Neuquén: transitar la avenida del Trabajador es una odisea
La lluvia de la última semana desmejoró aún más la arteria. Baches, pozos y cráteres dominan gran parte de la calle.
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NEUQUÉN (AN).- Baches, pozos y cráteres, son los que dominan en los 2.900 metros que recorre la avenida del Trabajador en el tramo que va desde Cristóbal Colón hasta Moritán. La calle funciona como una de las arterias principales que une el oeste con el casco céntrico de la ciudad y viceversa, pero transitarla es un dolor de cabezas.
En un simple recorrido por ambas manos de la calle se pueden contar hasta 20 agujeros en el pavimento, algunos de mayor tamaño que otros, pero el factor común en todos ellos es la presencia de líquidos. El agua que baja de la barda o fluidos servidos humedecen casi todo el trayecto.
La intensa lluvia de la última semana también complicó algunos sectores, con presencia de mucho barro que proviene desde las calles aun están sin asfaltar y que se unen a la calzada.
En varios tramos el asfalto se encuentra en un estado aceptable, se pueden visualizar numerosos paños reparados y las obras de bacheo del municipio, pero las esquinas son los sectores más complicados. En ese orden, se pueden enumerar al menos tres cruces engorrosos.
El primero, en la mano que va de este a oeste, en la esquina de Padre Mascardi, allí se pueden contar hasta cuatro pozos que se encuentran cubiertos por el agua, lo que hace aún más difícil la tarea de reconocerlos y eludirlos.
Cien metros más hacia el oeste, en la esquina de Gobernador Peri, se encuentra el segundo desafío con cinco agujeros más. La esquina es una campo minado de baches, en la mano contraria también hay otros dos pozos de gran tamaño, uno de ellos con poco más de un metro de diámetro y al menos 10 centímetros de profundidad.
En la esquina de Rufino Ortega se comenzaron obras de reparación de la calzada, pero los trabajos nunca se terminaron. Según los vecinos que circulan por ese lugar, hace al menos tres semanas se rompió la calle sobre Rufino Ortega, un tramo de cinco metros de largo con un ancho de un metro que hace las veces de badén y que genera muchos trastornos por el intenso tránsito que hay en esa intersección.
El principal inconveniente para los conductores se da a la hora de intentar eludir los agujeros del asfalto, muchos de ellos son imposibles y obliga a invadir los carriles contrarios. La situación también hace reducir la marcha de los vehículos casi a cero y tener que cruzar a paso de hombre, de esta manera se comienza a gestar algunas demoras y colas de vehículos, con bocinazos incluidos.
Foto: Juan Thomes
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