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El beso del adiós

El beso dado por el presidente de la Federación Española de Futbol Luis Rubiales a la jugadora Jenni Hermoso en plena premiación del título mundial, obtenido por la selección ibérica en Sidney, derivó en una polémica pocas veces vista.


Subrepticiamente, el gran desempeño deportivo de la escuadra española pasó a un segundo plano detrás de la desubicada actitud de Rubiales quien tomando con sus dos manos de las mejillas a la mediocampista le dio un beso en la boca.


¿Efusividad, exceso en los festejos, intencionalidad?, lo cierto es que, siendo el mandamás de semejante organización deportiva, su obrar debió ser mucho más mesurado. Imprudencia que encuentra su razón en algo que en nuestro país se ve de a continuo y es pensar en primera persona del singular, esto es, que cada uno goza de derechos absolutos.


Así pretendemos el total de las libertades sin resignar un ápice de las mismas. Sin reparar en que hay otros con iguales derechos y sin detectar que, en esa resignación, se basa el principio mismo de la convivencia social.
Sacrificio que todos tenemos que llevar adelante no solo por el bien común, sino también en beneficio propio. Ello significa sin más ceder en ciertas cuestiones personales, para privilegiar otras de carácter grupal, cuando se trate de derechos y hasta incluso, de normas morales.


Este razonamiento que debiera estar instalado en una sociedad madura, parece no calar hondo en dirigentes como Rubiales, quienes por la asimetría de su cargo debieran ser los primeros en ejercerlo con ejemplaridad.
Precisamente ese es uno de los atributos que más espera la sociedad de hoy de la conducción y que muy pocas personas dispuestas a gobernar en cualquier ámbito, poseen.


Si se reclama de las integrantes de “la furia” española un comportamiento acorde con su representatividad y calidad de deportistas, en el caso del presidente de la entidad, dicha exigencia debiera ser aún mayor.
Pues bien, lejos de ello Rubiales, no solo no cedió ante la presión del mismísimo Presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez, sino que en conferencia pública repitió en varias ocasiones que no renunciaría. Ello motivó que por parte de la FIFA se ordenara su suspensión provisoria por el termino de 90 días.
Los hechos reseñados lamentablemente relegan al mérito deportivo de la primera copa mundial categoría mayores de España y hasta incluso otros como el de las murcièlagas argentinas que. con tanto cotilleo, pasaron prácticamente inadvertidos.


La actitud de las jugadoras de renunciar masivamente a la selección campeona, aparece como una cruzada por dar visibilidad a la igualdad de derechos de la mujer. Cuestión que no debiera transformarse en una embestida contra el hombre, ya que si la jugadora hubiera sido quien tomara de las mejillas al señor que la corona para darle un beso en la boca, en tren de la pregonada equidad, debiéramos reaccionar del mismo modo.


También es una oportunidad de plantar bandera, para no pasar por alto otras situaciones muy serias, aunque de mucha menor repercusión.
Mucho ha trabajado España por conseguir una figuración en el deporte de conjunto de ambas ramas, para no tener que verse empañada por un hecho como el comentado.
Esperemos que este largometraje termine como el título de aquel, tan de otros tiempos, que tenía como protagonista a Cary Grant: El beso del adiós.


*Abogado. Prof. Nac. Educación Física. Docente Universitario. angrimanmarcelo@gmail.com


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