Mueven los radicales y definen su futuro en Cambiemos

La Convención Nacional de la UCR se reúne mañana en Parque Norte. Se espera que ratifique la continuidad de la alianza. Y que reclame ampliar su base electoral.



Movió Cristina Kirchner. Se mueven el PJ federal y Roberto Lavagna. Ahora es el turno del radicalismo. Este lunes se celebra la Convención Nacional, donde la UCR definirá su política de alianzas para las elecciones. Pese a rumores, planteos de algunos dirigentes y cruces retóricos, todo indica el partido votará la continuidad de Cambiemos, aunque destacará la necesidad de ampliar la coalición: sin nadie que quiera entrar, es una expresión de deseo, al menos en lo inmediato. También expresará la necesidad de darle mayor peso al radicalismo en la toma de decisiones de un próximo gobierno: por la dificultad del escenario, más bien un problema para más adelante, admiten en el partido. Sin embargo, aunque cierra un capitulo interno, la permanencia radical no soluciona los problemas de Cambiemos, sino que abre, a partir del martes, la discusión en serio por las fórmulas, la estrategia y la relación con otras fuerzas. Tanto entre los cercanos al ejecutivo, como entre los más díscolos, sigue el rezo al “plan V” (por María Eugenia Vidal).

La Convención se reunirá en la Ciudad de Buenos Aires. Pese a lo que se podía esperar, nadie quiere que corra sangre. Pero el encuentro de mañana no será tan prolijo como la convención bonaerense, que ratificó sin grandes discusiones su pertenencia a Cambiemos, pero tampoco será Gualeguaychú 2015, cuando se aprobó la conformación de la alianza en una reunión que casi llegó a las manos.

Se acordará, en líneas generales, la propuesta del titular del partido, Alfredo Cornejo, documento que circuló al cierre de la semana. “Ratificar los acuerdos políticos nacionales aprobados por la Convención en su sesión del 15 de marzo de 2015 y procurar su ampliación en una nueva coalición para participar en las próximas elecciones a otros sectores políticos que estén comprometidos con la defensa del sistema republicano, representativo y federal”, plantea el sector de Cornejo.

La Convención de Gualeguaychú, 2015. Selló la alianza con Macri.

No se menciona “Cambiemos” en el texto, algo que el sector más ligado al Ejecutivo, encabezado por el vicegobernador bonaerense Daniel Salvador, plantea incluir. Otro de los puntos de discusión es la posibilidad de incluir o no en el documento un texto crítico sobre estos tres años de gobierno de Mauricio Macri. Y el tono de esa crítica. “Temas, en un sentido, menores. En la parte resolutiva hay acuerdo”, afirman.

El segundo punto principal es la creación de una “Comisión de Acción Política” que se encargue del diálogo político con otras fuerzas, y con el Pro para garantizar “la participación de la UCR en paridad de condiciones en la adopción de decisiones de gobierno”.

“La ampliación, la mayor participación, las primarias, son todas cosas abstractas. Cornejo las pone en el menú porque es difícil que los convencionales vayan a votar en contra de eso, salvo los dirigentes que se quieran ir ya, como Ricardito”, afirma un hombre cercano a uno de los principales líderes del radicalismo. Tanto de un lado, como del otro, anticipan que se ratificará la permanencia y la voluntad de ampliación.

La discusión de la ampliación es abstracta porque el PJ federal y Lavagna advirtieron que no habrá acuerdo con la estructura actual de Cambiemos. La discusión de una primaria presidencial con Macri también suena difícil: no sólo porque en el Gabinete nacional lo rechazan, sino porque en el radicalismo reconocen que no hay un candidato fuerte para competir.

“También podría ser un factor de presión. En el peronismo, y también Lavagna, hablan de que la única posibilidad de acercarse es que Macri no sea candidato”, dice un radical que participará de la convención. En buena parte del radicalismo sigue sonando con fuerza el reclamo de que la candidata sea María Eugenia Vidal, algo que el gobierno por ahora también descarta. La discusión de un vice radical quedó en tercer orden. En cambio, a compartir fórmula con Vidal, aseguran en el sector que pide el Plan V, se anotan todos.

En la Rosada creen que la única chance de ampliar la coalición es en un eventual balotaje con Cristina Kirchner. Acordar antes de la segunda vuelta.

En la decisión de continuidad pesó mucho la experiencia cordobesa. En la elección provincial del 12 de mayo el radicalismo local rompió. No sólo la derrota para Cambiemos fue aplastante a nivel provincial, sino que la UCR perdió la intendencia de la capital: los votos del candidato impulsado por la Rosada, Luis Juez, y el candidato radical, Rodrigo De Loredo, superaron juntos a los del peronista Martín Llaryora, que ahora será el nuevo intendente. La UCR y Cambiemos tienen en diez días elecciones en las tres provincias que gobierna el oficialismo, Mendoza (PASO), Jujuy (generales) y en Corrientes (legislativas). En paralelo, será el cierre de alianzas nacionales y de listas de precandidatos. Todos quieren tener el frente interno cerrado para ese momento.

Los sectores en pugna

Los críticos: El sector mayoritario de la UCR propone ratificar lo decidido en la Convención del 2015 (creación de Cambiemos) y plantea la necesidad de incluir a otros sectores en una nueva coalición, que tendría eventualmente otro nombre. Se crearía una comisión de dirigentes para negociar con otras fuerzas, y también con el Pro para ganar participación en la toma de decisiones. Referente principal: el titular del partido, Alfredo Cornejo.

Los “amarillos”: El sector más cercano al gobierno propone ratificar la permanencia de la UCR en Cambiemos de manera explícita, y limita la posibilidad de llegar a alianzas locales con candidatos ajenos a la coalición, dos cosas que el texto de Cornejo no dejaba en claro. También cuestiona la posibilidad de que la resolución vaya acompañada por una dura crítica al funcionamiento de Cambiemos. Referente principal: el vicegobernador bonaerense, Daniel Salvador.

Los díscolos: El sector más díscolo del radicalismo considera agotada la etapa de Cambiemos y propone directamente la creación de una nueva alianza, con un nuevo programa y con nuevos candidatos. Mantuvieron contacto directo con Roberto Lavagna, con el socialismo santafesino y con el GEN de Margarita Stolbizer. Propone no excluir a nadie, pero de hecho rompería con el Pro. Uno de sus referentes: Ricardo Alfonsín.

Casella: “Por la unidad nacional, sin exclusión de ningún sector”

Juan Manuel Casella. Un histórico de la UCR.

Juan Manuel Casella fue ministro de Trabajo de Raúl Alfonsín. En la semana participó de una reunión con Roberto Lavagna.

P-¿Ampliar Cambiemos o armar otro liderazgo?

R-No hablamos de ampliar Cambiemos, porque eso sería pedirle a los otros dirigentes que vengan a adherir a Cambiemos, a uno de los polos de la confrontación. Es crear una nueva. Nuestro propósito es plantear una alternativa, sin la exclusión de ningún sector, convocar al unidad nacional.

P-Eso supone incluir también a los miembros actuales de Cambiemos, aunque el peronismo federal y el lavagnismo lo rechazan.

R-Sí, absolutamente, todos los sectores, Bueno, dependerá de cómo se plantee la propuesta. Es difícil, sí, no sería simple, hay que trabajar con rapidez. Cómo se definirían los liderazgos no lo puedo responder. Pero el proyecto de Lavagna también depende mucho del respaldo del peronismo federal. Si no lo apoya a Lavagna, el proyecto de Lavagna queda mal herido. Las últimas noticias van en ese sentido.

P-¿Qué salida le queda al radicalismo en ese caso?

R-Bueno, convocar a otros sectores, al socialismo, a Margarita, buscar una nueva alianza, incluyendo a los sectores del Pro que quieran integrarla, y haciendo un planteo de carácter programático de políticas, que es la diferencia que hay con el gobierno.

P-¿Qué pasa si la convención ratifica Cambiemos? ¿Qué tan orgánicos van a ser, se pueden fugar sectores del radicalismo?

R-Yo no hablaría de fuga, pero sí de dispersión del voto del radicalismo. Si la Convención resuelve lisa y llanamente ratificar el acuerdo con el macrismo, sin matices, esto puede tropezar con la realidad política. La situación económica y social golpea a todo el mundo, incluyendo a los votantes del radicalismo, por lo tanto más allá de lo que resuelva la superestructura de dirigentes del radicalismo, después la gente tiene que votar y votará de acuerdo a su situación también.


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