Nuevos choques en la frontera entre Perú y Chile dejan un venezolano herido

Crece la tensión en el desierto de Atacama, donde cientos de personas están varadas, la mayoría de ellas venezolana, en condiciones inhóspitas.

La tensión entre los migrantes, en su mayoría venezolanos, y ciudadanos peruanos se incrementó el sábado en la frontera entre Perú y Chile cuando enfrentamientos con piedras dejaron al menos un venezolano herido.

La mañana arrancó con la interrupción del tráfico habitual en el Complejo Fronterizo de Chacalluta, que divide a ambas naciones, con acumulación de basura y materiales que han colocado los migrantes.


Ello generó roces con algunos ciudadanos peruanos que utilizan esta ruta para pasar y hacer negocios o comprar en el país vecino, derivando en enfrentamientos con piedras e hiriendo a un venezolano en la cabeza. El extranjero cayó al suelo y fue atendido por la policía chilena.


Los migrantes también se enfrentaron a la policía peruana en momentos en que se caldeaban los roces entre ambos sectores.


Los migrantes que no pueden avanzar a Perú enfrentan el clima inhóspito que caracteriza al desierto de Atacama, uno de los más áridos del planeta, con calor durante el día y frío intenso por la noche. La mayoría de ellos no está equipado para condiciones tan adversas.

Familias con niños en situación de riesgo


Entre los cientos de migrantes atrapados hay familias con niños y personas en situación de alta vulnerabilidad, según han denunciado organismos internacionales, incluida la ONU.


El portavoz del organismo internacional, Stéphane Dujarric, afirmó el viernes que tanto la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) están preocupados por la situación en Tacna, en la que refugiados y migrantes «llevan tres meses varados, en muchos casos sin comida, sin agua, sin refugio y sin atención sanitaria».


La ONU pidió a Chile y Perú abordar la crisis a través del diálogo teniendo en cuenta la dignidad de los migrantes afectados.


Las autoridades chilenas están tratando de avanzar en la creación de un corredor humanitario que les permita viajar de vuelta a su país, pero que requiere coordinación con otros países como Ecuador y Colombia.


El gobierno de la presidenta peruana Dina Boluarte decretó el miércoles un estado de emergencia en todas las zonas de la frontera para frenar el ingreso de extranjeros. La mandataria responsabilizó a los migrantes, sin ninguna distinción, de cometer «actos delincuenciales» en el país.

El conflicto migratorio ha generado roces diplomáticos entre ambos países.



Las razones por las que los inmigrantes indocumentados dejan Chile son variadas, entre ellas el alza del costo de vida, la falta de empleo y las dificultades para alquilar una vivienda por falta de documentos, según el Servicio Jesuita a Migrantes, organización chilena que protege los derechos de los migrantes.


Tanto en Perú como en Chile los legisladores buscan endurecer el trato a los migrantes. Una comisión de diputados chilenos aprobó esta semana un proyecto que busca tipificar como delito la inmigración irregular y que propone penas de cárcel desde 61 a 541 días. Ahora será tramitado en el pleno de la cámara baja y luego en el Senado.


En el vecino Perú también se han propuesto proyectos de ley para encarcelar por hasta 10 años a los extranjeros que ingresen de forma ilegal.


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