Narváez retuvo el título mundial
El Huracán le tributó a su padre una buena victoria por nocaut.
El chubutense Omar Narváez le tributó a su padre recientemente fallecido una victoria por nocaut en el undécimo round y retuvo el título mundial supermosca OMB por quinta vez al vencer al mexicano Johnny García, en el mítico estadio Luna Park. “El Huracán” tiró a su oponente tres veces en ese asalto, que era el penúltimo y selló su triunfo. Narváez tuvo, como es habitual, un rendimiento de menor a mayor. Esta vez los primeros capítulos fueron complicados. García no tardó en lanzarse al ataque en base a su mayor tamaño y potencia. A Narváez le costaba mucho atacarlo, pero de a poco pasó a contraatacarlo. En el séptimo episodio se sumó la levantada del anfitrión al ahogo del azteca y un cruzado de zurda le causó una caída al visitante. Sólo le faltó tiempo al campeón para concretar la victoria. En el octavo asalto, intentando subsistir, el mexicano aplicó un cabezazo y un golpe bajo, por lo que el árbitro puertorriqueño Roberto Ramírez Junior resolvió descontarle un punto. Desde entonces la incógnita pareció limitarse a saber si Narváez iba a precipitar la conservación de su cetro, ya que cada vez que lo encerraba lograba castigar sin pausa al Laberinto” pero las tres caídas en el undécimo segmento le pusieron un broche adecuado al tributo para Estanislao Narváez, el padre de la criatura.
El chubutense Omar Narváez le tributó a su padre recientemente fallecido una victoria por nocaut en el undécimo round y retuvo el título mundial supermosca OMB por quinta vez al vencer al mexicano Johnny García, en el mítico estadio Luna Park. “El Huracán” tiró a su oponente tres veces en ese asalto, que era el penúltimo y selló su triunfo. Narváez tuvo, como es habitual, un rendimiento de menor a mayor. Esta vez los primeros capítulos fueron complicados. García no tardó en lanzarse al ataque en base a su mayor tamaño y potencia. A Narváez le costaba mucho atacarlo, pero de a poco pasó a contraatacarlo. En el séptimo episodio se sumó la levantada del anfitrión al ahogo del azteca y un cruzado de zurda le causó una caída al visitante. Sólo le faltó tiempo al campeón para concretar la victoria. En el octavo asalto, intentando subsistir, el mexicano aplicó un cabezazo y un golpe bajo, por lo que el árbitro puertorriqueño Roberto Ramírez Junior resolvió descontarle un punto. Desde entonces la incógnita pareció limitarse a saber si Narváez iba a precipitar la conservación de su cetro, ya que cada vez que lo encerraba lograba castigar sin pausa al Laberinto” pero las tres caídas en el undécimo segmento le pusieron un broche adecuado al tributo para Estanislao Narváez, el padre de la criatura.
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