Pese a los festejos, la selección es tema de "Bruja"

La ausencia de Verón fue notoria y Argentina debió sacar a relucir su amor propio ante Brasil.



BUENOS AIRES (Télam).- La selección argentina no corre riesgo de participación en el Mundial de Japón y Corea desde el 15 de agosto, le ganó el clásico a Brasil (2-1) con un alto grado de coraje y emoción, pero no logró disimular la ausencia de su estratega: Juan Sebastián Verón.

Sin la "Brujita" -ausente por suspensión- Argentina dio vuelta el resultado frente a los brasileños mucho más por determinación que por claridad conceptual, con Pablo Aimar mal ubicado en el campo y abrumado por la responsabilidad de conducir los ataques.

Contrariamente a lo indicado, Aimar jugó -como el encuentro frente a Ecuador (2-0), en Quito- demasiado recostado sobre la derecha, por lo que perdió contacto con la pelota y nunca "se puso el equipo al hombro" para tratar de desobedecer la función que le encargaron desde el banco.

Por eso, el mediocampista del Valencia deambuló entre la intención de ser extremo derecho o incursionar ofensivamente por sectores centrales, tal como dictan sus aptitudes naturales.

En cambio, con Verón Argentina tiene, además de precisión, gol (es el segundo anotador del equipo en las eliminatorias, con 5 tantos, detrás de Hernán Crespo, quien tiene 9), remate desde media distancia y panorama para distribuir el juego.

Y en esto radica la diferencia del jugador del Manchester United respecto de los demás postulantes al puesto de volante ofensivo en el seleccionado: no necesita ocupar una posición central para ser el eje de los ataques como Aimar o Gallardo, sino que abastece de juego aún si se recuesta sobre los laterales, gracias a su magnífica pegada.

Asimismo, Claudio López no fue anteayer por la derecha -como sí lo hizo ante Colombia (3-0), contrariamente a su perfil- para obligar a Roberto Carlos a bajar como marcador lateral, y una vez logrado eso, meter la diagonal para buscar la pierna menos hábil del defensor brasileño.

Entonces surgió el otro problema del seleccionado de Bielsa: Argentina desaprovechó en ataque el costado derecho en el primer tiempo y, por lo tanto, posibilitó que Roberto Carlos gravitara en la ofensiva de su equipo (ejecutó el saque lateral que derivó en el 1-0).

El compromiso inmediato de Argentina será visitar a Paraguay, en Asunción, partido en el que Bielsa deberá realizar tres modificaciones obligadas: Germán Burgos, Nelson Vivas y Diego Simeone no podrán actuar por haber sumado dos amonestaciones.

Al remitirse a la actuación del arquero ante Brasil (dubitativo en los centros y al límite cada vez que salió del área), no debería resultar un problema reemplazarlo. Y Pablo Cavallero parece tener un lugar asegurado en el "Defensores del Chaco", Roberto Bonano mediante.

Las ausencias de Vivas y Simeone serán muy importantes, sin embargo estas dos bajas tampoco parecen generar demasiados problemas a la hora de buscar sus reemplazantes, algo que sí sucede cuando el que queda afuera es Verón.

Por eso, el seleccionado nacional es cada vez más un tema de "Bruja".

"No se vio un fútbol vistoso"

Hernán Crespo admitió que "no se ha visto un gran fútbol" durante la victoria argentina sobre Brasil y atribuyó la floja actuación del primer tiempo "a que nos dejamos llevar por la calentura".

"Es que teníamos mucho fastidio, no lo pudimos manejar. No podíamos creer que ellos pudieran tener tanta suerte, de hacernos un gol así de entrada. Esos nervios iniciales, esa dosis de bronca nos llevó a ser más veloces de los que debíamos haber sido", dijo Crespo poco antes de embarcarse hacia Europa.

"Por eso es que se vio tanto vértigo, nos faltó un poco más de calma, nos apuramos mucho", estimó Crespo, quien consideró que en ese punto "se sintió" la ausencia de Juan Sebastián Verón.

"Por ahí no fue un triunfo lucido, pero sí muy justo", sentenció Crespo. (DyN)

"A los clásicos hay que ganarlos"

Diego Simeone se mostró ayer disconforme con "las críticas del periodismo" que mereció el seleccionado argentino en el triunfo por 2-1 ante Brasil, pues -opinó- "fue un clásico y a los clásicos hay que ganarlos, en vez de jugarlos bien".

"Este tipo de partidos no se juega todos los días. Por las eliminatorias habíamos perdido el anterior, la cancha estaba llena y se había arrancado mal", argumentó.

Luego agregó que "el ambiente estaba eufórico, pero el 1-0 abajo... y frente a Brasil, preanunciaba algo malo. Pero el equipo supo sacar su lado positivo, empezó a arrinconar al rival en el primer tiempo y, con más inteligencia y mucha paciencia en el segundo, terminamos imponiéndonos porque pudimos llegarles por afuera".

"Por eso, a las críticas del periodismo no las comparto en absoluto. A estos partidos, más allá de todo lo que dije, en vez que jugarlos, hay que ganarlos. Fue un típico clásico, en el que de las dos partes se jugó fuerte, pero no en forma desleal". (DyN)


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Pese a los festejos, la selección es tema de "Bruja"