Pedro Barreiro: “Mi hijo podría haber muerto”

Dijo que la familia participará de la investigación judicial.

Leonardo Petricio

NEUQUÉN (AN).- Pedro Barreiro, el padre de Rodrigo Barreiro, el joven profesor que el miércoles recibió un impacto de un proyectil metálico en el pecho, aseguró ayer: “Mi hijo podría haber muerto”, y anticipó que desde la familia participarán de la investigación judicial.

Por primera vez desde los incidentes del miércoles durante la protesta afuera de la Legislatura neuquina por la aprobación del convenio entre la provincia e YPF, el padre del profesor de Historia, dialogó con “Río Negro” y agradeció puntualmente “a Dios, a sus compañeros que lo trajeron y lo acompañan y a todo el personal del hospital Castro Rendón que le salvaron la vida porque él llegó muy complicado”.

Con la diplomacia que lo caracteriza, tal vez por ser el decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue (UNC), Barreiro padre aseguró que “una vez que a Rodrigo le den el alta vamos a hablar como familia para hacer una declaración de lo sucedido”. Y anticipó que “estuve recién con el fiscal, creemos en la justicia dentro de todas las situaciones, pero también creemos que tenemos que estar presentes de otra manera en la investigación”, aunque advirtió que es posible que no sea a través de la figura de querellante.

Barreiro explicó que su hijo, de 33 años, se encontraba junto a sus amigos en el terraplén de la futura Ciudad Judicial cuando sintió un impacto en el pecho y comenzó a sangrar. “Ahí lo revisaron y le dijeron que era superficial pero se empezó a sentir mal y justo pasó un conocido en un auto blanco y lo trajeron al hospital con la suerte que cuando llegan le hacen un drenaje porque ya estaba con un hemoneumotorax”, relató.

Tanto la familia, como los amigos desconfían que el elemento que lo lesionó haya provenido de una bomba de estruendo. “Lo que mi hijo vivió y nosotros nos trae recuerdos muy penosos, porque como docentes hemos vivido cosas muy comprometidas que tienen que ver con la vida y la muerte”, indicó el padre.

Uno de los amigos de Rodrigo y testigo de lo sucedido, Ezequiel Guilbert, aseguró al diario “La Nación” que “para mí vino de la policía. Y fue una bala direccionada para los dirigentes mapuches”. Guilbert explicó al medio porteño que “estábamos en un montículo de tierra a 200 metros de la Legislatura, delante de familias mapuches”, negando las versiones que indican que estaban más lejos.


Leonardo Petricio

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