Nació como un emprendimiento familiar y hoy marca tendencia en Cipolletti
Siluetas en tendencia, texturas protagonistas y una propuesta que combina actitud, accesibilidad y tendencias en el mundo de la moda del Alto Valle.
Chema nació hace 10 años, pero el comercio siempre estuvo arraigado a la historia familiar de Mailén Bustillo, su fundadora. Ella creció viendo a su madre trabajar desde los 14 años en el rubro, y ese universo terminó marcando el camino de este local que es buscado por ofrecer las últimas tendencias en Cipolletti.
A los 25, y mientras estudiaba Recursos Humanos, Mailén tomó una decisión que cambiaría todo: comprar el fondo de comercio del local de su hermana y empezar de cero. Así nació Chemanitas, un nombre elegido junto a su hermana como símbolo de trabajo en equipo. “Lo pusimos con mi hermana porque significaba algo así como hermandad, y era una forma de agradecer todo el apoyo”, cuenta. Con el tiempo, la marca se transformó, se simplificó y se volvió más potente: Chema.
Si bien el primer local tenía influencias más clásicas, Mailén decidió romper con eso, cerrar y volver a abrir con una propuesta alineada a su visión. “Me encantaba lo que tenía mi mamá, pero no era el estilo que yo quería darle”, explica. Así incorporó nuevas marcas, otra estética y la tendencia como diferencial.

Desde entonces, no dejó de transformarse. En sus inicios convivían piezas más clásicas con ítems de temporada, hoy directamente la propuesta es trendy. Looks más jugados, combinaciones distintas y una curaduría que invita a arriesgarse. “Nos fuimos inclinando a un público que se anime a la moda, y nos resultó muy bien”, asegura.
En los percheros hay de todo: desde básicos bien resueltos, camisas, pantalones, blazers, hasta piezas protagonistas que elevan cualquier look. Se suman accesorios de René Complementos, calzado y marroquinería pensados como complemento, siempre en línea con lo que marca la temporada. “Tratamos de traer lo que más se usa, pero con buena calidad y buenos precios”, resume.

Sin embargo, más allá de las prendas y las tendencias, hay algo que se mantiene a pesar de los años: el vínculo con las clientas. Chema también apuesta a la fidelidad, a esas clientas que después de una década siguen buscando lo que tiene para ofrecer, que recomiendan y que crecen junto a la marca.
“Las clientas nos destacan justamente por eso, por traer tendencia”, cuenta, y agrega que muchas la acompañan desde el inicio: “Después de diez años, siguen viniendo y recomendando”.

La temporada invernal llega con cuadros y rayas que se reinventan, tonos tierra que dominan la paleta, y acentos en borgoña, verde pistacho y verde militar. “Es una de mis temporadas favoritas, viene muy variada y eso está buenísimo”, dice. Las texturas ganan protagonismo con la gamuza y se suman detalles que elevan cualquier outfit: brillo, tachas, encajes y broderie.
En cuanto a siluetas, conviven los pantalones rectos y oversize, las tablas marcadas en faldas y sastrería, y una propuesta que mezcla lo boho chic con lo urbano. También colores pasteles aparecen para romper la monotonía de los tonos más oscuros y clásicos de la temporada.
A lo largo de 10 años Chema logró construir una propuesta distinta en la ciudad de Cipolletti: un oficio heredado que encontró su lugar en la moda, apostando a lo trendy y a una identidad propia. Desde el local ubicado en Sarmiento 122, la emprendedora asegura: “Hoy puedo decir que logré tener el local de mis sueños”.
Chema nació hace 10 años, pero el comercio siempre estuvo arraigado a la historia familiar de Mailén Bustillo, su fundadora. Ella creció viendo a su madre trabajar desde los 14 años en el rubro, y ese universo terminó marcando el camino de este local que es buscado por ofrecer las últimas tendencias en Cipolletti.
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