Opinión publicada
Compartimos el editorial de “La Nación”, “¿Aerolíneas o Aerorruinas?”; y el artículo de Mario Brodersohn, “Argentina pagará US$ 2.333 millones en exceso”.
En su sección editorial La Nación comenta el informe realizado por la Auditoría General de la Nación (AGN) tras analizar los controles contables internos de 2011 de Aerolíneas Argentinas y Austral. El informe “confirma lo acertado de las crecientes críticas que ha ido recogiendo la gestión de su presidente, Mariano Recalde, debido a las groseras pérdidas que arrojan ambas compañías, además de la falta de transparencia, ausencia de registros confiables, gruesas fallas en la administración, el control, la contabilidad y el manejo financiero. En efecto, ése fue el panorama que encontró el organismo de contralor que preside Leandro Despouy, y que puede caracterizarse por patrimonios netos negativos y déficits operativos persistentes, por lo cual los aviones de ambas empresas no podrían sostenerse un minuto en el aire sin el permanente auxilio del Tesoro Nacional y el trato privilegiado que le otorga en materia impositiva la AFIP. Es que el kirchnerismo ha ideado un limbo ideal para Aerolíneas: se maneja como una sociedad anónima privada para eludir los controles a los que deben someterse las empresas del Estado, pero para afrontar sus enormes pérdidas se maneja como una empresa pública y así socializar su déficit obteniendo el financiamiento de todos los argentinos”.
Mario Brodersohn en Clarín analiza el resultado de la negociación con el Club de París. Señala que “el Gobierno anunció que la deuda que vamos a pagar es US$ 9.700 millones. Hay poca información estadística desagregada sobre cada uno de estos tres componentes: deuda, intereses devengados e intereses punitorios. Sólo contamos con la estimación que publica el Banco Central del perfil de vencimientos de la Deuda Externa del Sector Público y del Banco Central a fines de 2013. Allí figura que el total de atrasos incluyendo el capital y los intereses devengados es de US$ 7.367 millones. El total de la deuda reconocida por el Gobierno es de US$ 9.700 millones. Por lo tanto la diferencia entre esos US$ 9.700 y US$ 7.367 millones de atrasos habría que asignarlos a intereses punitorios. ¿Porque nos detenemos en este punto? La extensa experiencia histórica argentina nos enseña que sabemos que los gobiernos de los países acreedores no aceptan una quita en el capital pero si aceptan no incluir en la deuda los intereses punitorios. Por lo tanto, comparando con negociaciones previas del Club de Paris estaríamos pagando en exceso US$ 2.333 millones en concepto de punitorios”.
En su sección editorial La Nación comenta el informe realizado por la Auditoría General de la Nación (AGN) tras analizar los controles contables internos de 2011 de Aerolíneas Argentinas y Austral. El informe “confirma lo acertado de las crecientes críticas que ha ido recogiendo la gestión de su presidente, Mariano Recalde, debido a las groseras pérdidas que arrojan ambas compañías, además de la falta de transparencia, ausencia de registros confiables, gruesas fallas en la administración, el control, la contabilidad y el manejo financiero. En efecto, ése fue el panorama que encontró el organismo de contralor que preside Leandro Despouy, y que puede caracterizarse por patrimonios netos negativos y déficits operativos persistentes, por lo cual los aviones de ambas empresas no podrían sostenerse un minuto en el aire sin el permanente auxilio del Tesoro Nacional y el trato privilegiado que le otorga en materia impositiva la AFIP. Es que el kirchnerismo ha ideado un limbo ideal para Aerolíneas: se maneja como una sociedad anónima privada para eludir los controles a los que deben someterse las empresas del Estado, pero para afrontar sus enormes pérdidas se maneja como una empresa pública y así socializar su déficit obteniendo el financiamiento de todos los argentinos”.
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