«Pedimos por la seguridad integral»

"La violencia que afecta a los jóvenes no es una cuestión policial o privada, sino una cuestión social y pública".

Redacción

Por Redacción

La desaparición de Sergio Avalos en oportunidad de haber concurrido a un local bailable de Neuquén capital nos ha conmocionado a todos. A lo largo de un año nos hicimos múltiples preguntas; muchas de ellas quedaron sin respuesta. Los tiempos de su desaparición coincidieron con el caso que involucró la muerte de un joven en una discoteca del norte del Gran Buenos Aires a manos del empresario-gerente y sus guardias del lugar, y con el macabro hallazgo de los cuerpos de las jóvenes de Santiago del Estero. Estos casos avanzaron en su resolución. No así el caso de Sergio.

La Universidad a través de sus distintos estamentos y claustros, llevó adelante gestiones institucionales ante las autoridades políticas, las fuerzas de seguridad y la justicia en los niveles provinciales, nacionales y municipales; se movilizó en apoyo de la familia respetando su intimidad y decisiones, cooperó en forma directa en la búsqueda, afectando personal, vehículos y dinero, reorganizó y reforzó la seguridad de los alumnos residentes, y mantuvo permanente contacto con los medios periodísticos y con las familias de Picún Leufú, cuyos hijos cursan estudios superiores en la UNC y que vivieron la desaparición de su amigo y compañero con temor y angustia.

La investigación se mostró intensa en los períodos iniciales posteriores al hecho. Por esos tiempos, la Universidad aún sufría los efectos del dolor y muerte de un grupo de estudiantes del Centro Regional Bariloche en Cerro Ventana. Todos estos hechos se han vivido y se viven con angustia y han motorizado nuevas acciones en materia de seguridad, a las que se afectaron múltiples recursos financieros, materiales y humanos, dentro de las posibilidades de la institución, contando con la cooperación de las provincias y de los municipios del entorno, con los que se han tejido nuevos vínculos interinstitucionales en cuestiones de interés común.

La preocupación por la seguridad de los alumnos en espacios propios y externos llevó, entre otras acciones a poner en marcha una red de trabajo con el Concejo Delibe

rante de la ciudad de Neuquén para revisar las normas que rigen el funcionamiento de los locales bailables y en otros ámbitos.

A todos quienes nos preocupamos y comprometimos en el caso: autoridades, estudiantes, familias, periodistas, y la población en general, el cumplimiento de un año de esta tragedia lleva a plantearnos preguntas y reflexiones:

1. ¿Cómo se garantiza la seguridad integral de los jóvenes, particularmente en lugares bailables, en canchas de fútbol o en espectáculos musicales de concurrencia masiva, en los que se mezcla la búsqueda de rentabilidad de un negocio, el accionar de «guardias privados» y la necesidad de protección de los concurrentes? Ello por cuanto día a día somos testigos de que se reproducen cientos de casos de violencia callejera, se institucionaliza el accionar de «barras bravas» en los clubes y en otros ámbitos juveniles, y múltiples hechos muestran impunidad que involucra a diversos sectores privados y públicos con resultantes graves para el cuerpo social. ¿Qué acciones educativas y preventivas impulsan el Estado y la sociedad en un trabajo conjunto orientado en tal sentido?

2. La crisis del Estado en el país, a la que llevó la política de reducción de la esfera de «lo público», y de las plantas de personal estatal, frente a la creciente complejidad de la problemática social, dejó desprotegidos en sus necesidades básicas a los sectores más vulnerables de la población. Así, las empresas y familias pudientes contratan seguridad privada día y noche, hacen vigilar y castigar al otro, contratan salud prepaga, y seleccionan instituciones educativas privadas para cubrir los déficit que reconocen en la cobertura de las necesidades que pretenden satisfacer acorde al modo de vida al que aspiran. El resto de la sociedad, segmentada en las ideas, los recursos y los hechos, navega en las aguas turbulentas de demandas satisfechas e insatisfechas, optando por la pasividad o el reclamo social que desafía las capacidades y voluntades oficiales, mientras todas las organizaciones públicas enfrentan la necesidad de revisar su misión y su quehacer.

Hoy pedimos por la vida de Sergio Avalos, por la seguridad integral y el desarrollo de los jóvenes como ciudadanos formados, comprometidos y responsables, y aspiramos su integración plena a una sociedad en la que se otorgue prioridad al desarrollo humano. Las respuestas a esta preocupante realidad de fragmentación y violencia constituyen una responsabilidad de todos, cada uno desde su lugar, y la UNC así lo viene debatiendo a su interior y en diversos ámbitos. Requieren, asimismo, del fortalecimiento de una trama de instituciones que encare la problemática de la violencia que afecta a los jóvenes, no como una cuestión policial o privada, sino como una cuestión social y pública. Ello es de gran trascendencia hoy y hacia el futuro, para construir un país y una región sin excluidos, sin analfabetos, sin niños y jóvenes errantes por las calles, con un sentido colectivo que impulse una formación humana sólida como las de nuestros padres y abuelos. En eso estamos convocados autoridades, padres, docentes, alumnos, religiosos, trabajadores sociales, de la justicia y de toda otra dependencia pública, y voluntarios de entidades de la sociedad civil. Esta estrategia y las tareas inherentes a ella sólo serán fecundas si se llevan adelante con diálogo y sin violencia.

Graciela Landriscini

Decana de la facultad de Economía de la UNC

Nota asociada: CASO AVALOS: Marchan en Neuquén a un año de la desaparición del joven  

Nota asociada: CASO AVALOS: Marchan en Neuquén a un año de la desaparición del joven  


La desaparición de Sergio Avalos en oportunidad de haber concurrido a un local bailable de Neuquén capital nos ha conmocionado a todos. A lo largo de un año nos hicimos múltiples preguntas; muchas de ellas quedaron sin respuesta. Los tiempos de su desaparición coincidieron con el caso que involucró la muerte de un joven en una discoteca del norte del Gran Buenos Aires a manos del empresario-gerente y sus guardias del lugar, y con el macabro hallazgo de los cuerpos de las jóvenes de Santiago del Estero. Estos casos avanzaron en su resolución. No así el caso de Sergio.

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