Sube la pobreza, y el telón de fondo es la distribución
El presidente dio a conocer los datos de la pobreza. La estadística tiene como telón de fondo la redistribución regresiva desde el 2016.
“El número refleja las turbulencias que estamos atravesando. No es una noticia fácil, quisiéramos que fuese distinta. Los indicadores de marzo y septiembre también van a mostrar retrocesos”. Así presentó el presidente Mauricio Macri, los crudos datos publicados esta semana respecto a la pobreza, que asciende al 27,3%. La indigencia en tanto, llega al 4,9%. Significa que en Argentina existen 11 millones de personas que no logran satisfacer sus necesidades básicas y 2 millones de personas que no reúnen los recursos necesarios para poder comer.
Desde el principio de la gestión, la reducción de la pobreza fue uno de los ejes que el propio Macri le auto impuso a su gestión. El mandatario volvió a reafirmar ese compromiso, pese al revés de la estadística.
Los datos sobre pobreza son siempre comentados y analizados. Poco se habla en cambio de otros datos, íntimamente relacionados, y también dados a conocer esta semana. Se trata de aquellos que reflejan la distribución del ingreso, y permiten explicar por un lado la forma en que la renta se reparte entre cada uno de los estratos sociales, y por el otro, observar el efecto que las políticas llevadas a cabo generan sobre las remuneraciones.
Cómo se reparte la torta
Inequidad, es la mejor palabra para describir la forma en que se reparte la riqueza. No en Argentina, sino en todo el mundo.
El esquema en el que unos pocos usufructúan los beneficios a costa del trabajo de la mayoría, es marca registrada del sistema de acumulación capitalista. El último dato publicado en 2018 por la ONG Oxfam, dedicada a promover la erradicación de la pobreza a nivel global, indica que el 1% más rico de la población mundial se apropió del 82% de la riqueza generada en 2017, mientras que el 50% más pobre (3.700 millones de personas), no recibió beneficio alguno del crecimiento producido el año pasado.
Nuestro país no es la excepción. La inequidad en la distribución, es un dato propio de la economía nacional desde las épocas coloniales. Existen sin embargo, periodos en la historia en los que el reparto ha sido mucho más igualitario, y otros en los que la desigualdad se profundizó.
Precisamente esa es la dinámica que surge del informe “Evolución de la Distribución del Ingreso” referido al segundo trimestre de 2018, que acaba de dar a conocer el Indec esta semana. La serie de datos permite contrastar la distribución antes y después del cambio en la política económica que tuvo lugar desde el año 2016.
Existen diferentes formas de medir el reparto. Conceptualmente se trata de cuantificar el ingreso que recibe cada sector, en comparación con la riqueza total que genera el conjunto de la sociedad.
El primer dato fuerte que surge de la estadística oficial, es que hasta el primer semestre de este año, un 10% de las personas ocupadas tenían un ingreso promedio mensual de solo $2.239 y que el 30% de los ocupados, recibía como máximo, un promedio de $7.617 al mes. Asimismo, un 40% de los hogares argentinos tenía ingresos que en promedio no superaban los $17.503. Con este panorama, es posible comprender mucho mejor la estadística referida a la pobreza y la indigencia.
Una segunda medida, refiere a la brecha de ingresos entre el 10% más rico de la población y el 10% más pobre. La serie se refleja en el primer infograma adjunto. Allí puede observarse que en 2018, la distancia entre los que mas ganan y los que menos reciben es de 19,8 veces, mientras que en igual periodo del año 2015, previo al cambio de política económica, la distancia era de 16,3 veces.
Una segunda forma de reflejar la desigualdad en la distribución, es cuantificar la porción de la torta que se apropia cada uno de los estratos sociales. La estadística muestra que a mediados de 2018, el 20% más pobre se quedaba con el 5% de la riqueza mientras que el 20% más rico se hacía con el 47,7%. Si se observa el segundo infograma, se advierte una mejora respecto a los registros de 2017, en que la distribución era de 4,8% y de 48,2% respectivamente. Sin embargo, si la comparación se realiza con el año 2015, nuevamente surge que la distribución se tornó mas desigual. Aquel año, el 20% más pobre se quedaba con el 5,2% de la riqueza y el 20% más rico, con el 46,4%.
Por último, la medida más conocida para medir la evolución de la distribución, es el “coeficiente de Gini”. Se trata de un número que oscila entre 0 y 1, donde 0 representa la distribución más igualitaria posible y 1 la distribución más desigual posible.
En Argentina, el peor registro desde el inicio del Siglo XXI, data del tercer trimestre del año 2003, cuando a la salida de la crisis, el coeficiente de Gini marcó 0,475. A lo largo de los años 2000, el ratio mejoró para ubicarse en torno a 0,37, y comenzó a deteriorarse nuevamente luego de 2012.
El tercer infograma adjunto, muestra la evolución de dicho indicador en Argentina, entre 2014 y 2018. Se advierte que tras la devaluación del año 2014, la distribución volvió a mejorar hasta registrar 0,41 a mediados de 2015. La situación volvió a empeorar tras la salida del cepo cambiario, e inició una nueva senda virtuosa desde el tercer trimestre de 2016. El registro de mediados de 2018, muestra nuevamente una mejora llegando a 0,422, aunque sigue sin empardar al año 2015, previo al cambio de política económica.
Incertidumbre
Ninguno de los datos publicados esta semana, alcanza a reflejar todavía el impacto del paquete de políticas económicas que se acaba de anunciar. Medidas como el recorte a las pensiones por discapacidad, el ajuste en relación a la tarifa social del gas, o el traspaso de la tarifa social del transporte a las jurisdicciones provinciales, impactarán en los estratos más bajos de ingreso.
Algo similar sucederá con las restricciones monetarias anunciadas, las cuales no tardarán en generar altas tasas de interés, y menor acceso al crédito y al consumo. Los efectos de tales políticas, recién podrán observarse en la medición del tercer trimestre, aunque no es difícil advertir que significarán una distribución todavía más desigual. Eso mismo es lo que admitió el propio Macri, anticipándose a la mala noticia.

Datos


Pulso
Pulso Económico
Datos
- $ 2.239
- es el ingreso promedio del 10% de la población ocupada según un informe del Indec publicado esta semana.
- 31,2%
- La porción que queda en manos del 10% más rico. Para el 10% más pobre, sólo el 1,7%.
- 19,8 veces
- es la distancia que existe entre el ingreso promedio que recibe el 10% más rico de la población respecto al ingreso del 10% más pobre.
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