Petrobras 2015

El acuerdo petrolero, con censuras técnicas, busca solución política.

Por Redacción

Será o no posible el acuerdo con Petrobras? Hay respuestas precarias, porque su resolución impondrá gran parte del porvenir político. La Audiencia Pública de mañana no es vinculante para el voto en la Legislatura, pero la política deposita extremada atención en ese plano. Es curioso, porque esos escenarios, generalmente, tienen muchas voces y pocas precisiones. Allí difícilmente el gobierno logre clarificar cuestiones que ya no pudo resolver. Por caso, el amparo ambiental que Río Negro presentó contra Petrobras por no cumplir con las remediaciones: la Provincia quiere otro compromiso por esas reparaciones cuando el mismo gobierno no ha cerrado aquella demanda por incumplimientos. No hay réplica suficiente frente a esa contradicción. Hay otras impugnaciones, como débitos del contrato por vencer, el incierto plan de inversiones y juicios latentes entre las partes. Sobran las censuras en lo técnico y, por eso, el resultado está atado a una solución política y el voto del bloque que responde al senador Miguel Pichetto. Este sector potencia lo que surja de la Audiencia y, después, dialogar y resolver. Dicen que esperan clarificar sus dudas. Otra traducción: no logran dilucidarlas, entonces quedan liberados para no avalar ese contrato. Esa bancada pichettista podría plantear que Energía rediscuta el convenio con Petrobras. Esa opción aniquilaría el plan de Weretilneck. Un contrato postergado no serviría a su propósito, que incluye el relanzamiento gubernamental y su aspiración para el 2015. Consciente del riesgo, el mandatario habría solicitado a Miguel Galuccio que hable con Pichetto y ambos se juntarían mañana. No hay seguridad de que el petrolero pida semejante gesto al senador, pero lo real es que el mandamás de YPF valora el alineamiento del gobernador de Río Negro en la discusión por los cambios de la ley de hidrocarburos. La superficie de la política oficial es minúscula. Cada vez menos, Weretilneck y Pichetto hablan de las estrategias del FpV y nunca ocurrió nada debajo de ellos. Aquel espacio ya es virtualmente inexistente, porque sus intereses son claramente contrapuestos. La última conjunción encarnó el ascenso de Ariel Rivero al mando de la Legislatura, con un alto costo para el gobernador. Sus allegados repiten que fue un error insalvable y repasan acciones parlamentarias que erosionan al gobierno, como la reciente oficialización de los bloques críticos, liberando el poder de fuego de Ana Piccinini. Weretilneck entendía que negar la promoción a Rivero significaba romper con Pichetto. No quiso reabrir ese pleito sino, en todo caso, dejar esa culpa al senador. Hoy ese dilema se aloja en Pichetto, procurando que la confrontación –como sería el rechazo al acuerdo con Petrobras– no parezca un atentado a la gobernabilidad. Weretilneck detecta diariamente la sangría justicialista. El intendente de Villa Regina, Luis Albrieu, prometió su apoyo al senador y aquél se quedó sin aliados entre los jefes de las mayores ciudades, considerando que Martín Soria y “Maru” Martini comparten otro objetivo y sigue estropeado el lazo con el cipoleño Abel Baratti, a pesar de los ensayos de acercamiento. Producto del pase de Albrieu, el legislador Carlos Vazzana se incorporará al bloque pichettista y Sandra Recalt iría en igual camino. Pichetto volvió a reunirse con Soria en el Senado. Aquél se esfuerza en negar conjuras. Ambos revisaron el contrato con Petrobras, los planes para el 2015 y concluyeron un borrador de las PASO con fórmula completa, renunciando Pichetto a su idea de que la compulsa sólo llegara a la candidatura a gobernador. ¿Cambió Pichetto o habrá resuelto su vice? ¿Lo habrá hablado con Soria? Weretineck no quería esa pelea individual donde él tendría que confrontar solo contra uno o dos candidatos justicialistas. Se resistía a participar con tanta desventaja. En cambio, la fórmula le permitiría incluir a un peronista. ¿Y quién lo va a acompañar?, es la provocación pichettista. El mandatario no abandonó nunca esa materia. Tiempo atrás esa mirada recaía en Silvina García Larraburu. Por eso el mandatario –vía el vínculo político de Ricardo Arroyo, hoy diluido en su gestión ministerial– valorizó la opinión de la senadora para nombrar a Mariana Giachino como ministra de Turismo y a Esther Acuña como delegada social en Bariloche. Weretilneck se prepara para las PASO en el FpV, aunque podría girar a último momento para jugar por afuera “si no hay garantías”. Su reserva está en el Frente Renovador de Sergio Massa. Ciertos partícipes de su marcha –esencialmente del Frente Grande– lo incitan a irse del FpV, con los peronistas que lo sigan. Ese croquis sería heterogéneo y llegaría a intendentes radicales, seducidos por las ofrendas estatales. El contrato con Petrobras serviría para resolver el contorno del próximo proceso político. El acuerdo logra una coincidencia general en que el bono fijo es formidable, con sus 92,8 millones de dólares, de los cuales 46,4 millones ingresarían a los cinco días del aval legislativo. El ribete más electoral lo inyectará la contribución “social” ofrecida por Petrobras de 18 millones de dólares. Dos tercios –casi 100 millones de pesos– estarían en los próximos 12 meses, es decir en período de la resolución del poder 2015. La nómina oficial incluye la compra de un centenar de patrulleros, unos 25 autobombas (incluso anunciados), una treintena de ambulancias y cientos de notebook. El esquema tiene un beneficio accesorio: Petrobras entrega los bienes pedidos por el gobierno, liberándolo del trámite y otorgando certeza de los tiempos. Decisivo en esta administración tan intrincada e ineficiente. La oposición está sujeta a las aventuras y desventuras oficiales. El bloque radical tiene una visión crítica del contrato con Petrobras y cualquier respaldo forzado estaría condicionado a donde se pongan los legisladores de Pichetto. Al asomar los primeros problemas, Bautista Mendioroz aclaró a Weretilneck que existían límites. “Si ellos se oponen, nosotros no podemos votarlo favorablemente”, le advirtió. Otro punto común en favor de las PASO une a Mendioroz y Pichetto, a pesar de que éste se alejó del diseño de elegir sólo al gobernador, aunque mantienen la coincidencia de que las primarias rionegrinas no sean simultáneas a las nacionales. Aun sus disparidades internas, la UCR llevó a la ronda gubernamental ese dibujo de una lista exclusiva de gobernador para las PASO, orientado a concretar Unen en Río Negro con la arista de Magdalena Odarda. El diseño de la fórmula incompleta ofrece la posibilidad de negociar el vice después de las primarias. Eso contradice el espíritu de las PASO, al supeditar la conformación final a pactos de cúpula. El ARI esbozó igual croquis en la consulta gubernamental, pero su socio socialista se diferenció al preferir un esquema de fórmula. Los contrastes en ese frente son complejos, pero concuerdan en un rechazo casi unánime a compartir un ideal con viejos dirigentes radicales, que siguen en lugares decisivos. Los radicales depositan su fe en la influencia en Río Negro del Unen nacional. Pero la dirigencia del Frente Progresista cree que soportará esa presión. Memoran la mala experiencia cuando el exvice “Chacho” Álvarez les impuso la Alianza provincial con los radicales. El radicalismo lejos está de su resurrección y Odarda prefiere aún contener a los suyos antes que un pacto que permita todo. Pero, como siempre, es el oficialismo el que perfila el itinerario, sujeto al difuso sistema de poder creado por Weretilneck y el contrapoder, cada vez menos culposo, que le propone el justicialismo.

ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar

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