Militares colombianos esperan en alerta máxima el retiro de la guerrilla
El gobierno no corta el diálogo pese a la ruptura del proceso. Se temen ataques armados en varias ciudades del país. Intensas gestiones diplomáticas para evitar la guerra total.
Bogotá (dpa/Télam-SNI) – Militares colombianos se movilizaban ayer hacia los límites de la zona despejada que aún ocupa la guerrilla de las FARC, mientras que la ONU y países amigos desarrollaban intensas gestiones para persuadir al gobierno y a ese grupo de retornar a la mesa de diálogo y evitar una agudización del conflicto.
Las fuerzas armadas colombianas se declararon en alerta máxima y dijeron que están a la espera de una orden del presidente, Andrés Pastrana, para lanzar una operación militar gigantesca con el fin de quitar a la guerrilla de las FARC una zona de 42.000 kilómetros cuadrados del sur del país. Esa zona es llamada de «distensión» y está bajo control de las FARC con la anuencia del gobierno, que ahora sostiene que los guerrilleros deben abandonarla tras responsabilizarlos de la ruptura, ayer, del proceso de paz.
Cámaras de televisión registraron el paso de decenas de camiones de guerra y de cientos de soldados por varias de las vías que comunican con la zona desmilitarizada, al tiempo que helicópteros artillados custodiaban la caravana.
Fuentes castrenses que pidieron anonimato, dijeron que unos 3.500 soldados pertenecientes a dos brigadas móviles se instalarán en las próximas horas en puntos estratégicos, desde donde «ejercerán una estricta vigilancia» sobre los cinco municipios que integran la región desmilitarizada. «Vamos con toda la moral en alto y decididos a traer la toalla de «Tirofijo» (o «Manuel Marulanda Vélez, el máximo comandante de las FARC)», dijo entusiasmado a la prensa uno de los militares trasladados a ese territorio.
Simultáneamente, el alto mando militar ajustaba los últimos detalles del llamado «Plan B»- como se le conoce a la estrategia de recuperación de la zona desmilitarizada- y daba instrucciones a los jefes de brigada ante el temor de que las FARC desaten una escalada terrorista.
Estados Unidos y la Unión Europea manifestaron ayer su respaldo al mandatario colombiano y responsabilizaron a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) por la caída del proceso de paz. «Lamentamos que las FARC no hayan aceptado la oportunidad que les presentó el presidente Pastrana para entrar en negociaciones serias que condujeran a un acuerdo de paz», dijo el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell
Las Fuerzas Militares se declararon ayer en máxima alerta, poco después de que Pastrana ratificara un plazo de 48 horas para que los insurgentes abandonen los municipios desmilitarizados.
Previamente, las FARC negaron que hubieran solicitado ese tiempo para retirarse del área despejada, tal como lo aseguró el comisionado presidencial para la paz, Camilo Gómez, y se declararon a la espera de que sea el propio mandatario quien diga la última palabra.
La ruptura del proceso de pacificación se produjo luego de que los comandantes rebeldes rechazaran varias propuestas gubernamentales para reactivar las conversaciones e insistieran en supeditar la continuidad del diálogo a la suspensión de los controles en las afueras del área despejada, según dijo Gómez.
El comandante de la Fuerza Aérea Colombiana, general Héctor Velasco, señaló que los militares aún no tienen precisa la hora en que vence el plazo fijado por Pastrana, pero aseguró que sus hombres están listos para actuar. El ministro del Interior Armando Estrada reiteró que la hora cero la define el presidente, quien a su vez, sostuvo, tendrá en cuenta los convenios con las FARC.
A pesar de los movimientos militares, Pastrana no descartó volver al diálogo y llamó a «tener cabeza fría y mucha calma» para evitar «una terrible guerra sin cuartel» .
Mientras los militares preparaban el plan para irrumpir en la otrora sede de los diálogos, las Naciones Unidas y varios países intensificaron sus gestiones tendientes a persuadir al gobierno y a las FARC de retomar el diálogo y alejar el fantasma de una «guerra total». El delegado especial de la ONU para Colombia, James Lemoyne, se puso al frente de esos contactos, al tiempo que el llamado «grupo de países amigos» del proceso de paz con las FARC urgió a las partes a salvar las negociaciones, tras reiterar que la única solución al conflicto armado es la negociación política.
Los aprestos militares
Autoridades gubernamentales y militares sumaron definiciones y anuncios que auguran el comienzo de un combate por la zona de distensión. El ministro de Interior, Armando Estrada, dijo que «si hay una ruptura definitiva del proceso, el gobierno tendría que proceder a dictar una serie de resoluciones». «Una, suspendiendo la zona de distensión, otra, suspendiendo el estatus político del que gozan actualmente las FARC y otra pidiéndole a la Fiscalía que haga efectivas las órdenes de captura que pesan sobre algunos dirigentes de las FARC» agregó el funcionario.
El comandante de la Fuerza Aérea colombiana, Héctor Fabio Velasco, afirmó que «las fuerzas armadas esperan la orden precisa para iniciar operaciones, mientras tanto estamos en alistamiento».
El militar agregó que «tenemos que entrar con todo lo que tenemos» y sostuvo que en las operaciones para intentar recuperar el área que controlan los rebeldes desde hace tres años «se utilizará transporte militar, aviones de combate, helicópteros y todo lo que necesitemos».
El informante agregó que las fuerzas militares prevén el desembarco en al menos 12 puntos en torno y dentro del área desmilitarizada, en una operación en la que tomarán parte unidades del Ejército, la Marina de guerra y la Fuerza Aérea. El plan prevé que militares de cuatro brigadas inicien la ocupación de la zona desde los cuatro puntos cardinales, en tanto que dos brigadas móviles y cuatro batallones de fuerzas especiales estarán listos en la base de Tolemaida para iniciar el asalto
Asimismo, detalló que la Fuerza Aérea, con aviones de inteligencia, helicópteros, aviones OV-10, A-37 K-fir y Mirage, tendrá a su cargo la principal parte de la operación.(EFE)
Jefes rebeldes ordenan la retirada
SAN VICENTE DEL CAGUAN, Colombia (ANSA) – Tres años después de tener el contralor de la única zona de distensión en el país, los jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) emprendieron ayer el viaje a la profundidad de la selva para retornar a su refugio tradicional tras el rompimiento del proceso de paz.
En medio versiones cruzadas, en el municipio de San Vicente del Caguán, que fue escenario de reuniones, por donde pasaron personalidades colombianas y extranjeras, los dirigentes rebeldes Raul Reyes, Simón Trinidad y Joaquin Gómez recogieron apresuradamente todos sus equipos, computadoras, archivos, impresoras y teléfonos.
Ninguno de los jefes rebeldes le advirtió a la prensa sobre el destino inmediato, pero aseguraron que regresarán a sus campamentos en las montañas, zonas de difícil penetración. El centro de reuniones en la aldea de Los Pozos, en San Vicente, 270 kilómetros al sur de Bogotá, donde se analizaron los temas durante tres años, fue desocupado rápidamente tras el rompimiento y un empleado limpió el lugar y amontonó en un rincón las sillas y las mesas plásticas.
De las calles de San Vicente, en el departamento (estado) del Caquetá, desaparecieron al amanecer del jueves los guerrilleros de las FARC, armados de fusiles que eran los encargados de vigilar y mantener el control.
De los demás municipios, Vista Hermosa, La Uribe, La Macarena Mesetas, en el departamento del Meta, tambien salieron el mismo miércoles en fila cientos de guerrilleros con todos sus pertrechos.
Respaldo de EE. UU. a la decisión de Pastrana
Washington.- Estados Unidos, Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE) y Brasil se manifestaron ayer sobre el fin del proceso de paz entre las FARC y el gobierno colombiano, en un tono donde predominó el lamento por la ruptura del diálogo entre la guerrilla y el gobierno.
El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, lamentó ayer que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) «no hayan aceptado la oportunidad que les presentó el presidente Pastrana para entrar en negociaciones serias que condujeran a un acuerdo de paz».
Powell calificó de «seria» a la situación, culpó de las crisis del proceso de paz a las FARC «por no negociar con seriedad» y adelantó que Estados Unidos «aceptará la decisión de Pastrana» respecto del futuro del conflicto con los rebeldes.
Por su parte, el secretario general de ONU, Kofi Annan, urgió a las partes «a hacer todos los esfuerzos para encontrar una salida a la crisis actual y volver a las negociaciones», a través de un comunicado difundido por su vocero, Fred Eckhard.
Bogotá (dpa/Télam-SNI) - Militares colombianos se movilizaban ayer hacia los límites de la zona despejada que aún ocupa la guerrilla de las FARC, mientras que la ONU y países amigos desarrollaban intensas gestiones para persuadir al gobierno y a ese grupo de retornar a la mesa de diálogo y evitar una agudización del conflicto.
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