Recuperaron fábrica de tractores y ya exportan
La fábrica Zanello, recuperada por los obreros tras la quiebra, exportó 30 unidades a Uruguay.
LAS VARILLAS, Córdoba.- La fábrica de tractores Pauny-Zanello, recuperada por sus trabajadores luego del proceso de quiebra que atravesó a fines de 2001, concretó la semana pasada su primera exportación de 30 unidades a Uruguay, y planea expandir sus ventas a Bolivia y Paraguay en los próximos meses.
Con una facturación que se viene duplicando año a año y alcanzará los 100 millones de pesos en 2004, la planta de Las Varillas -160 kilómetros al sur de Córdoba- ya emplea a 290 obreros y técnicos, cuarenta más de los que debieron dejar sus empleos en 2001, y espera colocar en el mercado local unos 800 tractores este año. Según el presidente de la firma, Raúl Giai Levra, las ventas al mercado externo podrían llevarse un tercio de la producción en 2005, de la mano de sus modelos tradicionales valuados en un promedio de 120 mil pesos, y de nuevos proyectos.
El caso de Pauny es bastante particular. Cuando los hermanos Zanello abandonaron la fábrica en septiembre de 2001, sus empleados ya habían conformado una cooperativa de trabajo, que buscó mantenerla activa junto con un grupo de cuatro ex gerentes y unos 50 concesionarios, que luego tuvieron un 33% del capital cada uno en la nueva sociedad. «Aunque se habían ido sin responder a nadie, (los antiguos dueños) nos trataron de boicotear desde el principio, e incluso hubo varios intentos de clausura y citaciones judiciales», contó Giai Levra, quien todavía recuerda las épocas doradas en las que Zanello empleaba a 1.000 personas.
La transición estuvo lejos de ser un lecho de rosas, e incluyó piquetes semanales de los obreros para cobrar 30 ó 40 pesos al final de cada semana, que contaron con el apoyo de buena parte de la población, hasta que llegó el momento de tomar la producción a su cargo. Al final, Pauny empezó a trabajar el 2 de enero de 2002 con un contrato de alquiler de la planta firmado con el juzgado que tramitaba la quiebra, pero consiguió en diciembre de ese año comprar un crédito caído por 14 millones con el Banco de Córdoba que los Zanello habían dejado impago. La garantía de continuidad llegó recién hace seis meses, cuando la empresa alcanzó a un acuerdo con los tribunales para la compra de las instalaciones por 25 millones de pesos, de los que todavía debe diez. (Télam)
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