«Ni siquiera tenemos dónde ir a llorar»

Redacción

Por Redacción

NEUQUEN (AN).- «Lo que le pasó, por ejemplo, a (Omar) Carrasco fue terrible pero lo nuestro es peor; muchas veces pienso que la familia de Carrasco por lo menos tiene donde ir a rezar, donde ir a llorar. Nosotros no tenemos nada, no sabemos nada y no tenemos paz».

Las frases salen de la boca de Mercedes Avalos, la hermana de Sergio. Habla tranquila pero por momentos se traba.

«Es duro, muy duro sobrellevar todo esto. Hay días que son más difíciles que otros y algunos en los que tenemos alguna esperanza de que se sepa algo de Sergio», agregó la muchacha que se ha transformado en vocero de la familia de Picún Leufú. Allí, en la que fue capital del viento, hoy está prevista una marcha y una concentración. Ya está definido que el Centro Provincial de Enseñanza Media 16 -al que concurría el joven- pare sus actividades y que todos se sumen a la movilización. Algunos viajarán hasta Neuquén capital para el acto central.

«El pueblo, la gente del pueblo se ha portado bien con nosotros, papá (Asunción Avalos) no ha querido marchas y ese tipo de cosas, pero la gente ha estado bien, no nos podemos quejar», dijo Mercedes vía telefónica.

La muchacha comentó que su mamá «tiene días en los que está muy mal y casi no habla, pero hay otros en los que anda mejor».

Mercedes dijo que el viaje de su papá al noreste del país no alienta expectativas en cuanto a alguna posible pista sobre el paradero de su hermano. «Más que nada fue un viaje que mi papá quiso hacer porque él es de esa zona (el Litoral) y como está cerca de la frontera puede aparecer algo», indicó la joven.

Para ella, «los primeros meses fueron difíciles, pero siempre había expectativa de que algo iba a dar algún resultado. Creo que se hicieron muchas cosas pero, por los resultados, me parece que no fue suficiente». Al respecto añadió que particularmente está «satisfecha con la policía y la justicia porque hicieron todo lo que tuvieron a su alcance, pero entonces uno se pregunta: si hicieron todo ¿por qué no encontraron nada?».

«Hay días en lo que pienso que alguien se lo llevó a Sergio con algún fin y enseguida me pregunto quién pudo haber sido y con qué fin… qué sé yo, es complicado», sostuvo Mercedes.

Cuando surgen esos planteos «pienso en qué provincia vivimos, en qué país vivimos, cómo puede ser que una persona desaparezca de un día para otro o de un minuto para otro, y todo como si nada».

Nota asociada: CASO AVALOS: Marchan en Neuquén a un año de la desaparición del joven  

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NEUQUEN (AN).- "Lo que le pasó, por ejemplo, a (Omar) Carrasco fue terrible pero lo nuestro es peor; muchas veces pienso que la familia de Carrasco por lo menos tiene donde ir a rezar, donde ir a llorar. Nosotros no tenemos nada, no sabemos nada y no tenemos paz".

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