Murió Cadícamo y el tango quedó sin letra

El compositor tanguero Enrique Cadícamo falleció ayer a los 99 años. El notable artista, que sintetizó una manera de abordar la música ciudadana, fue autor de más de 1.300 canciones.



Buenos Aires.- El tango quedó sin letra al morir ayer a los 99 años Enrique Cadícamo, quien fue admirado por su espíritu de incansable trotamundos y por haber sido protagonista de la noche de Buenos Aires, ciudad que le ha reservado un espacio central en la galería de sus poetas populares más ilustres.

Una indisposición cardíaca que motivó una nueva internación hace una semana, puso punto final a un año durante el que el “maestro” debió atravesar diversas contingencias médicas a causa de una insuficiencia renal grave.

Después de batallar y superar varias crisis en su salud, el autor de letras de tangos insuperables fue nuevamente internado el pasado viernes en la Fundación Favaloro, donde ayer falleció.

Bohemio incurable, Cadícamo creó con sus versos exquisitos una larga serie de tangos, algunos de ellos verdaderas tragedias, relatos de desesperanzas o historias de vida que ha resumido en poesías para ser contadas en solo tres minutos.

O acaso no es un hombre desesperado quien le dice a una mujer: “hoy vas a entrar en mi pasado, en el pasado de mi vida, tres cosas lleva mi alma herida, amor, pesar, dolor; hoy vas entrar en mi pasado, hoy nuevas sendas tomaremos, que grande ha sido nuestro amor y sin embargo, ay, mirá lo que quedó” (fragmento de “Los Mareados”).

También asomó su ingenio en algunos de los versos de “Nostalgias”, en el que otro hombre confiesa delante de un entrañable amigo el dolor que le ha causado el abandono de una mujer.

Don Enrique, como lo llamaron sus admiradores hasta la hora de su muerte, nació el 15 de julio del 1900 -casi al mismo tiempo que el tango- en una casa situada en el límite de las ciudades de Luján y General Rodríguez, al oeste de Buenos Aires.

De chico se trasladó al barrio porteño de Flores y a los 25 años tuvo un golpe de suerte que cambió su vida y le dio el impulso para el desarrollo de una sobresaliente trayectoria en la poesía popular de Buenos Aires.

En plena juventud se cruzó en su camino el cantor Carlos Gardel, quien accedió grabar en un disco la pieza “Pompas de jabón”, una de sus creaciones.

Gardel recurrió desde entonces en 23 ocasiones a los versos de Cadícamo para ponerles su voz, lo que permitió al autor juntarse por primera vez con algunos pesos grandes gracias su imaginación y profunda creatividad.

Otro de los encuentros que marcaron la vida de Cadícamo se produjo en los primeros años de la década del 30, cuando formó una inolvidable pareja con el pianista Juan Carlos Cobián.

Ambos dejaron para el cancionero popular argentino tangos de la talla de “La casita de mis viejos”, “A pan y agua”, “Nostalgias”, “Susheta”, “Los mareados” y “Nieblas del Riachuelo”, entre otros.

Todas esas piezas fueron posteriores a otras que cantó toda la Buenos Aires de los años 20, como “Compadrón”, “Muñeca Brava”, “Che Papusa, oí” y “Yo te perdono”.

Además, Cadícamo fue el autor de las letras de “Madame Ivonne”, “Anclao en París”, “Vieja recova”, “Berretín” y “Al mundo le falta un tornillo”.

Don Enrique había pasado largamente los 90 años y su cabeza no dejaba de desarrollar proyectos. Se había empecinado en filmar en los Estados Unidos una película que iba a llevar el título de “El debut de Gardel en París”, aunque no pudo conseguir a tiempo lo que necesitaba para concretar el proyecto.

El poeta fue un viajero incansable por el mundo y un enamorado incurable de las mujeres, al punto que cayó en las redes del matrimonio a los 61 año, cuando se casó con Nelly, quien lo acompañó hasta el momento de su muerte.

El pasado 19 de octubre las plateas y los palcos del teatro Nacional Cervantes de Buenos Aires se llenaron de público en un homenaje que se le rindió a Cadícamo con la excusa de la presentación de la última edición de su libro, “Mis memorias”.

Ya por entonces la salud le había jugado una mala pasada al viejo maestro, quien no pudo acudir a causa de un achaque que horas más tarde obligó a su familia a ingresarlo en la Fundación Favaloro.

En esa noche se hubiera emocionado al ver a su hija Mónica, una bella joven de larga melena color azabache, cantando varios de sus tangos y haciendo referencias lleno de cariño a un padre al que considera como guía de su carrera. (EFE/Télam).

Un anónimo con nombre propio

“Se quedó sin letra el tango”, dijo a las once de la mañana de ayer el periodista y tangófilo Enrique Bugatti y la frase por sí sola develó la triste noticia: acababa de fallecer el célebre poeta del tango Enrique Cadícamo.

Y nadie mejor y con más derecho para decirlo que este amigo que esa mañana, como todas las mañanas de estas últimas semanas había ido a visitar al genial maestro a la Fundación Favaloro, donde estaba internado Cadícamo, y llegó a la Sala de Periodistas de la Casa Rosada (donde trabaja Bugatti) con la triste novedad.

A los 99 años el genial poeta autor de tantos tangos inolvidables abandonó este mundo dejando un enorme vacío en el corazón de sus admiradores que se multiplicaron en esta tierra argentina y en el resto del mundo.

“Cuando no se recuerda quién es el compositor de un tango, pónganle Cadícamo y seguro que no se equivoca”, solía decir Bugatti en alusión a la prolífica producción del desaparecido maestro, expresión que ayer volvió a repetir.

Huelgan las palabras para hablar de este poeta que hasta su primera internación continuaba trabajando con la misma inspiración que lo llevó a escribir “Pompas de Jabón”, primer tango que le grabó Carlos Gardel, “Nostalgias” o “Madame Ivonne”, entre otras.

El 15 de julio del 2000 Cadícamo hubiese cumplido 100 años pero “nació con el siglo y se fue con el siglo” reflexionó Bugatti. (Infosic).

Buenos Aires está de luto por la muerte de su poeta

Buenos Aires lloró ayer la muerte del compositor Enrique Cadícamo, el último poeta que quedaba de la edad de oro del tango y que dejó tras de sí conmovedoras historias de pasiones y tragedias interpretadas por el inolvidable Carlos Gardel.

El presidente electo de Argentina, Fernando de la Rúa, tuvo palabras de elogio para el compositor al señalar que hizo que todos los argentinos lo “cantaran” y que “repitieran” los versos de muchos tangos consagrados.

El cantante Luis Cardei dijo que con la muerte de Don Enrique, el tango perdió “gran parte del corazón de la poesía de Buenos Aires” y añadió que el compositor fue uno de los “pioneros del tango canción”.

Cardei señaló que muchos de los temas de su repertorio fueron escritos por Cadícamo. “Sus letras me hacían recordar pasajes de mi vida, como el barrio donde nací o mi familia”, agregó.

En tanto, el compositor Mariano Mores dijo a la emisora local Radio Mitre que Cadícamo era “un grande” que dio todo por la música tradicional de Buenos Aires.

“Juntos compusimos el tema 'A quién le puede importar'y 'Copas amigas y besos', que la hicimos para nuestro querido cantorazo (Alberto) Castillo”, recordó Mores.

Enrique Cadícamo estuvo el jueves en boca de todos los artistas que participaron en el homenaje que brindó el Senado argentino a una decena de figuras de la música de Buenos Aires, cuando su vida se extinguía en una clínica de la ciudad.

La secretaria de Cultura, Beatriz Gutiérrez Walker, dijo que ahora sólo queda la obra “genial” de Cadícamo, “que ya es patrimonio nacional”.

“Afortunadamente pudimos homenajearlo en vida y hacerle saber cuánto lo admirábamos y cuánto lo respetan los jóvenes. El siempre tenía proyectos, aún a sus 99 años”, comentó. La funcionaria dijo que el gobierno ofreció el Teatro Nacional Cervantes para velatorio del poeta, aunque finalmente la familia del compositor prefirió la sede de Sadaic.

Además de componer tangos Cadícamo incursionó en la dramaturgia. Como autor teatral escribió las obras “La epopeya del tango” y “El romance de dos vagos” e ideó el argumento del filme “La historia del tango” (1949), de Manuel Romero. (EFE)

Velatorio

Los restos del poeta Enrique Cadícamo son velados desde anoche en la sede de Sociedad de Autores y Compositores de Música (Sadaic).

Hoy por la mañana, en horario aún no precisado, los restos de Enrique Cadícamo serán depositados en el panteón social que Sadaic posee en el cementerio de la Chacarita.

Pese a que en un principio se especuló con la posibilidad de que el velatorio se realizara en el edificio de la Legislatura porteña o en el Congreso Nacional, los familiares del creador se inclinaron por el ámbito más íntimo y familiar de Sadaic. (Télam)


Comentarios


Murió Cadícamo y el tango quedó sin letra