Opinión publicada

Te invitamos a leer dos artículos de La Nación. “Las cacerolas y la trampa de la catarsis colectiva” y “Cristina perdió la voz y el relato”.

Por Redacción

Para Sergio Bernstein, en La Nación, “las cacerolas son, al mismo tiempo, un reflejo contundente de la crisis de representatividad de un sistema político anémico y fragmentado pero que, paradójicamente, alberga también al aparato estatal más ingente, caro e infructuoso de la historia argentina”. Considera que “son también el resultado de un liderazgo presidencial abrumador y abrasivo, que margina e ignora a las fuerzas de oposición y asfixia al sistema republicano: tenemos una presidenta todavía bastante popular y absolutamente legítima, pero que ha decidido aislarse y desplegar una agenda personalísima y transformacional que no debate ni con sus más íntimos asesores y que, sobre todo, prefirió ocultarles a los votantes en las elecciones del 2011”. Añade que “hay una posible trampa en creer que la catarsis de las cacerolas es en sí misma una solución. Pero la protesta igualmente pone de manifiesto que tenemos un serio problema institucional. Considerando que estamos a punto de cumplir treinta años de democracia, es importante preguntarse cómo es posible que decenas de miles de argentinos deban salir a la calle para expresar su malestar y desazón. ¿Por qué el sistema de partidos políticos fracasa en seleccionar, ordenar y canalizar las demandas de los ciudadanos?”. Ver artículo completo

Joaquín Morales Solá, en La Nación, revela otro caso de corrupción. “La empresa brasileña Embraer acaba de informarle a la poderosa Security Exchange Commission (SEC) de los Estados Unidos que pagó sobornos en tres países para vender sus aviones. Uno de ellos es la Argentina. Embraer, parte de cuyas acciones son del Estado brasileño, cotiza en la Bolsa de Nueva York. La SEC es el organismo encargado de vigilar el sistema bursátil norteamericano en defensa de los accionistas. El juez federal argentino Sergio Torres mandó en el acto un oficio para que le confirmen formalmente esa noticia lapidaria. Aviones Embraer fueron comprados por Aerolíneas Argentinas después de la nacionalización que dispuso Cristina Kirchner. Esa compra quedó siempre bajo sospechas de prácticas corruptas, que ahora fueron confirmadas por la empresa. La primera compra de los aviones Embraer se hizo cuando el actual ministro de Justicia, Julio Alak, era presidente de la compañía aérea nacional. La frágil situación judicial del ministro explicaría su total sumisión a los jóvenes cristinistas. La Cámpora intervino virtualmente su ministerio. Alak o un florero hubieran sido lo mismo, contó un senador opositor sobre el papel del ministro al lado del lenguaraz viceministro de Justicia, el camporista Julián Álvarez, en las comisiones que trataron la reforma judicial.

Ver artículo completo


Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar
Exit mobile version