Números militantes

Por Redacción

Para los afortunados que viven en la Argentina del Indec, el año pasado la economía creció muy poco, pero por lo menos no cayó en recesión, lo que habrá sido motivo de alivio. En el país atribulado de las consultoras independientes, en cambio, el producto bruto interno retrocedió un par de puntos, tal vez más. Si bien no parece muy grande la diferencia entre las estadísticas oficiales y las difundidas por entidades privadas, el que a partir del 2007 las cifras reivindicadas por el gobierno casi siempre hayan sido decididamente mejores que las avaladas por la oposición con sus “índices Congreso” plantea un desafío sumamente difícil a los interesados en averiguar con cierta precisión el desempeño de la economía nacional en el transcurso de la larga etapa kirchnerista. En todos los países es rutinario que se revisen una y otra vez las series estadísticas pero, fuera de los gobernados por autoritarios, las modificaciones suelen ser menores. En enero del 2007, cuando Néstor Kirchner ordenó la intervención del Indec, algunos atribuyeron la decisión a su voluntad de manejar las expectativas por suponer que, si los comerciantes creían que no había inflación, no aumentarían los precios. Puede que haya pensado así, pero puesto que la inflación es algo más que un fenómeno psicológico, no le fue dado desandar el camino. Desde entonces, el gobierno kirchnerista se ha visto sin más alternativa que la de continuar difundiendo estadísticas ficticias. Al darse cuenta de que aferrarse a lo de las “tasas chinas” lo obligaría a pagar más a los acreedores por concepto del cupón PBI procuró batirse en retirada por un año, pero una vez superado el inconveniente así supuesto siguió inflando la tasa de crecimiento, si bien de manera un tanto menos grosera que en años anteriores. Antes de incorporarse al gobierno, el actual ministro de Economía Axel Kicillof criticaba con severidad la transformación del Indec en una usina de propaganda. ¿Toma en serio los números oficiales o, para su uso personal, prefiere otros más verosímiles? Se trata de una pregunta que no recibirá una respuesta hasta que haya abandonado el cargo que ocupa, pero es posible que ya no le importe demasiado, puesto que entenderá que en el tiempo que le queda no podrá hacer mucho más que rezar para que el gobierno termine su gestión sin tener que enfrentar una de las caóticas crisis financieras a las cuales estamos acostumbrados. De todos modos, aunque el Indec sostiene que el país no está en recesión como tanto suponen sino que, lo mismo que en la Eurozona, la economía en su conjunto crece a paso de caracol, otros números producidos por la repartición son desalentadores, ya que el año pasado se redujeron mucho las inversiones y el intercambio comercial, mientras que la tasa de inflación, conforme al gobierno, se acercó al 24% anual, contra el 30% o más detectada por las consultoras privadas. Aun cuando el país contara con un Ministerio de Economía lleno de funcionarios extraordinariamente capaces, la falta de datos confiables les impediría obrar con eficacia. Mal que les pese a los convencidos de que en última instancia lo único que realmente importa son las expectativas, o sea “el relato”, sin estadísticas que reflejen lo que está sucediendo en el país real los responsables de manejar la economía no sabrán lo que necesitarían hacer para mantenerla a flote, mientras que los inversionistas, empresarios, productores rurales y otros agentes económicos se sentirán abandonados a su suerte, con el resultado de que se limitarán a minimizar sus pérdidas con la esperanza de sobrevivir hasta se haya instalado un gobierno más racional. Al optar por anteponer la propaganda a la realidad, el gobierno kirchnerista aseguró que su gestión resultara ser un fracaso. Parecería que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y sus asesores más influyentes se han dado cuenta de que no les será dado corregir las distorsiones ocasionadas por el error difícilmente explicable que cometió Néstor Kirchner hace más de ocho años y por lo tanto están procurando arreglárselas para que el gobierno que viene pague todos los muchos costos políticos. Huelga decir que Kicillof lo niega, pero sus palabras en tal sentido parecen dirigidas no a los preocupados por el estado nada promisorio de la economía nacional sino a su jefa, la presidenta, y los incondicionales que la rodean.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.196.592 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Viernes 27 de marzo de 2015


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