Raleo de ramas
Renueva al arbusto, mantiene su equilibrio y permite una profusa floración.
Aunque el frío nos está haciendo unas “gambetas”, como casi todos los años ocurre en esta región del norte de la Patagonia, los arbustos de floración primaveral no se van a ver afectados por el brusco cambio de temperaturas templadas a francamente frías. Más lo sufren los chicos, que año a año deben postergar la Fiesta del Estudiante. Los arbustos de floración primaveral, o sea los que florecen desde julio hasta fin de octubre (más o menos), han formado sus yemas florales durante el invierno. Por eso, en los jardines la poda debe realizarse una vez que sus flores se afeen, o sea que se marchiten o hayan perdido el 50% de sus pétalos. En nuestra región, templado-fría pero de veranos largos, esa poda se puede hacer hasta una o dos semanas después de la floración. Más al sur o en la precordillera, de veranos cortitos “como patada e’chancho”, es conveniente hacerla lo antes posible, para que tengan tiempo de formar vástagos nuevos que puedan “madurar” antes de la llegada de las heladas. VENTAJAS DEL RALEO El otro gran tema es la forma de la poda. Aquí juegan tanto el sentido estético como el gusto personal. Vamos a poner como ejemplo a las “coronas de novia” (género Spiraea), que se cubren de un manto blanco en estos días (aunque hay también de flores rojizas). Desde el punto de vista estético, une a la belleza de sus flores el hecho de que lo hace con pimpollos a todo lo largo de sus ramas, lo que hace que toda esa floración se derrame como cascadas níveas. Para eso, la poda se limita a un raleo de no más de un tercio de las ramas de más de tres años desde la base del suelo, para evitar que la planta salga de su equilibrio natural. LA “TUSADA” Hay quienes prefieren hacer una “tusada” con formas geométricas antes de la floración, tanto por costumbre como por otras razones. El resultado es una estructura rígida, de menor altura y por supuesto menos flores, porque muchas se habrán eliminado. Si se han usado en cerco, es casi obligado y más justificable. Otros arbustos como el filadelfo (género Philadelphus, imagen superior), florecen mayoritariamente sobre el tercio final de ramas largas formadas desde una altura media de la planta y no tanto desde el suelo. Aquí el raleo se hace teniendo en cuenta esa forma de estructurarse. Una “tusada” tipo cajón, prácticamente las deja sin flores.
TEODORICO HILDEBRANDT eljardin@rionegro.com.ar
“Corona de novia”, nombre popular que hace referencia a su profusa floración.
jardinería