Paseo encantado
Los parques Millán Lemú y Belanus transportan a los turistas hacia un mundo de duendes, hadas y elfos que desbordan de magia y sonrisas. También se puede visitar el museo de meteoritos.
Son días apacibles y con buenas temperaturas. Es el famoso microclima de la Comarca Andina. Ya sin tanta gente, es la época ideal para tomarse un descanso. Las primeras nieves han ganado las cumbres de los cerros y el ocre de las lengas sigue predominando en las laderas. El azul profundo de los lagos se intensifica en contraste con el verde perenne de los cipreses, mientras que en los valles las pinceladas del otoño siguen vivas en el amarillo de los álamos y sauces de las chacras. En tanto, los campesinos juntan la leña, cosechan las manzanas y nueces y secan los hongos, preparándose para el invierno. Con todo, están siempre dispuestos a recibir con una sonrisa y la hospitalidad acostumbrada a los turistas que llegan a compartir la rutina lugareña. Por supuesto que en un viaje a la cordillera no puede faltar una visita a los duendes, hadas y elfos: los parques temáticos Millán Lemú (bosque dorado), a pocos metros de la plaza de Lago Puelo, y Belenus, en el circuito Mallín Ahogado, dejarán “encantados” a chicos y grandes. Otro de los atractivos (al que hay que dedicar tiempo para recorrer) es el Museo de Piedras Patagónicas, que pasó a ser el único en Argentina que exhibe 19 meteoritos, cada uno con su informe científico correspondiente. Según explican sus creadores, Isabel y Eduardo Lucio, han conformado un grupo de investigadores del Conicet –con sede en Ushuaia–, con un protocolo de rescate de meteoritos para toda la Patagonia, y “para que de ahora en más no puedan ser robados y queden depositados para ser investigados en los museos regionales dedicados a la temática. Esto permitiría acrecentar el patrimonio científico, educacional, cultural y turístico”, valoran. Además, en el lugar (ubicado a diez kilómetros del centro de El Bolsón), diseñan material didáctico con minerales de cada provincia argentina (incluyendo las Islas Malvinas), con la premisa de “realzar el reconocimiento de nuestro suelo”. Dispone actualmente más de mil metros cuadrados de superficie, con diferentes áreas: museo al aire libre, paseo geológico de la Comarca Andina del Paralelo 42º, un museo cubierto con sectores mineralógico y malacológico, el parque temático geológico, la pirámide andina y los “notables de piedras patagónicas”, donde se destaca el Corazón de cuarzo, que marca “el latir de la Patagonia desde hace 160 millones de años”. Se trata de un notable nódulo de cuarzo microcristalino (Calcedonia color ámbar) con las formas perfectas naturales de un corazón. Fue formado por precipitación de sílice aportada por aguas termales que invadieron cavidades producidas en rocas volcánicas del Jurásico de la Patagonia. Está abierto todos los días del año de 11 a 18. La entrada cuesta 20 pesos (niños hasta cinco años, gratis). MILLÁN LEMÚ El parque temático Millán Lemú (bosque dorado) está en pleno casco urbano de Lago Puelo. Aseguran que allí “te sorprenderán las hadas y duendes escondidos, además de disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad de la Patagonia en un ambiente mágico que atrae a los más curiosos”. Un mundo “lleno de fantasía, con seres mitológicos y de cuentos inmersos en un bosque con cascadas, arroyos y lagunas”. Una vez que se ingresa, el “Gnomo más anciano del bosque” le da la bienvenida al turista con la historia de cómo los seres esenciales se alejaron del hombre cuando éste comenzó a dañar la naturaleza. Además, le pide su ayuda en este momento de emergencia ecológica. Según la mitología, los seres esenciales fueron los primeros ecologistas que cumplieron una labor protectora de la naturaleza. Por eso mismo, el parque está dividido en cuatro recorridos: “Aldea de los duendes”, “Mallín”, “El Bosque del molino”, y el “Camino de las hadas”, en los que diferentes artistas argentinos crearon escenas con más de 60 obras. Aquí los visitantes podrán observar esculturas en cerámica, tallas en madera y pinturas de aves autóctonas, todas obras realizadas con elementos que se mimetizan en armonía con el bosque. Está abierto de 11 a 19 (menos los martes y miércoles). BELANUS Se encuentra en Mallín Ahogado, en la chacra de la familia Wharton, en la bifurcación de los caminos hacia el cerro Perito Moreno y los refugios al oeste del río Azul. El paisaje está enmarcado por las cordilleras nevadas hasta el límite con Chile y profundos cañadones por donde corren aguas cristalinas pobladas de truchas. Las esculturas –únicas y originales, ideadas y realizadas por el escultor Ernesto Bertedor–, forman parte de la colección El espíritu del bosque y van apareciendo a medida que se recorre el parque. La novedad es un dragón que despierta el asombro de todos los visitantes. El emprendimiento se desarrolla en el marco de un bosque milenario de coihues, cipreses y otras especies nativas protegidas. “Todo lo que encontrará aquí es un lugar ideal para descubrir los secretos de la naturaleza, escuchar la música del agua corriendo entre las piedras y las aves”, aseguran. La entrada tiene un costo mínimo y se encuentra abierto todo el año de 10.30 a 18. Está ubicado a 15 kilómetros de El Bolsón. MÁS MOVIDA En materia de esparcimiento nocturno, al casino del centro de El Bolsón hay que agregar un circuito de pubs, cervecerías artesanales y boliches donde es posible encontrarse con personajes del rock and roll y el folclore, o una obra under de teatro. (AEB)
Fotos de Eugenia Gartner
Los duendes reciben a los turistas con historias y recomendaciones ecológicas. Las réplicas transportan a otro mundo.
Según la mitología, los seres esenciales fueron los primeros que cumplieron una labor protectora de la naturaleza.
El espíritu del bosque va apareciendo a medida que los visitantes recorren el lugar.
Los chicos se divierten y aprenden. Los parques están llenos de fantasía.