Murió el escritor Germán Arciniegas
Periodista, historiador y diplomático, fue uno de los intelectuales colombianos más importantes de este siglo. El autor de "El estudiante de la mesa redonda" falleció sin realizar uno de sus mayores anhelos: llegar a los 100 años.
El escritor, periodista e historiador colombiano Germán Arciniegas falleció ayer en Bogotá de un paro cardíaco sin haber realizado un sueño que confesó a personas allegadas: cumplir un siglo de vida.
Poco le faltó. Como si se tratara de una fatalidad del destino, sus familiares alcanzaron a preparar una fiesta íntima que se celebraría el próximo lunes, cuando el hombre de letras cumpliría los 99 años, de los cuáles dedicó más de 80 a una fecunda actividad literaria.
Arciniegas fue llevado ayer de urgencia a una clínica de la capital tras presentar problemas cardíacos, que pronto se complicaron con otras dolencias propias de su edad.
Considerado como uno de los intelectuales más notables de Colombia en el siglo que termina, Arciniegas nació en Bogotá el 6 de diciembre de 1900 y, por su buen sentido del humor y fortaleza física, fue llamado por muchos «el joven más viejo del país».
El periodista Germán Santamaría dijo que Arciniegas comentó en una entrevista que le concedió hace algún tiempo que aspiraba a ver el próximo siglo y a morir en paz en el 2001.
Hijo de Rafael Arciniegas y de Aurora Angueyra, de ascendencia cubana, Arciniegas se inclinó desde joven por la jurisprudencia y se graduó con honores en la Escuela Nacional de Derecho. El entusiasmo le duró poco, pues jamás ejerció la profesión.
Pero su paso por las aulas le sirvió para conocer los problemas de la educación colombiana de los años 20 y entonces se convirtió en un beligerante líder que organizó huelgas y fundó la Federación de Estudiantes de Colombia.
Posteriormente, fundó la editorial Ediciones Colombia, que publicó sus primeros escritos y obras de otros autores.
Su ingreso a la vida pública del país ocurrió en 1928, cuando fue nombrado director de la página editorial del diario bogotano «El Tiempo».
Entre la diplomacia y el periodismo
Un año después ingresó al mundo diplomático como vicecónsul en Londres, cargo al que le sacó tiempo para ser corresponsal en Europa de varios periódicos suramericanos.
A su regreso a Bogotá, en 1931, Arciniegas asumió la jefatura de redacción de «El Tiempo», pero después volvió a la diplomacia, aunque sin dejar de lado las investigaciones históricas.
Luego de desarrollar una intensa actividad en su papel de consejero en la embajada colombiana en Buenos Aires, se desempeñó como embajador en Italia, Israel, Venezuela y el Vaticano, entre 1959 y 1976.
Su paso por la política también le dejó el recuerdo de do selecciones a la Cámara de Representantes y la designación, también dos veces, como ministro de Educación, cargo desde el cual creó al prestigioso Museo Nacional.
Una de las actividades que más ocupó su atención fue la docencia, tanto en universidades de Colombia como de Estados Unidos, en las que dictó cátedra sobre el tema que lo apasionó toda la vida: la historia de América.
El trabajo en las universidades lo alternó con sus ocupaciones como miembro de las academias colombianas de Historia y Lengua.
Además, fue nombrado miembro del Instituto de Artes y Letras de Estados Unidos, así como de las academias de Historia de Argentina, México, Venezuela, Ecuador y Chile.
Arciniegas planteó en sus ensayos literarios los principales problemas sociales en la historia del continente.
«El estudiante de la mesa redonda» es considerada por los críticos una de sus obras más destacadas, en la que se dibuja la historia dela juventud latinoamericana desde la época de la colonia.
Cerca de 40 libros conforman la obra de Arciniegas, a quien muchos consideraron como un historiador que escribía novelas o un novelista que gustaba de la historia.
Otras obras de Arciniegas son «Este pueblo de América», «Biografía del Caribe», «América Mágica», «El revés de la historia», «Los alemanes en la conquista de América» y «El pensamiento vivo de Andrés Bello», entre otras. (DPA)
El escritor, periodista e historiador colombiano Germán Arciniegas falleció ayer en Bogotá de un paro cardíaco sin haber realizado un sueño que confesó a personas allegadas: cumplir un siglo de vida.
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