Proyecto Patagonia, ¿un nuevo relato?
La semana
Hace casi una década el entonces gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, anunciaba la construcción de una obra que iba a cambiar el curso económico de Neuquén: Chihuido. La ilusión generada por los cientos de discursos, los millones de pesos de fondos públicos erogados en asesorías, y las expectativas de todo un pueblo, terminaron siendo sepultadas, años más tarde, por la implacable y fría realidad de los acontecimientos.
Tiempo después, apareció Vaca Muerta. Un proyecto que ahora no sólo iba a cambiar el futuro de Neuquén, sino de todo un país. “La Dubái de Latinoamérica”, aseguraban. Aquí también, como en el caso Chihuido, se puso en marcha el relato político y miles de millones de dólares salieron al mercado para saciar la voracidad de las consultoras, de las empresas de servicios que crecieron al resguardo del calor político, y para pagar
–años después– suculentas indemnizaciones a los principales ejecutivos implicados en el relato. Hoy Vaca Muerta es lo que es, a la espera de ser relanzada con nuevas promesas de inversiones.
Esta semana el presidente Macri presentó en Viedma el Proyecto Patagonia. Las expectativas estaban puestas en los proyectos, en los fondos disponibles y en los controles de gestión. Nada de eso ocurrió. Ni siquiera se contó con participación del sector privado, clave para cualquier programa de desarrollo. El anuncio fue totalmente vacío de contenidos. Eso sí, la política estuvo presente en su máxima expresión.
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