¿Quién en “Nushiver”, la escultura gigante que está afuera del MNBA Neuquén?

La artista estuvo en esta ciudad para su presentación. “Río Negro” se encontró con ella para hablar de la obra y contó qué le sorprendió del público local.





Gulliver, un creciente hartazgo citadino, un árbol caído. Todo eso, y seguramente muchas otras cosas más, prefiguraron la creación de “Nushiver”, la mujer gigante, cortada, atada, desplomada que puede verse delante del edificio del Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén.

Esa mujer no es otra que Nushi Muntaabski. Porque en “Nushiver” confluyen artista y obra. Inspirada en la obra clásica de Jonathan Swift, “Los viajes de Gulliver”, Muntaabski construyó una monumental escultura de dos toneladas de telgopor, cemento, pastina y trozos de cerámicos que la representa literalmente. Como Gulliver, Muntaabski inició su propio viaje, “Los viajes de Nushi”, el concepto artístico que la trajo hasta Neuquén. El jueves, antes de su inauguración formal, “Río Negro” se encontró con ella en el café del MNBA Neuquén para conocer los orígenes de la obra, su derrotero por las provincias y las vicisitudes que afrontó, la más dramática, una inundación que se la llevó y de la que sobrevivió sin una mano y parte de una pierna.

P- Si a “Los Viajes de Gulliver” los escribió Johnatan Swift, ¿quién escribe los viajes de Nushi?

R- Nushi (risas).

P- ¿Cómo está hecha la obra?

R- Es de telgopor. Está cortada en rodajas para mostrar mis vísceras, mi interior, mi corazón, mi útero, huesos... Sigue siendo un proceso intenso para mi porque no es fácil mostrar ningún tipo de obra, y sobretodo cuando se trata de un autorretrato.

P- ¿Por qué decidiste ser tu obra?

R- Lo decidí como una forma de contar un cuento y está muy relacionado con “Los Viajes de Gulliver”. Gulliver es un cardiólogo que se cansa de la sociedad donde vive y decide salir del sistema encarando un viaje en barco, ser marinero. El barco naufraga y comienzan los cuatro viajes, entre ellos el de la tierra de gigantes.

P- ¿Por qué tomaste esa obra para pensarte como obra?

R- Porque la estaba releyendo, en mi familia había una biblioteca muy importante y estaba releyendo ese texto. Yo había abandonado, como Gulliver, la ciudad y me había ido a vivir a un campo en la provincia de Buenos Aires. También sucedió que se cayó un árbol al que tuve que cortar en rodajas y viendo todo eso me prefiguró la obra.

P- ¿Mantenés un diálogo estético con la obra?

R- Sí, crítico, como todo mi vida con mi cuerpo.

P- ¿Tuviste que exteriorizarte para tener ese diálogo con vos?

R- Claro, porque ene se formato y en esa bestialidad me gusto.

P- De los cuatro viajes te quedaste en la tierra de gigantes...

R- Sí, en la tierra de gigantes no se lo quieren comer, lo ponen en una jaula como pajarito; en la tierra de los lillliputenses, sí. Y yo estaba más cerca de sentirme un pedazo de comida que un pajarito (risas) Decidí experimentar con eso y con todo el pudor que significaba hacerme de diez metros, con todo el miedo que le gente lo relacionara con mi ego, mi vanidad, pero por suerte ningún público –la obra lleva tres años viajando– dijo nada al respecto.

P- ¿No pensaste en algún momento crear un personaje que te representara?

R- Porque me sentía como un Gulliver en la ciudad que escapa de todo eso. En realidad hay algo de lúdico y algo también de impredecible. A mis obras las imagino, los produzco, las genero, pero después empiezan a tomar vida propia.

P- ¿Cómo fuiste viendo esta obra con el paso del tiempo, teniendo en cuenta que de algún modo se trata de vos?

R- Estuvo en Capital Federal, Salta, Mar del Plata, ahora llegó acá. Cuando eso pasa suelo recibirme, hablarme. Estoy mirando el cielo (la obra está boca arriba), e es una obra que escucha cosas que pasan alrededor.

P- ¿Lo recostado de la obra tiene que ver con la imagen de aquel árbol caído? Porque es toda una actitud la pose.

R- Sí, pero de entrada me la imaginé acostada como el árbol y como Gulliver en Lilliput. Me acosté por primera vez en el piso de mi casa. Busqué esa pose en base a una realización, a los cortes. Hay una parte técnica, no es sólo lúdico. Una pieza de esta envergadura también tiene una manufactura. Una obra que va a estar en espacios públicos también tiene una serie de requerimientos. Yo tengo muchas obras en espacios públicos, el Malba, Tecnópolis... Obras de mucho volumen que requieren el trabajo de arquitectos, ingenieros.

P- Y para esta obra con quién trabajaste?

P- Básicamente, mi interlocutor fue Marcelo Pacheco N. de la R.: curador, investigador, licenciado en Historia del Arte, escritor, profesor y desde 2002 curador en jefe de Malba). Trabajé con él la parte más funcional. Después, un tallador, más las empresas que me acompañaron para realizar la obra. Estela Blanchart, que es mi jefa de equipo. Y mi auto, no mucho más (risas).

P- Cortarla facilitó su traslado. No fue sólo una decisión estética, sino también algo práctico.

R- Algo para hacerla posible!

P- ¿Siempre estuvo al aire libre?

R- No, en la Fundación Fortabat estaba afuera, pero bajo techo.

P- ¿Cambia el hecho de ubicarla afuera?

R- Sí, porque está pensada para que se encuentre con la gente o la gente se encuentre con ella. Acá está ubicada al lado de cinco paradas de colectivos, la gente no tiene que ingresar a ninguna zona de arte ni nada, simplemente la va a ver mientras espera su colectivo y en ese se instante ya entra en contacto con la obra, muchos se acercan, otros la miran de lejos

P- No tiene ninguna cartelería la obra.

R- No, nunca firmo mis obras.

P- Esta falta de información sobre la obra y le hecho de que esté fuera del museo planteo un tipo de acercamiento diferente.

R- Exactamente. La gente de golpe se encontraba con la obra y se preguntaba “qué es eso”. Y para mi es súper importante que ocurra de ese modo. Aparecen las preguntas y para es interesante. En estos tres días (la entrevista fue el jueves a la tarde) que estuvimos arreglándola acá se me acercaba la gente y comentaba cosas. Yo puedo ver cómo la obra se compone en cada provincia.

P- ¿Esos comentarios cambiaron tu propia mirada sobre la obra? ¿Qué comentario se repitió en los distintos lugares?

R- sí, cambió mi mirada. Y los más recurrentes tuvieron que ver con la violencia de género, algo en lo que yo no había pensado puntualmente cuando la hice. Lo que ocurre con las obras en espacios públicos es que funcionan per se. Estos viajes de la obra van a devenir en un libro gordo de los viajes de Nushi.

P- ¿Ya lo empezaste?

R- No.

P- Empezalo porque te vas a olvidar de lo que pasó en Salta.

R- (Risa) No, no, no. Pero por suerte tengo un montón de archivos fotográficos que manda la gente.

P- ¿Qué comentario te descolocó por curioso, por insólito?

R- Hay algo muy neuquino que me encantó y es que preguntan “qué significa”. En Capital todo es “por qué”. Al cuarto “qué significa” que escuché ya me hizo poner a pensar en el asunto. Creo que es una palabra que tiene un valor y un sentido muy interesante y profundo. Hay una búsqueda diferente al simple “por qué” y eso me está pasando con el público de Neuquén. Y es una pregunta que yo tampoco me había hecho: qué significa. En Buenos Aires es siempre “por qué...?”, como una infancia eterna (risas).

P- ¿Y algo que haya pasado con la obra?

R- En Salta se la llevó una inundación. Un diluvio hizo que el río creciera cuatro metros casi de golpe. Perdió una mano que la reemplacé por la llama que tiene ahora y tuve que rehacer una pierna. Fue una desesperación porque cuando bajó el agua ya no estaba.

P- ¿Dónde estará esa mano?

R- No sé, pero donde esté la dejaría.

P- ¿Cuánto tiempo van a estar en Neuquén?

R- No sé cuánto tiempo va a estar. Se queda, veremos hasta cuándo. Quiero seguir al sur. Lo que sí sé es que el día en que termine lo decidirá ella, no yo.

P- Marcelo Pacheco escribió en tu página web que “para Nushi es necesaria la belleza, ese don que el arte contemporáneo, tantas veces, ha intentando expulsar”. ¿Por qué el arte contemporáneo querría hacer algo así?

R- Porque es un gesto del arte contemporáneo rechazar la belleza. Escaparle a ella en plan “propongo un discurso casi siempre profundo y complejo”. Los grandes artistas trabajan sobre otro guión, no se preocupan por la belleza como parte del discurso. En mi caso, siempre vuelvo a la belleza como algo amigable. Marcelo fue uno de los que me dijo “no te niegues a la belleza”. Yo hago cosas lindas pero siempre ligadas a la violencia, el dolor, la muerte, pero todo con brillitos, tetitas paradas ... Bueno, todos los hombres me tocan las tetas , es lo primero que hacen (risas)

P- ¿En serio?

R- Todos, y se sacan fotos tocando las tetas. Ahora, al momento del transporte, de cargarla, ahí ya lo hacen con mucho pudor (risas). Cuidando de dónde agarrar. Con la gente de mantenimiento pasa algo parecido cuando llegan a esas zonas.

P- Un momento de higiene personal.

R- (Risas) Callate, que tenía telarañas!

“En Salta se la llevó una inundación. Un diluvio hizo que el río creciera cuatro metros casi de golpe. Cuando bajó el agua ya no estaba”.

“Hay algo muy neuquino que me encantó y es que preguntan ‘qué significa’. Hay una búsqueda diferente al simple ‘por qué’”,

sostiene Nushi Muntaabski, en su paso por la capital neuquina.

¿Quién es Nushi Muntaabski?

Su primer libro, editado

por Emecé, a $ 175.

La obra de Nushi Muntaabski estará por un tiempo aún indefinido ubicada en el exterior del edificio del MNBA Neuquén, sobre calle Mitre.

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Datos

“En Salta se la llevó una inundación. Un diluvio hizo que el río creciera cuatro metros casi de golpe. Cuando bajó el agua ya no estaba”.
“Hay algo muy neuquino que me encantó y es que preguntan ‘qué significa’. Hay una búsqueda diferente al simple ‘por qué’”,
Bonaerense de Ingeniero Maschwitz, Nushi Muntaabski (1963) trabaja en distintas disciplinas. Objetos, video, pintura, performance, fotografía e instalaciones. Durante 2004 y 2005 dirige la Revista de arte “Canecalón”. Desde 2005 dirige el proyecto “ Las Piedras Preciosas” donde integra su labor artística a la arquitectura, realizando murales y otros trabajos que hace por encargo para coleccionistas, arquitectos y diseñadores industriales.
La mayoría de sus obras son realizadas en mosaico veneciano. Tuvo a su cargo la columna sobre arte en “Tarde Negra” (Rock & Pop), que conducía Elizabeth Vernaci.
“Río Negro” le pidió una definición de sí misma y así se describió: “Últimamente escultora, pero hago acuarelas, estoy escribiendo otro libro sobre la huerta, tejo, bordo, hago muebles, corto el pasto. Todo eso para mi es parte de mi obra”.
La obra de Nushi Muntaabski estará por un tiempo aún indefinido ubicada en el exterior del edificio del MNBA Neuquén, sobre calle Mitre.
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