca algún contacto local que le haga el trabajo fácil y aquí aparecen aquellos sectores que Nisman estaba ya acusando (…) que son las patotas que se mueven al lado del Gobierno, que no tienen puestos concretos en él, y por lo tanto nunca puedes llevar a un dedo acusador al Gobierno oficialmente, pero estas patotas son perfectamente el posible brazo ejecutor de un asesinato que se ha ordenado por Irán, leáse Luis D’Elía, Esteche y Quebracho…”, sentenció.

Fuente: MDZ y radio Rock and Pop


Muerte de Nisman

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