Chubut: la pesca hizo estallar el bloque de Torres y ahora “hay traidores y leales”
“Tengan en cuenta que los traidores nunca terminan bien”… El aire se cortaba con un cuchillo en la reunión realizada en una casa oficial de Rawson donde Guillermo Aranda, una especie de jefe de gabinete del gobierno de Ignacio Torres, les hablaba a los 14 diputados leales que quedaron en hasta el jueves en el irrompible bloque oficialista. Pero las esquirlas que dejó la bomba que estalló tras la pelea entre empresarios pesqueros y el gobierno llegaron hasta el corazón de una Legislatura hasta entonces manejada con piolines por el Ejecutivo chubutense.
También se rompió la cuerda con la que aparentemente el vicegobernador Gustavo Menna tenía “todo atado” como presidente de la casa de las leyes, por lo que Torres podía dormir tranquilo llenando de elogios a Menna que, como candidato en las elecciones de medio término llevó al partido del gobernador a un lastimoso tercer puesto. Hoy enfrenta serias críticas porque en la legislatura firma contratos de ingresos a granel.
Si enero fue el peor mes para Torres porque los incendios en la cordillera y el derrumbe de un cerro en Comodoro Rivadavia le provocaron más heridas que desvelos, los carnavales de febrero le trajeron dolores de cabeza que no esperaba cuando un par de diputados de su bloque decidieron formar una comparsa de colores distintos y formar un bloque aparte dejando al Ejecutivo con solo 14 diputados con los que no alcanzaría la mayoría simple, imprescindible para la sanción de algunas leyes no tan importantes pero necesarias.
Sergio González y Mariela Tamame patearon el tablero, formaron un bloque al que denominaron “Chubut Unido” y provocaron un síndrome que en el corazón del poder no esperaban pero que después del escándalo de la maniobra de un sector pesquero de impedir el inicio de clases (hecho que está siendo investigado por la justicia) era más cantado que “Despacito”.
La cuenta es sencilla: Sergio González, que será presidente del flamante bloque, es hermano de Gustavo, presidente de la Cámara de la Flota Amarilla de Chubut (CAFACH) hoy por hoy, enemigo público número uno del gobierno. Y Mariela Tamame (quien asumió en la legislatura a raíz del fallecimiento de Roxana “Chana” Soldani, del PRO de Puerto Madryn) fue antes de ocupar una banca integrante del gabinete del intendente de Rawson Damián Biss, el radical menos aliado a Torres en lo que alguna vez fue Juntos por el Cambio y que lo llevó a la victoria en 2023 al actual mandatario.
Biss nunca tuvo buena relación con el joven gobernador. Y aunque en charlas privadas trata de “despegarse” de la decisión de Tamame, la legisladora no hace nada sin consultarle al jefe comunal de la capital de la provincia. La misma capital donde el líder de La Libertad Avanza César Treffinger come asado con dirigentes variopintos mirando con algunas certezas el 2027.
Tras conocerse la decisión de González y Tamame, el gobernador tuvo un ataque de furia. Política, claro. “Yo no admito que no haya disciplina de bloque en temas sensibles”, dijo después de un acto en Puerto Madryn, donde fue consultado por Diario RÍO NEGRO sobre el tema. Y agregó vehementemente: “No me voy a dejar presionar por ningún sector por más poderoso que sea. El que quiera pertenecer al “bloque de la Flota Amarilla» que pertenezca. El que quiera defender a los chubutense que esté en el bloque del gobierno”.
Y cerró: “Algunos creen que con plata se puede comprar todo. Pero la gente no es tonta”.
Algunas horas después, el vicegobernador Menna intentaba recuperar los puntos perdidos y forzó una reunión en su casa oficial entre Torres y Biss la que solo sirvió para las especulaciones mediáticas. Todo siguió igual. Torres siguió con el mismo tono y Biss con el suyo.
El gobierno no perderá la mayoría simple pese a los ahora llamados “desertores” porque tiene dos aliados no del todo condicionales, pero a los que se puede convencer en circunstancias límite: Mariela Williams que se fue del bloque peronista y Daniel Casal, una paloma herida entre los diputados libertarios.
Sí tendrá que usar la muñeca para lograr mayorías especiales, esto es los dos tercios que en la cámara de Chubut se logra con 18 votos. Tendrá que transpirar cuando hasta ahora lo lograba sin despeinarse.
Por eso la palabra de Aranda que es la palabra de Torres: “Tengan en cuenta que los traidores nunca terminan bien”. En la misma reunión les prometió a los 14 presentes que “si mantenían la lealtad iban a repetir el mandato en 2027”. Nada se pierde.
Todos se fueron sin decir nada. Como queriendo recordar aquello que “cuando hables procura que tus palabras puedan mejorar su silencio”.
“Tengan en cuenta que los traidores nunca terminan bien”… El aire se cortaba con un cuchillo en la reunión realizada en una casa oficial de Rawson donde Guillermo Aranda, una especie de jefe de gabinete del gobierno de Ignacio Torres, les hablaba a los 14 diputados leales que quedaron en hasta el jueves en el irrompible bloque oficialista. Pero las esquirlas que dejó la bomba que estalló tras la pelea entre empresarios pesqueros y el gobierno llegaron hasta el corazón de una Legislatura hasta entonces manejada con piolines por el Ejecutivo chubutense.
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