Nuestro himno cumple doscientos años

Los himnos nacionales son expresiones musicales de las colectividades de los países, que se caracterizan por la solemnidad, el fervor y la exaltación espiritual, y que junto con la bandera, la escarapela y el escudo, conforman la simbología de un país. Probablemente el origen de los himnos nacionales sea el canto revolucionario francés conocido como La Marsellesa (1792), el himno pasaría a convertirse en la encarnación musical de los ideales de Francia. Con posteridad todos los países incluyeron en sus simbologías un himno, que generalmente solía ser un canto vincular a la monarquía, en naciones con tal régimen, y una exaltación a la independencia nacional, en los países de gobiernos republicanos. En nuestro país después de la Revolución de Mayo de 1810, comenzaron a circular canciones patrióticas que se consideran promisoras del himno nacional. El primer himno fue escrito por el franciscano Cayetano Rodríguez entre julio y agosto de 1812, el músico Blas Parera compuso la música. Aunque esta obra comenzó a cantarse, según dispuso el Triunvirato, no llegó a satisfacer. El 6 de mayo de 1813, la Asamblea del Año XIII comisionó a Vicente López y Planes para que redactara un nuevo himno. Éste fue aprobado por el mencionado organismo el 11 de mayo de ese año, con carácter de única marcha nacional y pidió a Blas Parera que pusiera música a los versos. Ésta es la versión más aceptada de los comienzos de nuestra canción patria, según el historiador Félix Luna. Pero variadas y contradictorias son las opiniones, respecto al origen de nuestro himno. Las actas de la Asamblea del Año XIII se han perdido y sólo se conoce lo que dice el Redactor de la Asamblea, órgano oficial de la corporación. En este último no se publicaba todo lo tratado y lamentablemente nada figura que permita aclarar en que circunstancia y cuando fue compuesto nuestro himno nacional. El texto auténtico de la letra se conserva en el Archivo General de la Nación y consiste en una copia remitida por el Triunvirato al secretario de la Intendencia de Buenos Aires. Según la tradición, el 14 de mayo de 1813, en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson se cantó por primera vez. Se estima que la obra fue presentada el 25 de mayo de 1813 y que el 28 del mismo mes se cantó en el teatro Coliseo, durante una función patriótica. La música de Blas Parera experimentó en 1860 una modificación encomendada al músico Juan Pedro Esnaola, quién respetando la música original, realizó una versión más rica desde el punta de vista armónico. En marzo de 1900 se suprimieron las estrofas que aludían a la guerra contra España, mediante un decreto del presidente Julio A. Roca que afirmaba que: “Contienen frases que fueron escritas con propósitos transitorios que han perdido su actualidad y no compatibles con las relaciones de amistad, unión y concordia que ya nos ligan con la Madre Patria”. La versión que se canta actualmente está fijada en el decreto 10302 del año 1944, que adopta las modificaciones musicales del año 1860 y limita la letra a la primera cuarteta de la primera estrofa, y los últimos cuatro versos de la novena y el coro final del Himno Nacional Argentino.

historias bajo cero

ABEL SANDRO MANCA


Los himnos nacionales son expresiones musicales de las colectividades de los países, que se caracterizan por la solemnidad, el fervor y la exaltación espiritual, y que junto con la bandera, la escarapela y el escudo, conforman la simbología de un país. Probablemente el origen de los himnos nacionales sea el canto revolucionario francés conocido como La Marsellesa (1792), el himno pasaría a convertirse en la encarnación musical de los ideales de Francia. Con posteridad todos los países incluyeron en sus simbologías un himno, que generalmente solía ser un canto vincular a la monarquía, en naciones con tal régimen, y una exaltación a la independencia nacional, en los países de gobiernos republicanos. En nuestro país después de la Revolución de Mayo de 1810, comenzaron a circular canciones patrióticas que se consideran promisoras del himno nacional. El primer himno fue escrito por el franciscano Cayetano Rodríguez entre julio y agosto de 1812, el músico Blas Parera compuso la música. Aunque esta obra comenzó a cantarse, según dispuso el Triunvirato, no llegó a satisfacer. El 6 de mayo de 1813, la Asamblea del Año XIII comisionó a Vicente López y Planes para que redactara un nuevo himno. Éste fue aprobado por el mencionado organismo el 11 de mayo de ese año, con carácter de única marcha nacional y pidió a Blas Parera que pusiera música a los versos. Ésta es la versión más aceptada de los comienzos de nuestra canción patria, según el historiador Félix Luna. Pero variadas y contradictorias son las opiniones, respecto al origen de nuestro himno. Las actas de la Asamblea del Año XIII se han perdido y sólo se conoce lo que dice el Redactor de la Asamblea, órgano oficial de la corporación. En este último no se publicaba todo lo tratado y lamentablemente nada figura que permita aclarar en que circunstancia y cuando fue compuesto nuestro himno nacional. El texto auténtico de la letra se conserva en el Archivo General de la Nación y consiste en una copia remitida por el Triunvirato al secretario de la Intendencia de Buenos Aires. Según la tradición, el 14 de mayo de 1813, en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson se cantó por primera vez. Se estima que la obra fue presentada el 25 de mayo de 1813 y que el 28 del mismo mes se cantó en el teatro Coliseo, durante una función patriótica. La música de Blas Parera experimentó en 1860 una modificación encomendada al músico Juan Pedro Esnaola, quién respetando la música original, realizó una versión más rica desde el punta de vista armónico. En marzo de 1900 se suprimieron las estrofas que aludían a la guerra contra España, mediante un decreto del presidente Julio A. Roca que afirmaba que: “Contienen frases que fueron escritas con propósitos transitorios que han perdido su actualidad y no compatibles con las relaciones de amistad, unión y concordia que ya nos ligan con la Madre Patria”. La versión que se canta actualmente está fijada en el decreto 10302 del año 1944, que adopta las modificaciones musicales del año 1860 y limita la letra a la primera cuarteta de la primera estrofa, y los últimos cuatro versos de la novena y el coro final del Himno Nacional Argentino.

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