No todo es sórdido ni oscuro
El asesinato de un niño, un intento de suicidio, los depredadores efectos del uso de las pasta base y una violencia latente pero también la posibilidad de jugar, surcaron el primero de los ocho capítulos de la miniserie “Los pibes del puente”, emitida por Canal Siete, la TV Pública. Esta ficción escrita por el chileno Patricio Salinas Salazar y Celeste Casco, apela a elementos seguramente imprescindibles para observar la trágica existencia de una cada vez más numerosa legión de jóvenes que pueblan las calles de las grandes ciudades. Con la virulencia que el asunto demanda, la marginación social irrumpió en la TV Pública desde una mirada cruda que evitó la moralidad para bosquejar los trazos de una historia donde no todo es sórdido y oscuro. La escena de la pandilla encabezada por Luciano y Bingo (Nahuel Viale y Matías Marmorato) saltando y jugando sobre una estructura inflable en la Plaza de los Dos Congresos mostró una postal tierna capaz de convivir con la dureza de la calle, sus códigos y su sonido, en este caso aportado por varias canciones de Onda Vaga. El estreno de la tira de media hora de duración por noche exhibió las rutinas del grupo juvenil que se desliza entre andenes y calles, pero también entregó datos del mundo adulto.
El asesinato de un niño, un intento de suicidio, los depredadores efectos del uso de las pasta base y una violencia latente pero también la posibilidad de jugar, surcaron el primero de los ocho capítulos de la miniserie “Los pibes del puente”, emitida por Canal Siete, la TV Pública. Esta ficción escrita por el chileno Patricio Salinas Salazar y Celeste Casco, apela a elementos seguramente imprescindibles para observar la trágica existencia de una cada vez más numerosa legión de jóvenes que pueblan las calles de las grandes ciudades. Con la virulencia que el asunto demanda, la marginación social irrumpió en la TV Pública desde una mirada cruda que evitó la moralidad para bosquejar los trazos de una historia donde no todo es sórdido y oscuro. La escena de la pandilla encabezada por Luciano y Bingo (Nahuel Viale y Matías Marmorato) saltando y jugando sobre una estructura inflable en la Plaza de los Dos Congresos mostró una postal tierna capaz de convivir con la dureza de la calle, sus códigos y su sonido, en este caso aportado por varias canciones de Onda Vaga. El estreno de la tira de media hora de duración por noche exhibió las rutinas del grupo juvenil que se desliza entre andenes y calles, pero también entregó datos del mundo adulto.
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