Menguar el malestar
El proceso es un método preventivo que trata de controlar las posibilidades de fracaso en la elección.
Eso no quiere decir, según advierte la especialista, que el adolescente no se vaya a equivocar: «Lo que sí se condiciona es que el caudal de angustia por el fracaso va a ser menor que en aquel no tuvo contención, porque se trabaja la libertad de poder equivocarse».
Si los padres colocan a los chicos zapatos ortopédicos para mejorar alguna incorrección, ortodoncias para arreglar su dentadura o vacunas frente a posibles enfermedades, también habría que tener en cuenta las posibles patologías que se desencadenan en su hijo por situaciones de crisis no resueltas: «Si esta crisis no es resuelta desde lo esperado se puede generar una patología importante dentro de esa personalidad. O sea, existe dos posibilidades, o se resuelve sanamente o patológicamente frente a un estado depresivo o a otras situaciones que acaben en una enfermedad para la cual el niño esté predispuesto.»
La equivocación también está dentro de lo esperado pero el proceso de acompañar al adolescente es, en parte, para que comprenda que la equivocación es parte de esta elección.
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