Neuquén Contemporáneo 4: Cuál es el sentido de una bienal

La curadora Kekena Corvalán explicó cómo es la nueva edición de la propuesta artística que muestra las piezas elegidas en el Circuito Expositivo del Parque Central.



Kekena Corvalán, investigadora, docente, escritora y artista “federal y feminista”.

Kekena Corvalán, investigadora, docente, escritora y artista “federal y feminista”.

Una vieja canción de Simon&Garfunkel inspiró a Kekena (Buenos Aires, 1964) en la búsqueda conceptual de lo que sería entonces, que ya es ahora, la Cuarta Bienal Neuquén Contemporáneo (NC4), inaugurada oficialmente el viernes pasado. Elegida como curadora de esta convocatoria, Kekena Corvalán encontró en una frase de “Puentes sobre aguas turbulentas” la idea que estaba buscando. “Amigo, yo seré tu puente para que pases sobre aguas turbulentas”. Allí estaba todo, pero sobre todo estaba el puente. Si el concepto de una bienal es una declaración de lo que pretende estética y conceptualmente, el de esta bienal es la palabra puente, abierta y con múltiples sentidos.

El puente como lugar de experimentación; como creación geocituada, “porque acá hay puentes por todos lados”, dijo Kekena en un momento de su charla con “Río Negro”, un día antes de la inauguración; y como una relación patagónica mayor, por lo vincular y afectivo. “Por eso hay tantos proyectos comunitarios, proyectos en relación con otras áreas como la ciencia, tecnología, la educación y la salud. Son cuatro áreas con las que dialoga con el puente”, explica Corvalán, investigadora, docente y escritora, además de artista.

Neuquén Contemporáneo 4 permanecerá abierta al público hasta mediados del año que viene en las cuatro salas del Circuito Expositivo del Parque Central: el Museo Nacional de Bellas Artes, la Sala Saraco, el Museo Paraje Confluencia y el Museo Gregorio Álvarez. Pero eso no será todo ya que también está involucrado el Tren del Valle, dentro del cual se sucederán actividades durante sus viajes habituales y espacios performáticos en diversos puntos de la ciudad que serán oportunamente anunciados.

“Esta idea de volvernos puente que a mi me disparaba mucho me ayudó pensar la práctica artística, la práctica curatorial, la práctica museística, la práctica editorial y la práctica territorial como puentes”, revela Kekena sobre las razones para pensar esta bienal como un puente.

Cada curador tiene un corte propio y el de Kekena Corvalán es, en sus propias palabras, “federal y feminista”. “Trato de llevar adelante una curaduría afectiva, inclusiva. Entonces, mi corte fue abrirnos a la comunidad con proyectos relacionados con los intereses colectivos”.

A la convocatoria iniciada el año pasado respondieron 256 proyectos de los que fueron seleccionados 106. Y de ellos, 21 pertenecen a colectivos de artistas. Kekena profundiza en las estadísticas y revela que el 60 por ciento de los proyectos que quedaron son inéditos y de ellos un 40 por ciento de sus artistas no había venido nunca al museo.

¿Qué tipo de arte reúne esta bienal? “Lo que prima es la instalación, proyectos más intangibles que disuelven el objeto de arte tradicional”, revela la curadora. “Son técnicas puestas en función de un concepto instalativo. ¿Qué significa? Que ocupan un espacio y lo reconfigura”.

¿Y con qué artistas se encontraron al momento de la selección? “Muchos ya me conocen entonces hay mucho proyecto comunitario, mucho proyecto descentrado, performático. A muchos artistas ya los conozco porque hace cuatro años que vengo a Neuquén a trabajar”. Kekena se define como una curadora afectiva en el sentido que afecta y se deja afectar “porque nadie sale inmune”. Se involucra en los talleres, busca conocer a los artistas y entender sus prácticas. Pero también hay mucho artista nuevo en esta bienal a los que define como artistas muy vitales, muy comunitarios, muy comprometidos con su propio proyecto y con el entorno. Muy políticos, atravesados por la ecología, el feminismo.

El NC4, de acceso gratuito, está emplazado alrededor de los espacios museísticos del Circuito Expositivo, cada uno de los cuales tiene su perfil estético y conceptual, donde el MNBA aparece como el espacio más alternativo de todos, el lugar de los artistas emergentes. “Tiene un peso tan fuerte este lugar que yo busqué descentrarlo. Yo soy una curadora descentrada, desmarcada, por eso trabajo fuera de Buenos Aires. Desde ese lugar también busqué descentrar esto”, indica. El Paraje Confluencia es, a su criterio, un museo boutique, “capta muy bien la tensión patagónica de los fundadores -dicho entre comillas porque no hay fundadores de nada-, los originarios, la memoria y la percepción de cómo fue la historia nuestra”.

A la Sala Saraco la vistió como un cubo blanco, ascéptico y al Museo Gregorio Alvarez, al que llama Berlín “porque lo vestí de negro todo por dentro con tela y fenólico” lo convirtió en el lugar de las instalaciones.

Cada uno de los espacios de exposición tiene su perfil estético y conceptual.

¿Por qué las bienales? “Las bienales responden a nuevas tipologías de construcción y de práctica que tiene el arte contemporáneo”, explica Corvalán, graduada en Letras en la UBA. “Es como un gran festival de artistas que pasa cada dos años porque implica un gran esfuerzo de construcción y un corte en dos años de producción de una escena artística determinada. En la bienal no se compra ni se vende nada, pero fija agenda, muestra artistas que después pueden entrar o no al mercado”.

Activa y de muy alto perfil, Kekena, por último, se refirió de modo optimista al momento actual de luchas y reivindicaciones, pero sobre todo del futuro de la legalización del aborto en el país: “Yo tengo mucha esperanza en lo que viene, mucha esperanza en esta ciudadanía potente, que los feminismos están construyendo y modelando, porque no es un solo feminismo: el eco feminismo, el transfeminismo. Tengo mucha esperanza en nosotros desde la cultura porque la cultura siempre da respuestas y, desde el lugar que a mi me toca, acompañar este gesto de sublevación. Tengo mucha esperanza y sé que la ley va a salir el año que viene. Va a ser ley”.

Datos

256
fueron los proyectos enviados y 106 se seleccionaron para participar de la Cuarta Bienal Neuquén Contemporáneo.
95
de las propuestas seleccionadas son de mujeres y 31 de hombres

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