Tecnología social para abaratar costos de construcción

Varias organizaciones aúnan esfuerzos para construir viviendas sociales. En seis meses estará listo el salón de usos múltiples del barrio 96 Viviendas.



Tecnología social para abaratar costos de construcción

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El proyecto lleva dos años de vigencia y comprende a varias organizaciones locales que promueven el “valor agergado al recurso maderero regional”. La idea comenzó a materializarse en el barrio 96 Viviendas donde se espera inaugurar un salón comunitario a comienzos del 2017.

La capacitación llevó varios meses e incluyó la realización de prototipos y técnicas constructivas con los jóvenes que integran la cooperativa Laburar, los talleres San José Obrero y Enrique Angelelli y la Escuela Técnica Nehuen Peumán, para empezar a generar, en las carpinterías barriales, componentes “estandarizados” para la construcción.

Para terminar de delinear el proyecto, los ideólogos promovieron el uso de pino ponderosa, una variedad que crece en la estepa, donde no existen bosques nativos.

Gerardo Waidelich, de la Comisión Forestal de Bariloche, señaló oportunamente que la propuesta permite aprovechar los bosques de pino implantados en el entorno de la ciudad, donde abundan las forestaciones semiabandonadas o con poco “manejo”.

El empresario también reveló que en la región cordillerana de Chubut, Rio Negro y Neuquén hay un millón de hectáreas con potencial forestal y actualmente menos del 10 por ciento están cultivadas.

“La idea es hacer salones de usos múltiples, casas o cualquier construcción mediante cabriadas. Son estructuras paralelas que se pueden replicar”, explicó la vicepresidenta del Instituto de Tierra y Vivienda, Valeria Hernández.

En el caso del salón del 96 Viviendas detalló que, superadas las etapas de estudio y prototipado, se está realizando el movimiento de suelo mientras los chicos trabajan en las cabriadas. “En seis meses tenemos el SUM levantado”, comprometió.

También destacó el aporte del gobierno provincial, que derivó más de 500 mil pesos para costear la mano de obra y la compra de materiales.

El proyecto “Desarrollo de tecnología social para el hábitat que promueva valor agregado al recurso maderero regional” cuenta con la participación del municipio, el Conicet, el Inta, Parques Nacionales, la fundación Gente Nueva, exmiembros de la Sedronar y el gobierno de Río Negro.


HÁBITAT

La posibilidad de industrializar la madera de pino que se produce en la región y emplearla para resolver proyectos constructivos y habitacionales es la idea que está a punto de alumbrar la primera obra tangible.

Ya está todo listo para levantar el SUM del barrio 96 Viviendas con pino poderosa provenientes de los cultivos forestales que rodean a Bariloche y el paso siguiente será la construcción de un prototipo de vivienda con el mismo material, que podrá adquirir cualquier interesado.

Uno de los datos llamativos es la cantidad de organizaciones que confluyen en el proyecto. El Inta participa con técnicos y aporte técnico, y en su predio se levantó la primera estructura que servirá de modelo para el SUM.

Parques Nacionales, cooperativas de trabajo como Laburar, el colegio industrial Nehuen Peuman, el taller Angelelli, la dirección provincial de Bosques y el municipio, a través del Instituto de Tierras y Viviendas, también toman parte.

Además, la iniciativa cuenta con asesoramiento de investigadoras del Conicet-UNC Córdoba, como Virginia Martínez e Inés Sesma. Y avanzó también por el interés y el impulso de la Comisión Forestal y Madera de Bariloche, promovida hace dos años por la Cámara de Comercio.

Gerardo Waidelich, de la Comisión Forestal, señaló que la propuesta permite aprovechar los bosques de pino implantados en el entorno de Bariloche, donde abundan las forestaciones semiabandonadas o con poco “manejo”.

El tipo de construcción propuesta aprovecha el material de “raleo juvenil”, que es fundamental mientras el productor espera que el árbol (no antes de los 45 años) alcance su plena madurez y pueda ser “laminado”

También señaló que la construcción del SUM y de un módulo de vivienda servirá para “sacarle al pino la mala fama que tiene” y demostrar que si la madera está seca y bien estacionada sirve para usos exigentes.

Según el empresario, la preferencia por construir con cemento y ladrillos “es una cuestión cultural”. Señaló que en la región cordillerana de Chubut, Rio Negro y Neuquén hay un millón de hectáreas con potencial forestal y actualmente sólo están cultivadas “entre el 7 y el 8%”.

Admitió que cualquier proyecto de desarrollo en ese rubro lleva décadas y requiere aceitados mecanismos de financiamiento, pero aun así “hay muchas cosas para hacer en lo inmediato”, por ejemplo usar la madera de raleo de los bosques ya implantados.

Desde la comisión señalan hace tiempo que en Bariloche la producción forestal tiene todo para convertirse en una gran alternativa económica al monocultivo turístico.

Sesma y Martínez subrayaron que la idea de la construcción con madera de la zona contribuye a resolver problemas de hábitat que son históricos en la ciudad y también favorece la promoción social, mediante el aprendizaje de oficios y la organización comunitaria.

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