Primero la huerta, ahora el horno de barro

El Proda dicta talleres para la construcción alternativa. Además capacita en la elaboración de panificados. Apunta a una alimentación más saludable y el rescate de las recetas populares.

Redacción

Por Redacción

Primero aprendieron y desarrollaron una huerta, ahora construyen su propio horno de barro .

Con el fin de generar espacios de encuentros entre la comunidad, el Programa de Desarrollo Agroalimentario (Proda) ofrece talleres de elaboración de hornos de barro. Se trata de un plan relacionado a la alimentación saludable en las huertas protegidas de la ciudad, haciendo hincapié en la manipulación higiénica de alimentos y puesta en valor de las recetas populares.

La posibilidad de aprender a construir un horno de barro y manipular sus futuras funciones le permite a los grupos familiares de la huerta y la sociedad en general, trazar estrategias de producción y desarrollarla en forma conjunta y sostenida en el tiempo.

Según Ariel Zabert, director del Programa Proda “es una forma de buscar nuevos productores, capacitar a las familias huerteras y ofrecer a la comunidad la posibilidad de elaborar sus propios alimentos bajo estándares de producción natural y ecológica, fomentando la creación de barrios productivos”.

En razón de que las huertas protegidas concentran intereses productivos, motivacionales de orden social y de relaciones humanas, el Proda propicia con esta finalidad la construcción de materas y hornos de barro a través de prácticas permaculturales.

A partir de una serie de capacitaciones en panificación y uso de los hornos de barro que existen en las huertas protegidas, se prevé continuar en la construcción de este recurso en el resto de las unidades productivas y en cada uno de los hogares de las personas que estén interesadas en incorporarlos a sus rutinas diarias.

“El taller de panificación está a cargo de técnicos en alimentación del Proda, y consistirá en la elaboración de pan integral con semillas de sésamo y lino, panes saborizados y rellenos, prepizzas, pan árabe y grisines. Cada participante hace su panificado y al finalizar se generan espacios de charla e intercambio de ideas” explicó Zabert.

Unas 9.500 familias participan de los talleres que el Proda ofrece. Basados en la adquisición de saberes, cada uno de los encuentros está fundamentado en una mirada general de la alimentación, ya que quienes dictan los cursos afirman que se adquieren beneficios no solo productivos sino terapéuticos y de integración.

En este caso, la construcción de hornos de barro busca que tanto los huerteros como el resto de la comunidad se capacite en técnicas de panificación y en cocinas alternativas.

“Es una forma de capacitar a las familias y ofrecer a la comunidad la posibilidad de elaborar sus propios alimentos”.

Ariel Zabert es el director del programa de desarrollo de huertas.

Comunidad

Aprender a cocinar rico, barato y saludable

Desde hace más de ocho años que se lleva adelante el taller encargado de construir hornos de barro. En particular, los propuestos por el Proda son utilizados con frecuencia por las familias huerteras para cocinar alimentos que llevan a su casa o simplemente para compartir un pan casero en el lugar de trabajo hortícola.

Con la coordinación de técnicos especialistas, al principio se dictan los saberes básicos de higiene y métodos de construcción. Los que generalmente son implementados están constituidos por un tambor de hierro y envueltos de barro para contener el calor. El producto obtenido es eficiente en cuanto a calorías y costos.

A esta oferta de elaboración productiva, se han sumado también personas y grupos de organizaciones no gubernamentales que buscan implementar la práctica en sus organizaciones donde los recursos económicos suelen ser limitados.

“Se trata de una línea de trabajo que rescata los saberes populares y los preserva en el tiempo, ya que entre los participantes se genera un vínculo de intercambio cultural y social” afirmó Zabert.

Los talles son una buena oportunidad para volver a lo natural, saludable y a los primeros materiales que utilizaron los ancestros. La técnica de construcción es bastante sencilla y económico, lo que potencia el valor de contar con un horno de barro en casa.

Datos

“Es una forma de capacitar a las familias y ofrecer a la comunidad la posibilidad de elaborar sus propios alimentos”.
9.500
familias participan de los talleres que anualmente dicta el Programa de Desarrollo Agroalimentario en Neuquén.

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