“No podemos ser indiferentes”

Redacción

Por Redacción

Cuarenta y tres jazmines hace un año que no perfuman la tierra, manos asesinas nutridas de cancerosos miasmas les han dado muerte. La memoria es lo único que no podrán arrebatarnos. Recordar, recordar y sentir como propia cualquier injusticia que se cometa en el mundo. 43 jóvenes a punto de recibirse de maestros normales; estudiaban en una escuela albergue destinada hace años para personas de escasos recursos, rurales e indígenas en Ayotzinapa (México). Los mismos marchaban el 26 de septiembre de 2014 por las calles de su pueblo conmemorando un nuevo aniversario de la masacre de octubre de 1968. Dirigentes políticos del estado sin ley de Guerrero, en connivencia con mano de obra narco (escuadrones de la muerte), cometieron el cruel atropello: los secuestraron, mataron y desaparecieron. Ante esta descomposición estructural del Estado en complicidad con el crimen organizado no podemos ser indiferentes, todos somos ¡Ayotzinapa! La provincia de Guerrero es un estado narco: tiene una de mayores producciones de enervantes, dedica 15.000 hectáreas al cultivo de amapola, goma de opio, marihuana y produce drogas sintéticas. La población es mayormente indígena. Conviven distintas etnias (mistecos, nahualacos, etc.) inmersas en un contexto de pobreza estructural. Es admirable la resistencia de la población que, luego de los asesinatos y lejos de amordazarse, todo lo contrario: marchan pidiendo justicia y entonan consignas de profundo contenido humanista tales como “Por qué nos asesinan si somos la esperanza de América Latina” o “Futuros maestros, sus hijos educas y serás la guía de la liberación”. Parafraseando al poeta Oliverio Girondo, dedico este poema a los asesinos: “Sólo puede esperarse que defiendan el plomo, que mueran por el guano, que cumplan la proeza de arrasar lo que encuentran y exterminarlo todo… son ferozmente crueles, son ferozmente estúpidos, ¡hay que compadecerlos!”. También dedico a los 43 maestros un poema del poeta hindú Rabindranath Tagore: “…el fuego salta por los bosques y destella en flores y hojas por todos los rincones y escondrijos, derrocha el cielo sus colores, delira el aire en armonía, las ramas sacudidas por el viento, se ríen vacilando y va de flor en flor la brisa preguntándoles sus nombres”. Alicia Martínez DNI 14.712.012 Zapala

Alicia Martínez DNI 14.712.012 Zapala


Cuarenta y tres jazmines hace un año que no perfuman la tierra, manos asesinas nutridas de cancerosos miasmas les han dado muerte. La memoria es lo único que no podrán arrebatarnos. Recordar, recordar y sentir como propia cualquier injusticia que se cometa en el mundo. 43 jóvenes a punto de recibirse de maestros normales; estudiaban en una escuela albergue destinada hace años para personas de escasos recursos, rurales e indígenas en Ayotzinapa (México). Los mismos marchaban el 26 de septiembre de 2014 por las calles de su pueblo conmemorando un nuevo aniversario de la masacre de octubre de 1968. Dirigentes políticos del estado sin ley de Guerrero, en connivencia con mano de obra narco (escuadrones de la muerte), cometieron el cruel atropello: los secuestraron, mataron y desaparecieron. Ante esta descomposición estructural del Estado en complicidad con el crimen organizado no podemos ser indiferentes, todos somos ¡Ayotzinapa! La provincia de Guerrero es un estado narco: tiene una de mayores producciones de enervantes, dedica 15.000 hectáreas al cultivo de amapola, goma de opio, marihuana y produce drogas sintéticas. La población es mayormente indígena. Conviven distintas etnias (mistecos, nahualacos, etc.) inmersas en un contexto de pobreza estructural. Es admirable la resistencia de la población que, luego de los asesinatos y lejos de amordazarse, todo lo contrario: marchan pidiendo justicia y entonan consignas de profundo contenido humanista tales como “Por qué nos asesinan si somos la esperanza de América Latina” o “Futuros maestros, sus hijos educas y serás la guía de la liberación”. Parafraseando al poeta Oliverio Girondo, dedico este poema a los asesinos: “Sólo puede esperarse que defiendan el plomo, que mueran por el guano, que cumplan la proeza de arrasar lo que encuentran y exterminarlo todo... son ferozmente crueles, son ferozmente estúpidos, ¡hay que compadecerlos!”. También dedico a los 43 maestros un poema del poeta hindú Rabindranath Tagore: “...el fuego salta por los bosques y destella en flores y hojas por todos los rincones y escondrijos, derrocha el cielo sus colores, delira el aire en armonía, las ramas sacudidas por el viento, se ríen vacilando y va de flor en flor la brisa preguntándoles sus nombres”. Alicia Martínez DNI 14.712.012 Zapala

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