Tensión en Medio Oriente: el Gobierno apuesta a la “macro ordenada” para resistir el shock externo
Mientras el conflicto en Medio Oriente sacude a los mercados internacionales, el Gobierno sostiene que la “macro ordenada” será el escudo frente al shock externo.
A medida que transcurren los días y se profundiza el conflicto en Medio Oriente, comienzan a aparecer las primeras señales de cómo será el impacto en la Argentina, más allá de que las bombas caigan a miles de kilómetros de distancia.
Medio Oriente: el Gobierno confía en “la macro ordenada”
Las esquirlas no son de armas de fuego, sino que la polea de transmisión de la tensión global son los mercados financieros y de comodities, y en particular el precio del petróleo.
En el gobierno monitorean de cerca la situación y saben que un evento disruptivo puede complicar aún más la marcha del plan económico.
El ministro, Luis Caputo, intentó curarse en salud en las últimas horas y aseguró que las condiciones macroeconómicas del país son las adecuadas para aguantar un cimbronazo.
“El mejor escudo para un shock externo es la macroeconomía ordenada”, repitió en la tarde del martes durante su presentación en Córdoba.
El jefe del Palacio de Hacienda también remarcó la decisión geopolítica del presidente, Javier Milei, de alinearse con Estados Unidos e Israel.
“Esta vez estamos del lado correcto. Estados Unidos e Israel son nuestros aliados estratégicos. Hasta hace poco eran Venezuela e Irán”, remarcó el funcionario nacional.
En la Casa Rosada confían en la explicación técnica: “los fundamentals” son sólidos. En esta definición ponen foco en el superávit fiscal, el ordenamiento del sector financiero y la pronta llegada de los dólares de la cosecha para asegurar el frente cambiario.
Pero hay algunos temas que escapan al dominio del gobierno argentino y entre ellos resalta el precio del petróleo y su incidencia en el mercado de los combustibles.
El CEO de YPF, Horacio Marín, se mostró muy prudente sobre cómo será la política de precios de la compañía que dirige en las próximas semanas.
Si bien evitó confirmar aumentos, sugirió que, en caso de que el conflicto se extienda, un traslado del alza del crudo Brent a los surtidores será inevitable.
“Nosotros tratamos de evitar que el traslado a precios (aumentos) sea muy rápido, de un día para el otro”, señaló el ejecutivo, pero admitió que “si los precios del petróleo se mantienen altos durante meses, va a terminar impactando en el surtidor”.
Desde hace un tiempo, YPF implementó un sistema de micropricing por el cual puede modificar el precio en cada surtidor de acuerdo a la demanda. De allí que pueda manejar aumentos de manera sigilosa.
A partir de este sistema, Marín indicó que “promediamos y vamos corriendo el aumento correspondiente día a día”. De esta forma evita un salto brusco a principio de mes como era anteriormente, con lo cual evita informes de “aumentos” que impacten en las expectativas de inflación.
Al cierre de esta nota, el precio del crudo Brent –que es la referencia de precios para el mercado local– cotizaba en US$83, con un alza adicional de 7%.
“Si el precio del barril se mantiene en US$85 por varios meses, va a terminar impactando”, reconoció Marín.
No obstante, señaló que la situación es muy compleja e impredecible, porque actualmente hay cerca de 15 millones de barriles de petróleo que no pueden salir del estrecho de Ormuz”.
Si bien la situación para los consumidores puede resultar complicada, un aumento del petróleo mejora el negocio de Vaca Muerta. Marín no explicó cómo se puede conjugar esa mejora adicional en la rentabilidad para que el impacto en los bolsillos de la población sea menor.
Porque, además de la mejora en los rendimientos, la ubicación geográfica de la Argentina hace que Vaca Muerta pase a ser un polo seguro de abastecimiento energético, según reconoció el propio ejecutivo.
Desde el punto de vista financiero, la zozobra global que afectó a las diferentes plazas provocó una fuerte caída de los ADRs de acciones argentinas que cotizan en Wall Street. Al promediar la rueda se observaron caídas de hasta dos dígitos que se morigeraron sobre el final.
“El conflicto de Medio Oriente continúa despertando incertidumbre y así es que Wall Street se ve presionado, lo cual castiga a los activos domésticos, que siguen rehenes de la volatilidad externa y menos influidos por las señales políticas y económicas locales”, señaló el analista Gustavo Ber. En Buenos Aires, el MERVAL cayó 0,2% soportando mejor la jornada.
Por su parte, los bonos soberanos quedaron insertos en el mal clima general, sufrieron bajas de hasta más de 1% y acercaron al Riesgo País a los 600 puntos básicos.
El dólar se empinó levemente. La cotización en el Banco Nación subió a $ 1.415 para la compra y $ 1.430 para la venta, con un avance de $ 20 respecto del lunes.
En el segmento mayorista quedó en $ 1.405 y $ 1.415, con una acotada baja en el final tras haber tocado $ 1.417. Para los minoristas, la cotización cerró en $ 1.385 y 1.435, mientras que el “blue” lo hizo en $ 1.435 y el Contado con Liquidación en $ 1.485.
El Banco Central compró U$S 17 millones y acumuló U$S 87 millones en los dos primeros días de marzo. Las reservas brutas quedaron en $ 46.615 millones.
Corresponsalía Buenos Aires
A medida que transcurren los días y se profundiza el conflicto en Medio Oriente, comienzan a aparecer las primeras señales de cómo será el impacto en la Argentina, más allá de que las bombas caigan a miles de kilómetros de distancia.
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