Neuquén brilla de noche a pesar de la emergencia energética

Las vidrieras y el alumbrado público ignoran la crisis. Otro tanto ocurre con monumentos y edificios públicos.



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En la capital neuquina hay tantos consumos que podrían reducirse y hasta eliminarse, que da lástima semejante despilfarro.

NEUQUEN (AN).- A las siete de la tarde las calles del Bajo de Neuquén parece que estallaran de tanta luz: vidrieras, carteles luminosos, faroles en las veredas, plazas secas, monumentos. Se nota una prosperidad en la capacidad de compra de muchos, pero estamos en un país con crisis energética y aunque todos puedan pagar por la electricidad y a pesar de que el gobierno nacional no hace nada para fomentar un ahorro en serio, hay tantos consumos que podrían reducirse y hasta eliminarse, que da lástima tanto despilfarro. Es todo un síntoma el hecho de que la escasez de gas y electricidad no lleve a los gobernantes a bajarle potencia a la demanda

global para permitir que las fábricas no tengan que reducir su producción.

La orden de bajar la demanda de potencia de electricidad de miles de grandes usuarios del país entre las cuatro de la tarde y la medianoche tiene cuotas por regiones. Así, el grupo Comahue lo forman Neuquén y Río Negro, pero también La Pampa. El viernes las 200 empresas de las tres provincias que tienen demandas de potencia superiores a los 300 kilovatios (kW) debieron bajarla en promedio un 48%.

En el EPEN, como adelantó ayer "Río Negro Energía", están pensando en

un esquema para liberar parte de la potencia que demandan los usuarios no industriales de la región para que baje las reducciones al sector fabril.

Si el gobierno nacional asumiera finalmente que el país está en emergencia eléctrica, podría pedir ahorro a la población. ¿Pero es necesario que lo haga para que los gobernadores y los intendentes entiendan que hay crisis y que se puede colaborar desde lo nimio para superarla?

El viernes pasado en la ciudad de Neuquén había muchas luces que podrían apagarse, por empezar las farolas de las veredas de las que la ciudad no precisó hasta hace unos años y que si bien embellecen y ayudan a la seguridad, son la imagen de un lujo ante la escasez. El edificio del Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén tiene, cuando está iluminado, una belleza extra, pero difícilmente sea indispensable que los reflectores ubicados a poca distancia entre sí iluminen las cuatro paredes externas del complejo. Tampoco tiene sentido, si falta energía,

que la bella escultura que está a punto de inaugurarse en Olascoaga y la vía esté encendida durante estos días.

La nueva Legislatura podría prescindir de tanta iluminación ornamental cuando los diputados están sesionando, lo mismo que la fachada de Gobernación.

En la plaza de las Banderas, en cambio, lo que sobresalía el viernes era la austeridad: ni luces ni bombeo de agua. El monumento a los Caídos de Malvinas es otro de los espacios públicos profusamente iluminados.


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