“Palabras que no dijimos”, una obra que se reencuentra con el teatro

Premiada por el Teatro Cervantes y estrenada de manera virtual en marzo pasado, esta pieza neuquina subirá a escena cada domingo de agosto, en El Arrimadero, con público presencial.




Palabras que no dijimos”, la obra neuquina, ganadora del Concurso de Dramaturgia “Nuestro Teatro”, organizado el año pasado por el Teatro Nacional Cervantes, y que tuvo su estreno online en marzo pasado, tendrá hoy su primera función presencial. Será en El Arrimadero Teatro con entradas agotadas. De todos modos, se mantendrá en cartel durante todo el mes con funciones los domingos a las 20.


Dirigida por Silvana Feliziani, “Palabras que no dijimos” es el resultado de un ejercicio de escritura que Fernanda Marino, su autora, decidió desarrollar en 2020, cuando la cuarentena estaba a la vuelta de la esquina.
Ya en medio del parate, el Teatro Nacional Cervantes ideó un concurso especialmente diseñado para generar los instrumentos necesarios para que el conjunto de las artes escénicas siguiera funcionando. Así, las obras seleccionadas fueron filmadas para ser estrenadas en formato audiovisual mediante una plataforma de streaming. Casi cinco meses después, la obra subirá a escena por primera vez un público presencial: el convivio, ese encuentro sagrado entre actor y espectador, al fin sucederá.
La obra propone un encuentro inesperado, el de un hijo y su madre, una madre que se vio impedida de criarlo por decisión del padre de la criatura y que, muchos años después, lo encuentra golpeando su puerta. Pero ella, la madre, no vive sola. Vive con su pareja: otra mujer.


Actuada por Alejandra Agostina Chiapetta, Alejandra Kasjan y Martín Muñoz Pérez, con diseño y realización escenográfica e iluminación de Bárbara Treves Morán y Miguel Monne y música original de Carlos Tendler, “Palabras que no dijimos” es una obra sobre las vidas de las personas, sus vínculos y, sobre todo, una obra que se pregunta de qué están hechos esos vínculos.

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Las actrices y el actor de esta obra describieron para RÍO NEGRO sus personajes y dieron su punto de vista sobre la obra.
Alejandra Kasjan: “Mi personaje se llama Verónica, es una mujer decidida, amorosa, cálida, segura, comprensiva, íntegra, una mujer que va de frente. En su adolescencia le tocó vivir situaciones de discriminación que la fortalecieron, ayudándola a aceptarse tal como era y madurar y desde ahí enfrentar la vida, vivirla sin vueltas, de frente. Como actriz, Verónica me resultó un personaje fácil de amar. Cuando lo leí me atrapó, es de esos personajes que te invitan a serles fieles a no fallarles, difícil de cuestionarlos.


”El proceso que vivimos fue muy distinto a todo lo vivido anteriormente, el equipo de trabajo, quienes actuamos, fuimos seleccionadas y seleccionados por Zoom, una experiencia extrañísima y al mismo tiempo extraordinaria. Luego de pasar el primer casting (sola), quedo para una segunda prueba, que ya era interactuando (siempre por Zoom) con los otros dos personajes. Hice dos pruebas, con dos Anas distintas, la primera prueba fue con la Ana que finalmente quedó. Fue impactante, no pensé que mediada por la virtualidad pudiera producirse lo que se produjo, escuchar a Ana y a Lucas, me estremeció, fue una experiencia realmente impresionante, me emocioné muchísimo, y eso fue grandioso, que después de tanto tiempo sin actuar, sin ensayar, sin poder ir a una sala, sin tener contacto con lo que tanto amo, sentir todo eso fue mágico, sentir que en esta tremenda pausa en la que nos puso la cuarentena seguía viva. Después, enterarme que había quedado, y que después de esa hermosa experiencia también habían quedado Martín y Agostina fue muy gratificante.


”’Palabras que no dijimos’ es una obra que en una primera lectura parece simple, pero que se vuelve muy compleja para interpretarla, por no caer en el estereotipo, en lo vacío. La propuesta de dirección nos zambulló por completo en una búsqueda profunda desde lo emocional, que es finalmente lo que define esta historia”.

Agostina Chiapetta: “Mi personaje se llama Ana, tiene 36 años, es una persona que proviene de padres adictos. Fue madre muy joven, su hijo se llama Lucas. El padre de Lucas, mucho más grande que Ana, decide llevárselo a España asegurando que ella no está en condiciones de cuidarlo. Ana, luego de una mucha lucha, logra estabilizarse emocional y económicamente cuando conoce a Verónica, su actual pareja.
”Un día, recibe un email de su hijo Lucas que la quiere conocer y está decidido a viajar a Neuquén. Para Ana es una alegría enorme y al mismo tiempo revive ese pasado de dolor y rechazo. Por este último motivo no le puede decir que es lesbiana. Él la ayuda para poder dejar atrás todos sus prejuicios con su mirada conciliadora. Ana tiene la posibilidad de poder construir la familia que tanto quiere”.


Martín Muñoz Pérez: “Lucas es un adolescente de 18 años, que se encuentra en una búsqueda por saber acerca de sus orígenes, de quien es. Ese es el motor que lo impulsa. Es un joven que internamente está lleno de preguntas, y está decidido a indagar en ellas, pero su búsqueda no se centra en hallar solo respuestas, el necesita primeramente conocer, para poder darle forma a esos interrogantes.
”Necesita ver, y reconocer(se) frente a esa madre que para él es solo un nombre, una historia contada por un tercero, alguien con gustos, saberes, vivencias y una realidad diferente y desconocida.
”Lucas es discreto y observador. Puede parecer tímido, pero es solo hasta que entra en confianza y se suelta. Le encanta el rock nacional, principalmente Charly García, las fiestas y salir a bailar con amigues”.

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Acerca de la obra, Alejandra Kasjan opinó que, en una primera lectura parece simple, pero que se vuelve muy compleja para interpretarla, por el hecho de que evita caer en el estereotipo, en lo vacío. “La propuesta de dirección nos zambulló por completo en una búsqueda profunda desde lo emocional, que es finalmente lo que define esta historia”, apuntó. “Es una obra que necesita ser vista, los temas que aborda tienen que ser vistos, discutidos, sacados debajo de la alfombra, para finalmente empezar a romper estereotipos, ser más libres y más felices, respetándonos y respetando. A vencer el miedo y decir”.


Para Agostina Chiapetta, “Palabra que no dijimos” es una obra que habla del amor en todos sus aspectos, es una obra conciliadora donde el tiempo se detiene, se juntan el pasado y presente, para crear otro futuro. “Es el momento de perdonarnos por eso que ya pasó”, reveló acerca de lo siente su personaje ante la (re)aparición de su hijo.
La actriz reconoció que el proceso de la obra fue muy movilizante. “Empezamos el ensayo en octubre del 2020, un año bastante especial, son en esos momentos que te das cuenta de la importancia de crear en grupo. Hacer la obra fue una bocanada de aire fresco”.
Por su parte, Martín Muñoz Pérez sostuvo que es una obra que, sin alejarse de lo cotidiano, trata de mostrar algo más profundo. Intenta explorar sobre qué son los vínculos y sobre la construcción de esos vínculos. “Creo que es una obra que muestra más de lo que dice y da pie a reflexionar en profundidad aquello que muestra en escena”.


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