Quedó en una silla de ruedas y necesita ayuda para trabajar

Por proteger a su familia, sufrió un disparo en la columna





ROCA (AR).- La última vez que Walter Castro sintió sus piernas fue hace más tres años. Primero recibió una herida en el abdomen y luego, cuando se abalanzó sobre su hijo para cubrirlo de los disparos que le efectuó un delincuente, un segundo proyectil le ingresó en la columna vertebral. En cuestión de segundos pasó del sueño de abrir su pequeña despensa en barrio Quinta 25, a quedar postrado en una silla de ruedas.

«Es la primera vez que me animo a contar lo que me sucedió», explica este joven de 32 años, que junto a su esposa Corina y su pequeño hijo de 10 años, intentan reconstruir cada paso de esa tortuosa mañana del 3 de julio del 2006, cuando un joven delincuente ingresó a la casa que ocupan en España 3.440 para asaltarlos.

Esa mañana, cuando se despertó, se encontró con un sujeto que había tomado a su esposa como rehén y le había puesto una pistola en la cabeza, tras interceptarla en la pequeña despensa.

Luego vino lo peor. «Lo tomé de atrás y lo solté en el living. Fue mi peor error», asegura. Fue allí que el ladrón se repuso y le efectuó el primer disparo en el abdomen. Instintivamente se tiró sobre la cama donde descansaba su hijo para impedir la agresión.

El segundo proyectil fue certero. Le ingresó por la espalda y le dañó la médula. A partir de ese momento comenzó la pesadilla. «No creo en la Justicia, los policías no encontraron ninguna huella del hombre y jamás nos enteramos quién fue el ladrón que me hirió. La causa nunca avanzó», dijo Walter, quien confía más en la justicia divina que en la terrenal. «Será Dios el encargado de darle su merecido», aseguró este hombre, una de las tantas víctimas de la inseguridad en nuestra ciudad.

Sus sueños pasan hoy por alcanzar dos objetivos: el primero es garantizarle un ingreso a su familia y como la carpintería forma parte de las tantas actividades que desempeñó en Roca, tiene intenciones de abrir una en su propia vivienda. Y es por eso que pidió la colaboración de la comunidad para conseguir alguna máquina que le permita desempeñar esta actividad.

El segundo, tal vez el más lejano, es conseguir los 50.000 dólares para viajar a Cuba y comenzar su rehabilitación, «tengo sensibilidad en la parte superior de las piernas. Estoy seguro que voy a poder caminar de nuevo», se dice una y otra vez.

Intentaron comenzar con una peña para juntar fondos. Pero desde el municipio les pusieron demasiadas trabas. «Vas a tener muchos gastos», le dijo la directora de Acción Social, Delia Gómez a Corina Painemán, que intentó obtener alguna ayuda de parte de los organismos del Estado.

«Nunca entré en una depresión. Nos ayudamos mutuamente y estamos seguros que lo vamos a superar», dijo Castro quien pidió contactarse al 02941-15592585, para brindarle alguna ayuda.


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