Razones de peso para ir a la Feria del Libro

Todavía quedan dos días para aprovechar.

Redacción

Por Redacción

Claudio Andrade

candrade@rionegro.com.ar

“¡Mirá! ¡Jimmy Hendrix!”, exclama uno de los tantos pibes que por estas horas visitan la Primera Feria Patagónica del Libro, organizada por Fundación Cultural Patagonia, y que acaba de descubrir una biografía del fantástico guitarrista norteamericano.

Según datos de la organización del evento, ya son más de 2.000 los niños y jóvenes que han visitado los stands y el número continuaba creciendo ayer a la tarde.

La feria compite por estas horas con la poderosa batería publicitaria de un evento deportivo clave en la región como es la presentación de la Vuelta de la Manzana. Aun así, se ha visto tan poblada como cuando inauguró.

Las consultas de títulos y precios se multiplican en cada espacio institucional o privado donde se exhiben los libros y los visitantes intercambian opiniones acerca de los temas más disímiles.

Una feria del libro es siempre una especie de big bang, el punto a partir del cual todas las discusiones, todas las ideas, salen disparadas.

Entonces el cuerpo de una feria es, en cierta manera, la metáfora de aquellos tópicos que obsesionaron a los autores. Una enfermedad que se contagia con rapidez entre los lectores. Que hablen, si no, los fanáticos de Stephen King.

También en estos casos permanece latente entre los “buscadores” la esperanza de encontrar algún libro valioso a un precio accesible. Sobre todo en una época en que algunas editoriales han elevado sus precios hasta convertir sus títulos en objetos de lujo.

En una mesa de saldos perteneciente a una librería de Buenos Aires –Adán Buenosayres– se ofrecen “Una historia en bicicleta”, novela autobiográfica muy entretenida de Ron McLarty, y algunos títulos de la célebre escritora policial Agatha Christie, todos por 25 pesos.

“Está lleno de chicos y a veces son los que más preguntan”, cuenta uno de libreros roquenses que han puesto su stand en la feria.

El hecho de que la feria se integre al paisaje de la Villa de las Artes genera una saludable sinergia. Al tiempo que los músicos que viven en la villa entran a sus departamentos cargando sus instrumentos, cientos de personas traspasan las puertas del evento donde se dignifica el uso de la palabra.

No es una cuestión menor recuperar en el marco del atronador concierto multimedia el arte de la lectura. Borges decía sentirse mucho más orgulloso de lo que había leído que de lo que había escrito. Cuánta razón tenía. Si escribir es un trabajo solitario y circunscripto a la vocación de un individuo, leer es un acto liberador para la mente de quien se sumerge entre las páginas y, a la vez, peligrosamente expansivo. Ésta es la razón por la que se han quemado tantos libros en las dictaduras.

Uno de los secretos mejor guardados por parte de quienes leen (y se trata de un secreto al que sólo puede accederse leyendo uno mismo) es que las palabras asociadas son capaces de provocar intensas sensaciones corporales.

No hay mejor efecto en 3D para el cerebro que leer un buen libro.

El actor y escritor Ethan Hawke le contaba al diario “The New York Times” que invitaba a sus hijos a leer con esta consigna: “Cuanto más lees, más inteligente te vuelves”.

Otra razón de peso para ir a la feria.


Claudio Andrade

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar