Quiroga quiere volver a la eutanasia canina

Les pidió a los concejales que flexibilicen la ordenanza que prohíbe las ejecuciones. La población casi se duplicó desde que tiene vigencia. El tema será analizado

NEUQUEN (AN).- El intendente Horacio Quiroga pidió a los nuevos concejales que flexibilicen la ordenanza que prohíbe las ejecuciones como método de control del crecimiento de la población perruna. «Yo les dije que esta norma iba a generar serios inconvenientes», les reprochó y sugirió que la aprobaron, tal como está, por «moda» y para esquivar críticas.

A sabiendas de los durísimos cuestionamientos que lo responsabilizan de boicotear la ordenanza, Quiroga aseguró que «se hizo todo lo posible» desde su gestión por «evitar el menor impacto posible las consecuencias» que supone negativas de la norma.

La ordenanza que volteó la eutanasia hace casi cuatro años obligó al municipio a acentuar los servicios gratuitos de castración, vacunación, desparasitación y adopción, entre otros. Los sacrificios quedaron limitados a los canes agresivos, mordedores y con enfermedades terminales.

El municipio implementó este plan en 2005, años después de aprobada la norma. Hasta tanto aplicó los programas parcialmente -y lo sigue haciendo- al mismo tiempo que la población canina crecía vertiginosamente de 60.000 a 100.000 cabezas.

En paralelo resurgió el riesgo de hidatidosis con la detección de huevos de equinococcus granulosus en la materia fecal depositada por los canes sueltos en los paseos públicos.

El riesgo sanitario es uno de los motivos que mueve a los concejales a revisar la ordenanza. El dilema, dicen, es cómo flexibilizar la eutanasia sin que con un argumento disfrazado, el Ejecutivo salga a cazar y a matar perros como antaño.

Recuerdan la muerte horrenda que tenían los animales a las 48 horas de ser capturados: eran encerrados en una cámara para morir asfixiados con monóxido de carbono producido por el caño de escape de una camioneta. Por este trance pasaron unos 4.000 animales al año.

El miércoles volverá a reunirse la comisión legislativa que revisa la norma. Su presidente, el edil Enrique Prezzoli (MPN) convocó a autoridades sanitarias, a asociaciones protectoras y a los responsables municipales de aplicar la ordenanza con el propósito d conocer todas las opiniones.

Prezzoli dice que se busca resguardar la seguridad y la salud de la población y los derechos del animal. Pero está persuadido de que si el municipio aplicara en forma «intensiva y sostenida en el tiempo los programas de control canino establecidos en la ordenanza, la eutanasia como método de control poblacional desaparecería por sí sola».

En 2005 se esterilizaron 3.000 perros, una cifra que representa el 50% de la capacidad operativa municipal; el plan de adopción falla por falta de gestión y difusión necesaria; y aún no fue implementado un registro de mascotas, como marca la ordenanza, observó.

Prezzoli reseñó la otra cara de la moneda: la tenencia irresponsable que exhiben los amos que sueltan las mascotas a la calle, son capturadas y llevadas a la perrera. El municipio las encierra en caniles -similares a nichos- de un metro por un metro, fríos y húmedos, apilados en altura. En general, dijo, su destino es «una muerte lenta y solitaria».

Quiroga, que desplaza las responsabilidades a los dueños, dijo que la colocación de chips a partir de abril colaborará con la «tenencia responsable. Identificaremos a los amos de los animales capturados o denunciados por mordeduras, que hoy brillan por su ausencia».


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