Naranjada

Columna semanal

Redacción

Por Redacción

La Peña

Tal vez mi eterna búsqueda de cosas viejas, que no dan para llamar antigüedades en todos los casos, me permitió toparme con un par de botellitas de una gaseosa que fue parte de nuestra infancia. Unas botellitas tan particulares que quedaron en el recuerdo por siempre.

Lejos estoy de intentar publicitar un producto, apenas se trata de un recuerdo, de esos que con mucho sabor a naranja no se borró jamás a pesar del paso de los años.

Era la “naranjada” Crush, marca que aún permanece en el mercado, que venía en una botella de vidrio con letras verdes y blancas, con una pequeña cintura en la mitad del envase, lo que permitía un modo más práctico de agarrarla. Se presentaba en botellitas chicas y también de un litro, la que sólo se compraba para las fiestas de fin de año o para los cumpleaños.

Al menos en mi casa era así, porque los bolsillos siempre fueron flacos. Igual creo que el consumir esos productos en ocasiones especiales, hizo que no nos olvidáramos jamás de su sabor. Esa Crush tenía un gusto muy intenso a naranja y ninguna de sus competidoras podía igualarla. Claro, estaban los que sabían un poco más de gaseosas que defendían la Fanta, o la Mirinda naranja, que eran todas de estilo similar.

Le conté a un par de amigos lo del hallazgo de las botellitas de Crush y ellos mismos me ayudaron a recordar otras que por el estilo reinaban en tiempos de nuestra infancia, donde tomar gaseosas era un lujo que apenas unos pocos podían darse.

Tal vez por eso los consejos de mi padre cada vez que íbamos a un cumpleaños. Sabía de nuestra debilidad ante la gaseosa y siempre nos decía lo mismo “no vayan a andar llenándose los vasos de gaseosa todo el tiempo”. Lo entendí con los años, porque como casi nunca tomábamos en casa, cuando nos invitaban, era una invitación con canilla libre.

Claro, los recuerdos nos llevan unos cuantos años atrás, cuando por ejemplo hubo gaseosas de mucho éxito que hoy no existen.

No alcancé a conocerla, o al menos a mi pueblo no llegó en mi infancia, pero mis amigos un poquito mayores que yo, hablaban mucho de la Bidú Cola. Según dicen, tenía un leve gusto a limón. Se presentaba en un envase de vidrio verde, alto y esmerilado. Reinó hasta mediados de los ’70.

Otra que sí recuerdo, no tanto por su sabor sino por su llamativa botella verde era la Gini. Los sitios de internet le adjudican ser pionera en tener envase de vidrio de 1 litro y cuarto, tuvo su cuota de éxito a mediados de los años 80. Venía con sabor a cola y a lima limón.

El ejercicio de memoria nos llevó a la Pindy. Gusto a pomelo y su botella de vidrio con logo verde. Era fabricada por Pindapoy. La historia de la bebida dice que “su suerte cambió en 1989, cuando la hiperinflación obligó a vender la planta.

Otra desaparecida en el país es la TAB. “Fue el primer intento dietético de Coca Cola, pero no tiene nada que ver con la Coca Light que conocemos hoy”, sostienen en un sitio que explora sobre las bebidas que ya no están.

Viene a mi memoria la Teem, una gaseosa de lima limón que se vendía en botella verde con letras blancas y amarillas. Era de la línea Pepsi, lógica competencia de su similar Sprite. En la década del 80 desapareció del mercado y lo único que todavía se puede ver son algunas botellas en los mercados de coleccionistas o algunos carteles que se instalaban en los bares o mercados.

En el transcurso de 30 o 40 años, el mercado de las bebidas tuvo notables cambios, aunque hay marcas líderes que perduran desde que uno tiene uso de razón y seguirán, tal vez por muchas décadas más.

Algunas quedaron grabadas en la retina por su color y presentación, otras nos dejaron tan instalado su sabor que podemos sentirlo como si fuera hoy.

Jorge Vergara

jvergara@rionegro.com.ar


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