Nueva muestra de una buena salud física evidencia Pinochet
El ex dictador mantuvo una intensa vida social en su casa. No dejó de recibir a ninguno de sus familiares, en Santiago.
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En una nueva muestra de buena condición física, que hizo ironizar a la prensa mundial sobre la gravedad de los padecimientos que le ganaron la vía humanitaria, el ex dictador chileno Augusto Pinochet ha tenido una intensa actividad social en su casa de Santiago, contraviniendo incluso órdenes médicas.
Después de haber retornado a Chile sin hacer uso de la silla de ruedas con que se desplazó hacia establecimientos hospitalarios de Londres y hasta de haber saludado con la mano en que empuñaba su bastón, Pinochet fue dado de alta por facultativos chilenos del Hospital Militar el mismo jueves en que se concretó su regreso.
Según informó el diario «Las Ultimas Noticias» de Santiago, las actividades en su domicilio de un exclusivo barrio capitalino «no han cesado» en todo este último fin de semana y ha recibido visitas de familiares, especialmente de sus 24 nietos y bisnietos, «a pesar de la disposición de reposo absoluto» que le dieron los profesionales que lo atendieron.
Miembros de la familia Pinochet indicaron al rotativo que el anciano ex dictador incluso recibió reprimendas de parte de quienes están a cargo de su tratamiento y que fue necesario pedir a sus visitas que se fueran para dejarlo dormir.
El ánimo y humor del militar retirado se puso en evidencia cuando veía por televisión las fuertes declaraciones en su contra de la secretaria general del Partido Comunista, Gladys Marín, cuyo esposo es uno más de los cerca de 1.200 detenidos desaparecidos y quien encabeza a la colectividad más reprimida por la dictadura. Pinochet se limitó a señalar: «Me sigue queriendo».
Estos dos últimos días se levantó cerca de las 8:30 y caminó nuevamente, aunque dentro del propio domicilio, y recorrió su sitio preferido y más añorado: su biblioteca.
Según su hija menor, Jacqueline Pinochet, su padre está mejor pero declaró a «Las Ultimas Noticias» que «no le gusta que griten consignas contra Ricardo Lagos», en referencia a las alusiones al presidente electo que hacen los partidarios del ex militar.
La televisión local mostró en las últimas horas a un complacido y sonriente Pinochet que salió a la puerta de su hogar a saludar a sus partidarios, agitando precisamente la mano en que llevaba el bastón que debería ayudarlo a sostenerse.
Este tipo de situaciones, que pusieron en duda internacionalmente las razones médicas esgrimidas por el ministro Jack Straw para impedir el juicio de extradición a España, hicieron al geriatra chileno Juan Carlos Molina sostener que los exámenes de sus colegas británicos tuvieron errores de procedimiento.
El especialista dijo que «su recuperación es la de un paciente en mucho mejor condición que la demostrada por los exámenes de los médicos británicos» y que no quedó claro que sufra de mareos -como se le diagnosticó- pues pudo ponerse en pie y desplazarse sin mayor ayuda.
Sostuvo que la clave de esta divergencia pudo estar en que los chequeos efectuados en Gran Bretaña se hicieron en seis horas y que al ser tan exhaustivos fatigaron la resistencia de Pinochet y su rendimiento fue menor al normal, por lo que aclaró que ese tipo de exámenes debe hacerse con evaluaciones periódicas de varios días.
El hijo mayor del ex militar, Augusto Pinochet Hiriart, dijo que la condición de salud de su padre es la misma que la de Londres. «Lo que sí ha tenido es un cambio en su estado anímico, pues éste subió ostensiblemente».
Anticipó que las intenciones de su padre son hacer una vida normal. Sobre su retorno al Senado o a presenciar el cambio de mando presidencial, el próximo 11 de marzo, Pinochet hijo manifestó que sobre ese tema no le ha preguntado. «No ha habido tiempo ni ganas de hablar de política».
Otra evidencia de la buena salud
Pinochet tenía hasta hace casi 10 meses recuerdos vivos de sus primeros días a la cabeza de Chile en 1973 y de los episodios emblemáticos de sus 17 años en el gobierno. Pese a que un diagnóstico de daño cerebral lo salvó de un juicio en España por violaciones a los derechos humanos, el octogenario general gozaba de buena memoria cuando fue entrevistado por el diario chileno La Tercera, el 12 de mayo del año pasado.
En la entrevista publicada ayer, la única que concedió durante su arresto en Londres, el ex militar recordó con lujo de detalles las órdenes que envió a sus soldados para derrocar a Salvador Allende.
«El primer día (11 de septiembre de 1973) dirigí la batalla desde Santiago. No tenía más que una radio que me prestaron aficionados», dijo Pinochet en la entrevista. «Bombardeé a las 10.30 horas (…) Moví los tanques con cañones, los morteros, la artillería», agregó.
Pinochet estuvo detenido en Londres por 16 meses a petición de la justicia española que pretendía procesarlo por crímenes contra la humanidad cometidos en su mandato, entre 1973 y 1990.
Sin embargo, el gobierno inglés lo liberó apoyado en exámenes médicos que dijeron que no estaba en condiciones de enfrentar un juicio por problemas mentales que le impedían recordar hechos recientes y remotos. Pero Pinochet rememoró con precisión las órdenes que frenaron una inminente guerra con Argentina en 1978, cuando buques de ambos países estaban al borde del enfrentamiento en el Pacífico sur. «Mandé retroceder. Soy el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas asi que esa flota regresa», fue el mandato de Pinochet para detener el enfrentamiento entre las escuadras.
Pinochet logró zafarse de la justicia europea por su mala salud, pero en Chile lo aguardan 60 querellas criminales por delitos que van desde torturas físicas hasta homicidio.
El viernes regresó a Chile, se puso de pie, sonrió, caminó, saludó a sus adherentes y de paso despertó las suspicacias sobre su deteriorado estado de salud. «Yo dispuse que no se apremiara a ninguna persona que fuera detenida. Está escrito. Es el acta número 3, creo, y en la constitución también está escrito», declaró Pinochet. «Nunca lo han podido demostrar como una falta», dijo Pinochet, aludiendo al llamado ejercicio de enlace, en que todos los regimientos del país fueron puestos en alerta dentro de sus cuarteles.
«La noche anterior me fui a acostar tranquilamente a las nueve y media de la noche. Dormí hasta el otro día a las seis y me desperté. ¿Qué pasa? Por qué hay tanta preocupación con eso?, me llamaban por teléfono», concluyó. (DPA y Reuters)
Afirma que mandó a «retroceder» con la Argentina
El ex dictador Augusto Pinochet aseguró que mandó «retroceder» a los militares que querían una guerra con Argentina por el Canal de Beagle en 1978, informó La Tercera.
Pinochet aseguró que «mandé retroceder. El jefe de la Marina, almirante José Toribio Merino mandó la flota hacia el sur. Le dije: «No, señor. Yo soy el comandante en jefe de las fuerzas armadas, así que esa flota regresa a Puerto Montt»».
«Le dije (al ex dictador argentino Jorge Rafael) Videla: «Mire, general. Me están hablando de la guerra, ustedes… Nosotros no queremos guerra, pero si ustedes van a desencadenarla, es de norte a sur, no sólo allá abajito», dijo Pinochet. «La guerra es desde el norte al Cabo de Hornos. Así va a ser», afirmó Pinochet.
El actual senador vitalicio admitió que «si dejábamos que se hiciera lo que querían (algunos militares chilenos) contra los argentinos, todavía estaríamos en guerra».
El economista de la Universidad Católica, Pablo Baraona Urzúa, uno de los académicos que realizó el reportaje, señaló que «soy testigo de una sesión donde los generales empujaban a la guerra, a la inscripción de voluntarios».
«Usted (por Pinochet) fue el único que dijo «eso no se hace».
Y no salió de la sesión ninguna cosa que pudiera conmocionar la vida civil», expresó Baraona.
Pinochet manifestó que «eso se puede contar ahora porque ya no es ningún secreto. Por otro lado, me favorecía Dios. El dejó caer un temporal con el que los argentinos estuvieron dando vueltas como ocho días, todos mareados».
«No lo perdono por lo que hizo», dice Lagos
RIO DE JANEIRO (DPA).- El presidente electo de Chile, Ricardo Lagos, declaró a la revista brasileña Veja que se siente obligado a crear las condiciones políticas para que Pinochet sea procesado por sus violaciones a los derechos humanos, porque si no «seremos una democracia de mentira».
Lagos comentó que es «una evolución» el hecho de que ciertos delitos contra la humanidad puedan ser juzgados en cualquier lugar del mundo. «No hemos llegado aún a la justicia globalizada, pero hemos de llegar», pronosticó.
El futuro mandatario chileno entiende que la detención del ex presidente enseñó dos cosas a los chilenos: «La primera es que el mundo nos mira con cierta sospecha, desconfiando de que no seamos un país democrático en serio. La segunda es que por esa razón debemos probar que somos capaces de hacer bien todo lo que es necesario».
Lagos reconoció las realizaciones de Pinochet en el área económica, admitiendo que «se cuidó de mantener en orden las cuentas públicas, mantener la inflación baja y abrir la economía. No quiero disminuir lo que hizo, pero es preciso contrabalancearlo con las tremendas violaciones de los derechos humanos. Yo no lo perdono por lo que hizo».
El presidente electo de Chile manifestó que no desea quedarse mirando hacia el pasado, sino que está con la mirada puesta en el futuro.
No lo quieren ver el día del traspaso de mando presidencial
Dirigentes de la Concertación oficialista rechazaron la posibilidad de que Pinochet asista a la toma de posesión de mando del presidente electo, Ricardo Lagos, el 11 de este mes. El secretario nacional de la Democracia Cristiana, Exequiel Silva, cuyo partido gobierna Chile e integra la Concertación de partidos por la Democracia, junto a los socialistas, manifestó que la asistencia de Pinochet a la transmisión de mando «sería vergonzosa» para el país.
Dijo que la bienvenida dada a Pinochet por los militares resultó «bastante bochornoso, ya que el hecho de que una persona que fue liberada por razones humanitarias haya sido recibida por los comandantes en jefe, es algo muy lamentable para la imagen internacional de nuestro país».
Silva dijo que sería «lamentable y un gran bochorno que a este señor se le ocurriera aparecer ese día por ahí», en referencia a la asunción de mando de Lagos.
Por su parte, el presidente del Partido Socialista, Ricardo Núñez, afirmó que Pinochet debe ser advertido del «enorme daño que está provocando a la imagen de Chile».
El presidente del Partido por la Democracia (PPD), Sergio Bitar, dijo que «ya Pinochet causó un grave daño en la forma en que llegó» a Chile. Señaló que a esta situación contribuyeron quienes desde el Ejército «cayeron en una trampa dañando el interés nacional. El desprestigio de Chile de ver a un grupo de militares festejando la llegada del dictador es penoso, es grave».
¿Cómo sigue el planteo de la defensa de los derechos humanos?
El regreso de Augusto Pinochet a Chile resquebrajó los esfuerzos por zanjar definitivamente el problema de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar, dijeron abogados en Santiago de Chile.
La ceremoniosa recepción que brindó el viernes el alto mando del ejército a un Pinochet sonriente y que pisó suelo chileno por sus propios pies, hizo tambalear la mesa de diálogo entre militares y organismos de derechos humanos para llegar a la verdad sobre los detenidos desaparecidos.
«La señal o el gesto (del ejército) era decir (que) este señor (Pinochet) es intocable y eso tenía un solo destinatario, los tribunales de justicia», dijo a Reuters el abogado Héctor Salazar, quien participa en la instancia de diálogo desde su creación, en septiembre de 1999.
Peor que los himnos y saludos marciales que recibieron al ex dictador fue visto el fuerte despliegue de seguridad militar que resguardó su llegada. «Un Pinochet rodeado de boinas negras (comandos militares) con armamento de guerra, apuntando hacia todos lados, era una señal muy clara de lo que se estaba produciendo ahí», dijo Salazar.
Pinochet retornó a Chile sólo tres días antes de que los abogados de derechos humanos y los representantes de las fuerzas armadas firmaran un acuerdo que daba carta blanca a la justicia chilena para investigar y procesar los delitos durante su régimen.
Ahora, el pacto está a punto de naufragar, según ha reconocido el propio gobierno, que impulsó la mesa de diálogo para calmar las tensiones con el ejército originadas por el arresto de Pinochet y el procesamiento de otros ex uniformados en Chile.
Un nuevo escenario
«No hay un quiebre, pero sí estamos ante un nuevo escenario», ha admitido el ministro de Defensa, Edmundo Pérez Yoma, que lidera la instancia de consenso.
Los abogados que representan la voz de los 3.000 muertos y desaparecidos bajo la dictadura no piensan lo mismo. «No estoy dispuesto a firmar ese documentos después de lo que ocurrió», sentenció Salazar, que ve un «sorpresivo» cambio de actitud en los mandos militares tras la vuelta de Pinochet.
«Ahora sólo sería un cúmulo de palabras vacías y huecas, porque están borradas de una plumada por la conducta del ejército», dijo.
Pinochet enfrenta en Chile 60 querellas criminales y un pedido de desafuero, para retirarle la inmunidad judicial que le otorga su actual cargo de senador vitalicio no electo.
Pero su caso específico nunca fue tratado en la mesa de diálogo, ni para bien ni para mal, dicen los abogados.
«Pinochet fue un personaje totalmente ausente de la mesa de diálogo. Nuestro trabajo ha sido buscar una solución global al tema de los derechos humanos y la propuesta dejaba en manos de los tribunales las resoluciones», dijo Salazar.
Los familiares de las víctimas, que nunca quisieron sentarse a debatir junto a los militares, creen que sí. Y también están dispuesto a exigir a Lagos que cumpla sus promesas.
«El señaló públicamente que estaba de acuerdo con que Pinochet fuera juzgado en Chile y que por esa razón había que traerlo de vuelta», dijo Viviana Díaz, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos. «Esperamos que cumpla su palabra», agregó.
Paradójicamente, los abogados que buscaron en la justicia un antídoto contra el incurable mal de los muertos y desaparecidos, no están ahora seguros de que ello sea posible. «Pinochet no puede ser juzgado en Chile no por problemas legales. Es una decisión política», dijo Salazar. (Reuters)
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