La pandemia NO terminó

Debemos retomar con responsabilidad y conciencia el camino de los cuidados, antes de lamentar nuevamente un daño prevenible. Depende de nosotros





No hay que relajarse. Barbijo y distanciamiento siguen más vigentes que nunca.

Por Pedro González Barbieri *

Hace un tiempo venimos asistiendo a una mejora sostenida en la evolución de la pandemia, con menos contagios y muertes, con mayores libertades, con crecimiento de la economía. Todos tenemos la percepción que de alguna manera (dependiendo el nivel de afectación que nos produjo la pandemia) estamos saliendo. Se suma la temporada de verano y la gran cantidad de eventos, fiestas,  movilización poblacional, etc. a la que el verano nos tiene habituados.
El efecto de la vacunación sobre la historia natural de la enfermedad ha sido de una relevancia sin precedente en la humanidad y da cuenta del poderío humano. También de sus miserias. América y Europa superan el 60% de vacunados, mientras África apenas llega al 8%.
En nuestro país, la población adhirió masivamente a la vacunación, con más del 75% con esquema completo. En otros países con buena provisión de vacunas al igual que nosotros,  no superan el 50%. Rusia, por ejemplo, a pesar de ser uno de los desarrolladores, no logra inmunizar a su población. Y así progresa la pandemia para ellos, sin lograr un descenso pronunciado de la mortalidad. En Neuquén superamos el 90% de población con esquema completo.


Sin embargo, y como puede observarse en el final de la gráfica, lentamente la mortalidad ha comenzado a ascender (El gráfico carece de datos numéricos intencionalmente). Esto es un resultado inesperado, y ha llevado a muchos a re-pensar la visión sobre el proceso y replantear la idea de que la pandemia está terminando.
Desde mi perspectiva, el gran problema fue comunicar que la variable ómicron sería tratada como una gripe común, generando en la población la idea de que ya no requerían cuidados especiales. Fui parte de esa comunicación, y cuando la gran demanda de pacientes con covid empezó a ser imposible de atender, me preguntaba hasta cuándo estaríamos persiguiendo resfriados. Pronto empezaron a aparecer los pacientes complicados, las noticias de aumento de uso de camas de terapia intensiva, las consultas vía Whatsapp de familiares y amigos con algún internado, y esa “colita” al final de la gráfica que nos informaba fehacientemente que algo no estaba bien. No es una “colita”, son personas que hoy ya no están.

Recientemente la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) publicó un informe sobre ocupación de camas de terapia con un aumento del 4% al 31% a expensas de pacientes con COVID-19 adultos y un porcentaje del 76% de niños no vacunados en terapia intensiva.
Sin embargo, vacunados con esquema completo con factores de riesgo también pueden tener una mala evolución, que si bien no termina en muerte, puede dejar secuelas para toda la vida. Por eso es importante el refuerzo de vacunación.

A diario vemos el nivel de relajamiento de todas las medidas de cuidado, la subestimación sobre el poderío de la variante ómicron y ese 20% de los no vacunados haciendo gala de su posición diferente, como si no estar vacunado fuera un acto valiente de libertad. Y eso se representa en los números; el pico de contagios ha sido de tal nivel que ha llevado el bajo porcentaje de daño a un número absoluto relativamente alto.

Si observamos el pico, es cuatro veces mayor al anterior que se produjo entre abril y julio de 2021, aunque si observamos la relación con las muertes (el segundo ascenso en la gráfica anterior en color verde) la diferencia es notoria. Sin embargo, el daño humano muchas veces se produce porque un microorganismo, sustancia, o lesión produce un gran daño,  pero otras veces se produce porque algo que produce un pequeño daño está tan extendido que termina generando el mismo daño. Para ejemplificar, concretamente, si este virus es cuatro veces menos virulento pero tengo cuatro veces más contagios, el resultado será el mismo.
Debemos retomar con responsabilidad y conciencia el camino de los cuidados, antes de lamentar nuevamente un daño prevenible. Depende de todos nosotros, y en particular de ese pequeño porcentaje que por razones insospechadas contradice todo lo que sabemos y todo el esfuerzo que como sociedad estamos haciendo. Vos podes ayudar y ayudarte.

La pandemia no terminó.

* Médico rural. Especialista en medicina general. Diplomado en gestión de salud. Trabaja actualmente en el Hospital Junín de los Andes, Neuquén.


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