Qué es la clorosis

La hoja se vuelve de color amarillento, pero conserva nervaduras verdes.

el jardín

Teodorico Hildebrandt eljardin@rionegro.com.ar

Los expertos tienen la capacidad de “leer” en las hojas de una planta como en un libro. Esto se logra con muchos años de práctica y en la región tenemos buenos “lectores foliares”… no es mi caso, que soy “semianalfabeto” pero me las rebusco “como gato panza arriba”, o al menos lo intento. Uno de los síntomas que aprendí a diagnosticar –y espero que ahora ustedes también– es la falta de acidez en un suelo, necesaria para determinadas plantas ornamentales como azaleas, hortensias, rododendros, gardenias, camelias, tilos y cítricos. La clorosis se manifiesta al poco tiempo de plantadas en suelos alcalinos, como son la inmensa mayoría en nuestra región del norte de la Patagonia. Se identifica tempranamente porque las nervaduras de las hojas se mantienen verdes mientras el limbo va amarilleando paulatinamente hasta que el amarillo de la lámina es total… finalmente sus bordes se “queman” y las hojas caen. Este síntoma no se debe confundir con la falta de riego, que comienza con “quemaduras” en la punta de la hoja ni con el de asolamiento, provocado por demasiado sol en el follaje, muy común en las camelias. Qué es lo que ha sucedido para que se manifieste este síntoma, que se llama técnicamente clorosis férrica. Determinadas plantas, que en estado natural viven en suelos ácidos, húmedos y con abundante materia orgánica, no tienen capacidad de absorber el hierro si el suelo es alcalino y este nutriente está estrechamente unido al nitrógeno que, como es sabido, le da el color verde de la clorofila. Hay quienes creen que se corrige enterrando clavos en el suelo… esto tal vez se podría lograr al cabo de decenas de años, hasta que los microorganismos lo vayan trasformando en formas asimilables. Otros aconsejan agregar quelato de hierro, por vía suelo o por aspersión foliar, lo que seguramente les habrá resultado, pero a mí me funcionó mucho mejor agregar azufre al suelo ya establecido o al realizar las mezclas para plantación… la cantidad es variable, pero con la ventaja de que no es fitotóxico, o sea no es dañino para las plantas. Hace diez años logré llevar una capa de 30 centímetros de suelo alcalino de 7,43 a un pH ácido de 4,93 y aún no he tenido que hacer nuevos agregados. Para plantas de interior, lo más práctico es agregar vinagre al agua con que se las riega siempre (ver recuadro). Pero que el vinagre sea de alcohol, para no arruinar un buen vino… ¡o sea!


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