Femicidio en Bariloche: «Yo soy culpable de la muerte de Eduarda», confesó el detenido

El acusado declaró y reconoció haber sido el autor del homicidio agravado de Eduarda Santos de Almeida, en Bariloche. De todos modos, la investigación se habilitó por 4 meses y le impusieron prisión preventiva por ese lapso.





“Yo soy el responsable, soy culpable por la muerte de Eduarda”, expresó Fernando Alves Ferreira. En la sala de audiencias se hizo un silencio y todos se miraron sorprendidos. El defensor particular Pablo Calello no podía creerlo. Había dialogado en dos ocasiones con el imputado para tratar de persuadirlo de que se tranquilizara y no declarara. El joven no aguantó más. “¿Me arrepiento de haber asesinado a alguien? Claro que sí”, aseguró Alves Ferreira que confesó esta mañana de viernes, en una audiencia judicial de formulación de cargos, haber sido el autor del femicidio de la joven brasileña Eduarda Santos de Almeida.

Los fiscales Martín Lozada y Gerardo Miranda habían expuesto las evidencias que incriminaban al imputado, de nacionalidad brasileña. Todas esas pruebas lo señalaban como el autor del femicidio de Eduarda.

Por eso, los fiscales pidieron cuatro meses al juez de garantías Sergio Pichetto que habilitara la investigación del caso.

El juez le preguntó en varias ocasiones al acusado si comprendía la acusación de la fiscalía y el pedido que Miranda y Lozada habían hecho. Respondió afirmativamente.

Medios brasileños que difundieron la noticia del femicidios publicaron la foto de  Eduarda Santos de Almeida.

Los fiscales machacaron varias veces en que todos los caminos conducían al acusado como el único autor posible del femicidio. Mencionaron las grabaciones en las cámaras de seguridad que lo ubicaban cerca del lugar donde hallaron el cuerpo de la víctima, que en un allanamiento en el domicilio del imputado encontraron proyectiles del mismo calibre que usaron para asesinar a Eduarda y citaron a una testigo que lo vio con la joven los primeros minutos de la madrugada del 16 de febrero último.

Eduarda recibió 6 disparos que le causaron la muerte. Los fiscales afirmaron que el femicidio ocurrió la madrugada del 16 de febrero en el sendero de acceso al mirador del lago Escondido, en Circuito Chico, a unos 30 kilómetros del centro de Bariloche.

Recalcaron que estaba indefensa y que le dispararon por la espalda. Un turista encontró el cuerpo sin vida la mañana del miércoles y avisó a la Policía.

Cuando el juez le preguntó al defensor si el acusado iba a declarar. Calello dijo que no declararía por el momento.

Los defensores trataron de persuadirlo de que no declare pero fue en vano (Foto: Marcelo Martínez)

Pero el acusado lo contradijo. “Me gustaría declarar. ¡Ya no aguanto más!”, sostuvo. El defensor pidió un minuto al juez para hablar con su cliente y logró convencerlo de que hablara lo justo y necesario.

El imputado pidió a los fiscales que investiguen los celulares de la víctima y el suyo. Y planteó que si quisiera haber ocultado las armas o los proyectiles tuvo tiempo de haberlo hecho.

La defensa ensayó que iban a desarrollar durante la investigación otra teoría del caso. Y hasta mencionaron la posibilidad de que hubo otra persona involucrada.

Pichetto admitió los cargos contra el acusado y autorizó la investigación por 4 meses a partir de las evidencias presentadas. Los fiscales pidieron después que se le imponga la prisión preventiva durante el plazo de la investigación.

Advirtieron que si el imputado permanecía en libertad o con prisión domiciliaria había riesgo de que entorpeciera la investigación y podía fugarse.

Cuando le tocaba el turno a la defensa para pronunciarse sobre la prisión preventiva, el joven dijo que quería declarar. “No quiero defensa, quiero declarar”, aseguró.

“Soy culpable por la muerte de Eduarda. Soy el responsable, pero no lo planeé”, aseguró. Dijo que estaba en peligro su vida y la de sus hijos. “Y mi vida es primero”, aseveró. Contó que hace siete meses que había quedado viudo.

“Yo me podía haber fugado y no me fugué”, sostuvo. Y pidió que sus tres hijos no sean enviados a Río de Janeiro. “¡Acá mis hijos están protegidos!”, sostuvo. “Si la Justicia argentina manda a mis hijos a Río de Janeiro están condenados a muerte”, advirtió. Y mencionó que la justicia sabe de los narcos que operan en ese país. “No se si me van a dar cadena perpetua. Ya no me importa”, aseguró.

El juez le impuso cuatro meses de prisión preventiva, pero aclaró que era por el riesgo de fuga y de entorpecimiento de la investigación. Aclaró que la fiscalía debe completar su investigación. “No me baso en lo que dijo Ferreira, porque sería simplista, me baso en lo que dijeron los fiscales”, aclaró. Y le explicó al imputado que era un juez de garantías, que no estaba en sus manos imponerle una condena.

La audiencia finalizó con los asistentes sorprendidos por la actitud del acusado que se retiró esposado de la sala de audiencias y lo trasladaron al penal de Bariloche para cumplir la prisión preventiva.


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