Música étnica y jazz en una ecléctica noche de tríos

Las agrupaciones Limay, Fantoma y Frío contagiaron calidez desde el escenario del Galpón de Arte de Federico Marchesi el sábado pasado.

Ni las desapacibles condiciones meteorológicas ni la previsión de concurrir con abrigo menguaron el entusiasmo de quienes asistieron el sábado a lo de Marchesi para disfrutar de las propuestas de los tríos Limay, Fantoma y Frío. Viento, lluvia y amenaza de agua nieve en el exterior, cocina alimentada a leña y variedad estilística desde el escenario. Calidad que contagió calidez.

Contacto inaugurado por Francisco Cossavella (batería), Remo Bianco (saxo) y Santiago Rapoport (contrabajo), quienes “hace un par de meses” conformaron Limay luego de que Santiago retornara a la ciudad tras residencia en Buenos Aires y egreso del conservatorio Manuel de Falla y Francisco concluyera su estadía en París.

“Temas étnicos y jazz”, generalizan sobre su repertorio antes de subir al escenario desde donde cada interpretación acapara la atención del reducido grupo de oyentes. Partituras dispuestas en atril según el orden escrito en uno de los antebrazos del baterista, cambio de platillos, prueba de sonido, y la guía musical ilumina el recorrido que concluye con “Los amantes del Nahuel Huapi”, composición de Cossavella, cofundador y productor de Kuai Music, sello discográfico centrado en jazz emergente. Cada instrumento alterna protagonismo que el público retribuye con aplausos y silbidos de aprobación.

Incrementada la presencia de público, unos leños para alimentar el calor de la cocina y la posta es tomada por Carlos Casalla (percusión), Pablo Méndez (bajo) y Hernán Lugano (piano). El ritmo de Fantoma invita al baile desde su versión de “El Cosechero” de Ramón Ayala y a reparar en detalles sonoros impuestos a composiciones de Lugano y Casalla. Aplausos y “¡maestros!” desde el público complementan un comentario: “Lo que toca Lugano lo convierte en oro. Son genios”, dice alguien mientras los guiños musicales continúan desde el escenario.

Facundo Condorí (batería), Renzo Fioroni (bajo) y Franco Allende (teclado), integrantes de Frío, aportaron funk jazz a través de versiones y temas propios como “Chiquitun pampa”. Jóvenes que comparten contacto temprano con la música y conformación como trío desde hace dos años y medio. Una impecable recreación de “Take Five (Toma cinco)” de Paul Desmond marcó la despedida.

Recital de tríos que fue amalgama de talento para el disfrute.

El Galpón de Marchesi

La escenografía del recinto que albergó el recital del sábado exhibe obras realizadas en piedra por Federico Marchesi. Rocas talladas comparten espacio con esculturas en malla metálica y estructuras cóncavas que delimitan escenario.

Remozado galpón ferroviario, el espacio cultural albergó múltiples expresiones desde que fuera cedido en comodato.

Con 100 metros cuadrados de piso de piedra, dos mesas del mismo material y troncos, una chimenea escultórica representando un arrayán, fue presentado en sociedad en septiembre del 2006 con la proyección de un audiovisual sobre el proceso de remodelación del que participaron unas veinte personas.

Cada canción, una historia

“Los amantes del Nahuel Huapi”, de Francisco Cossavella, refiere a macaes, patos que visitan el lago “después de una tormenta” en alusión a “una leyenda tehuelche que cuenta que una princesa está a punto de casarse pero no tiene permiso de una machi ni del viento”.


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